Por razones de seguridad nacional

La Casa Blanca quiere coches 100% 'made in America'... y lo pagará el contribuyente

Si se determina que los Volkswagen o los Toyota son una amenaza para el 'Tio Sam', los coches  pueden encarecerse un 25%.

Donald Trump y Jean-Claude Juncker tras su reunión por la guerra comercial.
Donald Trump y Jean-Claude Juncker tras su reunión por la guerra comercial. / EFE

La idílica función representada en el jardín de la Casa Blanca con un Donald Trump buscando la foto de las buenas noticias y un Jean Claude Juncker circunspecto ha servido para entender la gravedad de las tensiones que se viven hoy entre el Viejo Continente y Estados Unidos.

Uno de los motivos es el propósito anunciado por Trump de imponer nuevas tarifas a los coches importados a EEUU. Tras abrir la caja de los truenos con su guerra de aranceles contra China, ahora el inquilino del Despacho Oval está decidido a exprimir hasta las últimas consecuencias a los, hasta ahora, aliados económicos del país.

Lejos de esgrimir un nuevo argumento, la Administración Trump alega de nuevo la seguridad nacional para imponer nuevas tasas a los coches fabricados fuera de EEUU, como si pudiéramos hablar de carburadores espías o cigueñales secretos. Pero al margen de lo ridículo que pueda sonar el argumento, el mes que viene el Departamento de Comercio emprenderá una investigación en los riesgos para la seguridad nacional estadounidense que pueden suponer los coches importados.

Tal y como recoge un reciente artículo Foreign Policy, si se determina que los Volkswagen o los Toyota son una amenaza para el 'Tio Sam', los coches extranjeros y las piezas de los mismos pueden sufrir el impacto de una nueva tarifa que los encarecerá hasta en un 25%.

Es más, el Peterson Institute (PIIE) ha calculado en 600.000 los empleos que se pueden perder en todo Estados Unidos en caso de que los países afectados por la amenaza de nuevas tarifas decidan responder de forma similar con los coches y camiones 'made in America'.

Y claro, ese toma y daca de precios afectará muy pronto al estadounidense medio en su cartera cuando quiera comprar un coche nuevo. Un análisis del PIIE señala que, en general, los 'top' de ventas del mercado de coches tienen mayor composición estadounidense que los modelos menos asequibles o de gama alta.

En su estudio, los autores usan datos de la industria, información de consumo y previos análisis de tarifas para determinar que el incremento medio de precio para un vehículo compacto de nivel básico estará entre los 1.409 y los 2.057 dólares. En el caso de un SUV/Crossover compacto, el tipo de coche más popular en EEUU, el precio puede aumentar de 2.092 a 3.066 dólares con respecto a las actuales tarifas.

Table 1 Top-selling vehicles in the United States, 2017, included in the analysis
                                          

Por último, las versiones más grandes del SUV Crossover pueden ver su precio elevarse un mínimo de 4.708 dólares o hasta 6.971 dólares extra, algo lógico debido a que su porcentaje de material procedente de fuera de EEUU será mayor, como suele ocurrir en los modelos de gama alta o lujo.

El castigo añadido que supondrá para el contribuyente de EEUU no se podrá sortear ni siquiera recurriendo al mercado de segunda mano, ya que cuando los precios de los nuevos suban en los concesionarios, los precios en usados replicarán ese incremento, por la sencilla razón de que los vendedores responderán a la mayor demanda de compradores que no pueden abordar la compra de un vehículo a estrenar.

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