Lunes, 19.08.2019 - 10:46 h
Empieza con la venta de su negocio de Ópticas

El Corte Inglés acelera su 'plan renove' seis meses después del adiós de Gimeno

Se desprende de la séptima división por ingresos, casi 83 millones en el último ejercicio, que seguirá operando en sus tiendas aunque cambie de dueño.

Exterior de una tienda de Óptica 2000.
El adiós de El Corte Inglés a sus ópticas escenifica el inicio de su 'Plan Renove'. / José González

Punto y final a una etapa. El Corte Ingles acaba de anunciar la venta de su negocio Óptica 2000 y hace efectivo un cambio de ciclo en el gigante de los grandes almacenes: ha llegado el momento de reducir perímetro, vender divisiones, soltar inmuebles valorados en más de 1.500 millones (al menos, esa es su intención) y centrarse en las actividades donde ve más opciones de rentabilidad. Un plan que hace efectiva la toma de control de la gestión por parte de Jesús Nuño de la Rosa, el presidente del grupo desde el pasado verano, cuando hace apenas medio año sustituyó a Dimas Gimeno, tras una batalla familiar por la dirección.

La venta de Óptica 2000 al grupo holandés GrandVision, de la que no ha trascendido el importe, conlleva la desinversión del único gran negocio de El Corte Inglés con sede en Barcelona, donde se creó 1976. El negocio, como tal, tras 42 años de historia, seguirá existiendo, aunque bajo el paraguas de la firma holandesa. Se mantendrán así operativos sus 106 locales en España y los dos de Portugal, así como la plantilla, que supera las 700 personas. Formalmente, esta "operación supone una buena oportunidad para avanzar en nuestro compromiso de especialización", en palabras del consejero delegado de El Corte Inglés, Víctor del Pozo

Contracción de negocio

La decisión de El Corte Inglés de reducir su perímetro conlleva que prescinda de su séptimo negocio por volumen de ingresos, que, además, era rentable. En el último ejercicio con datos públicos (el concluido el 28 de febrero de 2018) le aportó un volumen de ingresos de 82,8 millones de euros, una cifra similar a la lograda por Bricor, la división de bricolaje (la última creada bajo la presidencia de Isidoro Álvarez). Se desprende de una división, algo muy poco habitual en la compañía, que en ese mismo ejercicio ganó más de 6,8 millones de euros y donde gran parte de sus clientes hacen uso de la tarjeta de compra de El Corte Inglés, para financiar y aplazar el pago de las compras.

La venta de Óptica 2000 no es algo casual. Al contrario. Tampoco que estas tiendas sigan operando bajo otro dueño dentro de sus establecimientos. El grupo lleva años en proceso de transformación, alquilando espacios dentro de sus grandes almacenes para que sean operados por marcas ajenas a la empresa de la calle Hermosilla, reduciendo así su exposición a los vaivenes del consumo y ampliando su perfil arrendador. Es lo que hace, por ejemplo, con las firmas de lujo. Gucci, Prada, Louis Vuitton... cuentan con sus 'tiendas' dentro de sus superficies, donde gestionan sus propios empleados e implementan su modelo comercial.

Adelgazar ladrillo

Y, al mismo tiempo que cambia de foco, El Corte Inglés aspira a reducir su peso en el ladrillo. Hace semanas anunció el proceso de venta de parte de su cartera de inmuebles: terrenos, oficinas, superficies comerciales y plataformas logísticas. Los considera 'activos no estratégicos', porque no son esenciales para su modelo comercial. Una desinversión de 130 inmuebles, que ha encargado a PwC, que espera realizar a lo largo de este año y por la que aspira a lograr alrededor de 1.700 millones de euros. Una cifra aparentemente alta pero que se ve mejor en perspectiva cuando se compara con los casi 17.000 millones en los que Tinsa ha valorado los activos de la compañía madrileña.

Y ya ha logrado vender algún activo, aunque de forma puntual y al margen de esta megaoperación de desinversiones. Por ejemplo, se ha desprendido de la propiedad de sus centros en Parquesur y La Vaguada, por cerca de 160 millones, en los que seguirá operando como marca.

La venta de las ópticas puede no ser la última división que pase a manos ajenas. Ya lo intentó sin éxito hace unos meses con su negocio de Informática. Ninguna de las propuestas que recibió se hizo efectiva por un negocio que se valora en unos 400 millones de euros.

¿Y qué puede vender? Si quisiera dar otro tijeretazo a su pasivo, una de las opciones donde podría hallar más rentabilidad pasaría por una desinversión ligada a su división de agencia de viajes o una parte del accionariado de esta. ¿El problema? Que está como garantía de la última emisión de bonos, realizada en la recta final de 2018.

La agencia de viajes es una de sus grandes bazas a la hora de generar ingresos (2.533,62 millones en el último ejercicio) y algo más de 54 de resultados bruto de explotación (Ebitda), pero también convive con la creciente competencia online. En comparación, obtiene más rentabilidad sobre ingresos con la cadena de moda Sfera, cuyas ventas rozaron los 271 millones y el Ebitda, los 40,8 millones. Esa emisión de bonos es la que le ha permitido dar aire a su pasivo: 600 millones de euros, con vencimiento en marzo de 2023 y con un cupón anual del 3%. Una deuda que, sin embargo, sigue siendo alta, ya que alcanza los 3.652 millones de euros. Ese es el motivo por el que seguirá desinvirtiendo.

Ahora en Portada 

Comentarios