Martes, 15.10.2019 - 14:36 h
Clave del acuerdo suscrito con el FROB

Goirigolzarri pactó con Calviño para que no haya políticos en el consejo de Bankia

Una vez finiquitado el MOU del rescate existía el riesgo de que el Gobierno pudiera nombrar varios consejeros afines en calidad de socio mayoritario

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri
 Goirigolzarri ha evitado la tentación del Gobierno de incorporar políticos al consejo de administración de Bnakia / EFE

Las buenas relaciones con Nadia Calviño, favorecidas también por el ascendente que mantiene el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, con la propia ministra socialista de Economía, han permitido a José Ignacio Goirigolzarri superar el desafío que planteaba para Bankia la culminación del largo proceso de saneamiento de su entidad. La finalización del MOU pactado con Bruselas para el rescate de la banca española generaba un serio problema de gobierno corporativo para Bankia desde el momento en que el FROB, como accionista mayoritario con el 61% de la entidad, estaba abocado a ejercer sus derechos políticos en el consejo de administración de la entidad nacionalizada, lo que implicaba la incorporación de representantes políticos en el máximo órgano de gobierno de Bankia.

El acuerdo oficializado con el FROB la pasada semana rubrica el ‘blindaje’ obtenido por Goirigolzarri con la inestimable colaboración de la ministra Calviño para impedir que Bankia se convierta en destino preferente de viejas glorias jubiladas de la actividad política a las que el Gobierno de turno suele recompensar en un momento dado por los antiguos servicios prestados. El presidente de Bankia necesitaba evitar la ocasión para evitar el peligro ya que el status quo mantenido con su accionista de referencia desde finales de 2012 había perdido vigencia toda vez que el Plan de Reestructuración del Grupo BFA-Bankia se dio por terminado el 31 de diciembre de 2017.

Hasta ahora el gobierno corporativo ejercido por el FROB en el seno de Bankia se establecía a partir de reuniones trimestrales en las que los gestores de la entidad de crédito aportaban de manera rutinaria toda la información requerida por sus interlocutores estatales. Este esquema facilitaba la independencia de los administradores de Bankia sin injerencias directas del Gobierno en su labor diaria y cotidiana. Lógicamente la camaradería entre el presidente Goirigolzarri y el exministro Luis de Guindos alimentaba una relación personal e intransferible que difícilmente podía trasladarse de manera automática al nuevo equipo ministerial designado tras la llegada al poder de Pedro Sánchez.

El nombramiento de Nadia Calviño, una vez superadas las primeras suspicacias, ha sido finalmente una bendición para Goirigolzarri, quien ha encontrado en la ministra a una dirigente perfectamente identificada con la problemática de la entidad y consciente de la importancia que supone el liderazgo de su presidente para el futuro de Bankia. En los últimos meses Goirigolzarri ha cesado en su reclamación recurrente de privatización y la responsable de la política económica ha decidido que el equipo capitaneado por el banquero vasco debe trabajar protegido de cualquier intento de politización que pervierta la pura y más ortodoxa gestión financiera. De ahí el singular pacto con el FROB verificado, como no podía ser otra forma, por la CNMV.

El fondo estatal y propietario indirecto del 61% de Bankia ha renunciado a participar en la administración de Bankia, pero eso no le exime de la responsabilidad inherente a su condición de accionista de control. El FROB deberá asumir lo que se ha dado en llamar una 'política de propiedad' que le obliga a realizar un seguimiento de la información relevante para no convertirse en un 'insider' privilegiado. En otras palabras, el organismo que preside Jaime Ponce adoptará una posición intermedia entre la que ostentan los actuales consejeros de Bankia, con plenos poderes en el máximo órgano de gobierno, y la más institucional de otros inversores extranjeros que cuentan con participaciones significativas en el capital pero están claramente muy lejos del día a día de la entidad.

Preaviso de tres días para romper el acuerdo

El FROB recibirá periódicamente información de seguimiento como ocurría hasta ahora y además recibirá comunicaciones de materias esenciales, fundamentalmente reservadas a la junta de accionistas. Los consejeros ejecutivos y altos directivos mantendrán reuniones con el FROB cada tres meses como mínimo en las que expondrán la evolución de la entidad y ofrecerán las aclaraciones pertinentes. El organismo de resolución bancaria garantizará la confidencialidad y salvaguarda de la información de acuerdo con los requerimientos del ordenamiento jurídico y, en particular, con la normativa de abuso de mercado.

Bajos estos postulados Bankia queda a salvo del eventual desembarco de políticos en su consejo de administración, un aspecto esencial para que Goirigolzarri mantenga el timón efectivo de Bankia, tal y como lo ha hecho desde el primer día y de acuerdo con los pactos alcanzados en su momento con Luis de Guindos. No obstante, y para que nadie se llame a engaño, el Ministerio de Economía se ha reservado el derecho a cambiar de opinión. De ahí que la letra final del documento deje en manos del FROB la voluntad unilateral de extinguir el acuerdo en cualquier momento mediante comunicación formal a la entidad financiera con tan sólo tres días de antelación. En definitiva, el pacto del viernes 25 de enero puede interpretarse como un convenio 'político' para evitar que los políticos entren hasta la cocina de Bankia. ​

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