Martes, 10.12.2019 - 04:11 h
Asume el riesgo regulatorio

Cabify absorbe las VTC de Rosauro Varo y será dueño de más de 2.000 licencias

La compañía incorpora en el holding a Vector Ronda Teleport. El pago se hace en acciones de Cabify, valoradas en más de 30 millones de euros.

Juan de Antonio (Cabify) junto a Rosauro Varo
Juan de Antonio (Cabify) junto a Rosauro Varo. / José González

Cabify mueve ficha para controlar más licencias VTC. La compañía española ha decidido absorber el grupo Vector Ronda Teleport, en manos del empresario Rosauro Varo. El objetivo: ser el dueño (y gestor) de las más de 2.000 autorizaciones con las que cuenta este gestor de flotas. A cambio, la startup le paga en acciones valoradas en más de 30 millones de euros, es decir, no más de 15.000 euros de media por cada una de las VTC. El riesgo: asume estos activos dentro de su balance en un entorno regulatorio muy movido.

Vector Ronda Teleport era una filial de Cabify. Fue en 2017 cuando Rosauro Varo irrumpió en la entonces Maxi Mobility Transporte de Pasajeros. Compró el 44% de la empresa que renombró por 11,8 millones de euros a través de su sociedad patrimonial GAT Technology. Tras las diversas ampliaciones de capital ha llegado a controlar un 61%. Ahora, vuelve de nuevo al perímetro de Cabify, un año y medio después, con el objetivo de controlar de manera directa todos los permisos y tener la opción de poner sobre la mesa una solución similar a la ejecutada en Barcelona con las licencias de Prestige And Limousine, la empresa adquirida al exjefe del taxi José Antonio Parrondo.

Cabify compra a GAT Technology esa participación del 61% y la integra dentro del grupo como una filial más. ¿Cuál es el precio? No se ha desvelado. Pero lo que sí se ha dado a conocer es que el pago se ha hecho a través de acciones de la startup española. "GAT se convierte en un accionista relevante de Cabify, en la que suma una inversión total de 37 millones", asegura en el comunicado. De esos 37 millones de euros, la inmensa mayoría de ellos proceden de esta operación, según confirman a La Información fuentes conocedoras del acuerdo.

En concreto, según las mismas fuentes, el valor de esa inversión supera los 30 millones de euros en acciones en Cabify. Es decir, cada uno de los permisos adquiridos han tenido un 'precio' medio final menor a los 15.000 euros

¿Qué gana Cabify? Convertirse en el dueño de esas licencias y poder operarlas de manera directa como un operador VTC 'tradicional', al igual que hiciera en Barcelona. Sin embargo, tiene un riesgo más que evidente: incorpora todos esos activos a su balance en un momento muy delicado del mercado español. De hecho, Vector Ronda tiene 950 licencias radicadas sólo en Barcelona, donde la Generalitat ha impuesto una regulación muy restrictiva.

¿Y para Rosauro Varo? El empresario se convierte ahora en inversor de Cabify de manera directa y no de una filial de la compañía. Se sacude el riesgo regulatorio y, además, le permite tener más liquidez con las acciones. ¿Su resultado? Es imposible de saber si ha tenido plusvalías efectivas tras esta valoración (o minusvalías), porque aún se desconoce cuánto inyectó de capital durante el ejercicio 2018, además de los 11,8 millones aportados en 2017 para comprar el 44% de la sociedad.

Vector Ronda Teleport cerró el ejercicio 2017, último disponible en el Registro Mercantil, con unos ingresos de 6,6 millones de euros a través de lo cobrado a los usuarios a través de Cabify. Se suman a otros 1,4 millones de euros a través de la venta de licencias.

Después del 'rescate' a Parrondo

Esta operación llega después de que Cabify rescatara también a su otro socio estratégico en España: Grupo Auro New Transport. Liderado por el exjefe del taxi, José Antonio Parrondo, y con inversores de internet como Félix Ruiz o Zaryn Dentzel (Tuenti), vendió Prestige And Limousine, la compañía con la que controla más de 300 licencias VTC en Barcelona.

Todo apunta, por tanto, a que esta venta representa parte de la operación anunciada de 50 millones de financiación, con el que refinanció su deuda y logró capital para seguir adquiriendo licencias y, sobre todo, invirtiendo en la infraestructura. De acuerdo a sus cuentas, a cierre de 2017 contaban con una deuda de más de 43 millones de euros.

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