Viernes, 22.03.2019 - 03:57 h
Tras poner en revisión sus datos de 2017

Dia se encamina a un informe externo que ponga bajo lupa sus últimas cuentas

El grupo de supermercados ha sido revisado, desde que salió a bolsa en 2011, por KPMG, que aprobó sus informes financieros sin salvedades.

Imagen de un supermercado de Dia.
Dia comunicó el lunes que va a ajustar sus estados financieros de 2017.

Todo lo contrario a un mensaje de tranquilidad a los inversores. Dia lleva una semana negra en bolsa después de revisar a la baja sus resultados para el año en curso y cuestionar sus propios balances de 2017. Un proceso que, además, se ha cobrado una víctima, su hasta ahora responsable financiero, Amando Sánchez Falcón. Un proceso de revisión que, previsiblemente, puede llevar a la intervención de un tercero, que realice un análisis completamente independiente de cómo están las cuentas de la compañía y qué ha pasado en ellas durante, al menos, los últimos meses.

Dia anunció el lunes que ponía en revisión sus cuentas y, como consecuencia, debía "incorporar determinados ajustes a los estados financieros consolidados correspondientes al ejercicio 2017". No desveló qué está mirando, ni cuál es el origen de este análisis, que llega cuando no han pasado ni dos meses del relevo de su anterior consejero delegado, Ricardo Currás, por el actual primer ejecutivo, Antonio Coto. Sin embargo, sí hizo cuentas de cuánto le pueden suponer estos ajustes: alrededor de 70 millones de euros que golpearán su patrimonio.

La compañía con sede en Las Rozas tampoco ha indicado cuándo tendrá listo ese análisis que, en principio, hará público cuando formule las cuentas anuales de este ejercicio. Reconoce que tendrá que "reexpresar las cifras de 2017", pero no como una reformulación de cuentas, porque asegura que esos datos sólo se "presentan a efectos comparativos".

Más allá de sus previsiones, las dudas de Dia sobre sus propios balances han conllevado que, en sólo tres sesiones en bolsa, haya perdido el 53% de su capitalización. Si al inicio de la semana, la acción de Dia valía 1,82 euros, al cierre de este miércoles se queda en los 0,85. Los principales perjudicados, los inversores minoritarios, quienes, hasta que la compañía no lo desvele, no sabrán qué ha ocurrido en Dia.

Y uno de los posibles beneficiados, Mikhail Fridman. El magnate ruso controlará este viernes, cuando ejecute los instrumentos financieros que posee, el 29% de Dia. Está al borde del 30% del capital que le obligaría a lanzar una oferta de compra, una opa, para hacerse con el control total de la sociedad. Una operación que, con la actual valoración en bolsa, puede realizar a precio de saldo.

La falta de información sobre lo que ha ocurrido con las cuentas de Dia, y el proceso de revisión que ha anunciado, puede llevar al propio regulador a tomar cartas en el asunto, según indican fuentes del sector auditor, ya que podría solicitar información adicional a la empresa sobre sus propios balances y a requerir información adicional a su auditora. Y, si existen dudas sobre qué ha ocurrido, o si llegará a destaparse algún tipo de irregularidad o fraude, tendrá que mediar un análisis pericial o 'forensic'.

Las cuentas de Dia, desde su salida a bolsa en 2011, han sido revisadas por KPMG. La 'big four', durante estos años, no ha cuestionado esos estados financieros y ha aprobado todos los informes sin salvedades. Este último término recoge las dudas que los revisores de cuentas tienen sobre las cuentas de resultados de las empresas que supervisan.

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