De vivienda a fondos de inversión

Dónde y cómo invertir tras la jubilación para ganar hasta 6.000 euros al año

Fotografía de dos jubiladas.
Fotografía de dos jubiladas.
Canva.

Más que una época durada, la jubilación ha pasado a ser hoy en día una preocupación para muchos españoles. La necesidad de tener que ahorrar durante toda la vida laboral para poder complementar la pensión pública en el futuro se convierte cada vez más en un rompecabezas.

A veces, ni siquiera los malabarismos son suficientes y acabamos llegando al retiro con menos ahorros de los esperados. En otras ocasiones, la falta de planificación juega en nuestra contra. No pensar demasiado en la jubilación cuando somos jóvenes puede hacer que en el futuro nos falte dinero para mantener el nivel de vida que habíamos llevado hasta entonces.

Por este motivo, muchas personas deciden invertir cuando se acerca el momento de retirarse o, incluso, seguir invirtiendo después de los 65 años. En estos casos, la primera duda que surge es la relacionada con el plan de pensiones. Puesto que se trata de la forma más habitual de invertir para la jubilación muchos se preguntan si merece la pena seguir manteniendo parte del dinero en dicho producto o no. Ante esta situación, conviene saber que el rescate no es obligatorio durante la jubilación y, de hecho, se pueden seguir realizando aportaciones si no se ha empezado a cobrar el dinero.

No obstante, si se decide rescatar el plan habrá que tener en cuenta nuestra propia situación financiera y no olvidar que una vez que se inicia el rescate es obligatorio rendir cuentas ante el fisco, ya sea tanto si se recupera el dinero en forma de capital, es decir, cobrándolo de una sola vez; como si se hace en forma de renta, a través de aportaciones periódicas, o de manera mixta.

Oportunidades de inversión tras la jubilación

Los planes de pensiones no son ni los únicos productos que se pueden utilizar para ahorrar para la jubilación ni los únicos en los que se puede invertir una vez alcanzados los 65 años. Existen diferentes alternativas para ese momento, aunque antes de apostar por ellas será necesario pensar qué horizonte temporal tenemos (no invertirá igual una persona con 65 años que una con 80) y qué objetivo.

Entre las diferentes opciones se encuentran, por ejemplo, las compañías con buena política de dividendos, que permiten obtener a los inversores rentas periódicas sin asumir riesgos excesivos. Sin embargo, antes de invertir solo en este tipo de empresas, conviene analizar que se trata de empresas sólidas y, además, diversificar entre empresas que se encuentren dentro de sectores diferentes para evitar riesgos. Invirtiendo en este tipo de compañías se podrán obtener unos ingresos extra siempre que repartan dividendos, que podrán ser de forma trimestral o semestral, generalmente. Por ejemplo, si tenemos 100 acciones de una compañía y esta reparte un dividendo anual de 1,5 euros brutos por acción, obtendremos 150 euros.

Además de esta, otra de las opciones que nos permite seguir obteniendo rentas periódicas en el futuro es la vivienda, siempre y cuando contemos con más de una propiedad. De este modo, se podrán alquilar el resto de propiedades ahorrando en gastos fijos como los de suministro y obteniendo unos ingresos adicionales a la pensión. En la actualidad, la rentabilidad bruta por alquiler en España se sitúa en el 3,9%, según los últimos datos del Banco de España. Si el propietario cuenta con una casa ya pagada, lo que perciba por el alquiler serán prácticamente beneficios. En este caso, si el alquiler de la vivienda son 500 euros mensuales, podrá obtener unos 5.000 euros anuales si se descuenta el pago de seguros o impuestos. De no tener todavía la casa pagada, con esta herramienta que proporcionamos desde Finect y La Información es posible comprobar cuál sería la rentabilidad que se obtendría.

¿Me interesa comprar una casa para alquilarla?:

Junto con la vivienda, también hay hueco en los fondos de inversión. Una de las mejores alternativas dentro de estos productos son aquellos que también reparten dividendos, que al igual que las empresas que pagan dividendos, también garantizarán rentas recurrentes a los inversores. En estos casos, conviene no olvidar que será necesario tributar por esos dividendos, es decir, habrá que incluirlos en la declaración de la renta ya que tributan como rendimiento de capital inmobiliario dentro de las rentas del ahorro. Pero además del pago de dividendos, también se obtendrá rentabilidad con las inversiones. Si una persona invierte 1.000 euros en fondos, aportando 100 euros al mes durante cinco años, podrá ganar unos 2.000 euros si se estima una rentabilidad anual del 9% aproximadamente.

Entre las opciones que son válidas para generar rentas tras la jubilación también se encuentran los productos del mundo asegurador. En estos, podremos encontrar seguros de vida ahorro o Unit Linked, que serán diferentes en función del perfil de riesgo que se tenga y también del plazo al que se quiera invertir. Dependiendo de este factor, se podrán elegir productos que tendrán desde estrategias refugio hasta aquellos que permitan asumir un riesgo más moderado. Los Unit Linked se estructuran como un seguro de vida. Una parte de las aportaciones se destina al pago anual de la prima y el resto del dinero se invierte en una cesta de fondos de inversión.

Junto con estos, también es posible utilizar un seguro de renta vitalicia que, más bien que por la rentabilidad, destaca fundamentalmente por sus ventajas en el momento de la desinversión. Y es que las rentas vitalicias son seguros de vida ahorro que garantizan al asegurado una renta de por vida, que podrá cobrar de manera mensual, trimestral o semestral tras haber pagado previamente una prima única. Además, si una persona decide poner en venta su vivienda no habitual e invierte el dinero obtenido en un seguro de renta vitalicia antes de seis meses no estará obligada a tributar en los primeros 240.000 euros.

De este modo, contando con rentas por dividendos, rescate del plan de pensiones o inversión en vivienda, los ingresos anuales podrían situarse entre los 3.000 y los 6.000 euros anuales, dependiendo de la rentabilidad obtenida por cada una de las inversiones.

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