Miércoles, 16.10.2019 - 17:34 h
Alegaciones a las medidas para cortar la especulación

Las eléctricas plantean una enmienda a la totalidad al plan de CNMC en renovables

La asociación Aelec advierte de que la propuesta del regulador puede convertirse en una nueva traba administrativa y frenar las energías limpias.

España se enfrenta a decenas de reclamaciones por el recorte a las renovables.
Las eléctricas cuestionan la circular de la CNMC para cortar la especulación renovable. / Solares de Navarra

Es como el viejo chiste del submarino que de pintura estaba bien pero que no flotaba. La asociación eléctrica Aelec, a la que pertenecen las grandes del sector - Endesa, Iberdrola, Naturgy, EDP y Viesgo- alaba la circular elaborada por la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) para desarrollar el sector renovable sin especulación, pero en el documento de alegaciones, la asociación plantea prácticamente una enmienda a la totalidad. Bien de pintura, pero la cosa no flota. Es una muestra más de las discrepancias entre una CNMC que ha recuperado competencias y un sector energético que anuncia más batallas en los tribunales por los recortes que plantea la Comisión a los ingresos regulados (transporte y distribución) de gas y electricidad.

"Tal y como está planteada" recoge el documento de Aelec "la propuesta de circular [de la CNMC] podría convertirse en una traba administrativa adicional, frenar el desarrollo de generación renovable y disparar los costes de desarrollo de la red eléctrica, encareciendo la factura de los consumidores y dificultando el éxito del plan de transición y descarbonización de la economía española". 

A las eléctricas les gusta la idea que impregna la circular y que básicamente consiste en ordenar el acceso de los nuevos proyectos verdes a la red eléctrica y "así asignar de forma efectiva la capacidad disponible". "Muchos de los aspectos propuestos en el articulado van en la dirección adecuada" sostiene Aelec. Pero hasta ahí llega la coincidencia. Luego viene la crítica y es amplia. La lista de propuestas de la CNMC que no gustan a las empresas es larga, empezando por la medida estrella de la Comisión para cortar la especulación: exigir pruebas de que el promotor de un proyecto dispone de terrenos antes de autorizar el acceso a la red.

Posiciones especulativas

En opinión de las grandes empresas "se debería eliminar la exigencia de contratación de terrenos para solicitar acceso" porque daría lugar "a posiciones especulativas previas a la solicitud de los permisos por parte de agentes externos al sector"; habría que ampliar el periodo de adaptación de los proyectos a la nueva norma de seis meses a un año; debería permitirse "hibridar" distintas tecnologías -eólica, fotovoltaica, almacenamiento- en los proyectos en marcha e incluso la convivencia -hibridación- de producción térmica de origen fósil con tecnologías renovables, algo especialmente interesante para las empresas que explotan centrales de gas.

A la asociación eléctrica tampoco le parece que bien que la CNMC plantee concursos para otorgar los permisos de acceso a los promotores. Sus razones: porque se introduce un cambio sustancial al pasar de un criterio técnico a uno económico, "con los consiguientes perjuicios para los agentes y, por extensión, al consumidor". Las empresas sí consideran imprescindible cambiar el planteamiento global de lo que constituye el acceso a la red, dado el nuevo papel de las renovables. Pero no en la forma que pretende la CNMC. Su pronóstico para el caso de que sus propuestas sean rechazadas es oscuro: "Si no se modifica el esquema operacional planteado por el proyecto de circular de acceso a la red podría convertirse en una de las principales barreras para el desarrollo de energías renovables".

Las alegaciones de Aelec muestran claramente que el acceso a la red eléctrica se ha convertido en un recurso muy escaso y mal aprovechado. Tan mal que es un cuello de botella y un obstáculo para los planes de transición energética y el cumplimiento del Plan Integrado Nacional de Energía y Clima (PNIEC).  "El acceso es caro" explican en las alegaciones  "y sencillamente no podemos permitirnos tenerlo ocioso y desaprovechado". Los cálculos de la asociación eléctrica indican que, tal y como están planteados los planes de la CNMC para el sector renovable, la utilización de todo el acceso a la red en 2030 será "de tan sólo el 33% en la punta de demanda, y la media anual sería de tan sólo el 20%". Algo caro de mantener si no se optimiza el uso.

Indicador de fiebre

A día de hoy, las solicitudes de puntos de acceso son un indicador de la fiebre que se ha apoderado del sector renovable y que la CNMC intenta controlar. El gestor del sistema eléctrico Red Eléctrica de España (REE) recibe solicitudes de conexión a las redes a un ritmo de 300 MW al día. Suma ya 147.300 MW y eso es prácticamente el triple de lo que prevén los planes del Gobierno para aumentar la potencia renovable hasta 2030 (67.500 MW). Tanto el Ministerio de Transición Ecológica -que tiene pendiente la aprobación del decreto de acceso y conexión-, como la propia Red Eléctrica (REE) son conscientes de que tienen sobre la mesa un problema que crece de forma incontrolada.

Todos los actores están de acuerdo en que hay que cambiar el sistema de autorizaciones. El enredo está en el cómo. Hasta la fecha, el proceso para solicitar puntos de conexión es gratuito y consiste en presentar un aval vinculado a la potencia del proyecto a desarrollar. El problema está en que los permisos acaban por cotizar a precio de oro. Guardar cola para acceder a las líneas eléctricas se ha convertido en un activo más. La burbuja no ha alcanzado el tamaño de 2007 pero sí el peso suficiente para dificultar el control de los precios eléctricos a medio plazo, según señalan expertos y asociaciones del sector.

En el sector energético es difícil la unanimidad. Donde las grandes compañías ven riesgo, los pequeños productores ven intereses. Los productores fotovoltaicos de Anpier, por ejemplo, sostienen que el negocio fotovoltaico está cada vez más en manos de un puñado de empresas y fondos de inversión. Según sus datos, el 90% de los 3.000 MW fotovoltaicos que se adjudicaron en la última subasta de 2017 se repartieron entre menos de 30 empresas y un 25% está ya en manos de fondos internacionales. Además, de los más de 8.000 MW proyectados o en construcción fuera de subasta, un porcentaje superior al 60% pertenece ya a grandes compañías. Es una tendencia que choca con la habitual en los países punteros de la UE. Alemania, Italia, y Francia apuestan por instalaciones de renovables de pequeño tamaño, vinculadas al autoconsumo.

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