Lunes, 16.09.2019 - 17:39 h
Nueva circular de la CNMC tras los recortes al gas y a la electricidad

Endesa rompe el frente eléctrico en la negociación del nuevo recibo de la luz

Competencia propone rebajar los peajes eléctricos una media del 10% para abaratar la factura final entre un 3% y un 5% el próximo año.

José Bogas (izda), consejero delegado de Endesa, con el nuevo presidente Juan Sánchez-Calero.
José Bogas (izda), consejero delegado de Endesa, con el nuevo presidente Juan Sánchez-Calero. / JOSÉ GONZÁLEZ

El tradicional frente eléctrico se rompe. Se vio en la negociación de las grandes eléctricas con el Gobierno para cerrar las centrales nucleares y ha vuelto a suceder con el recibo de la luz. La Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) ha aprobado una propuesta de circular para calcular cómo hacer frente a los costes de transportar y distribuir la electricidad (peajes).  La CNMC y la mayoría de las eléctricas que forman parte de la asociación Aelec están de acuerdo en mantener e incluso elevar el peso del término de potencia- la parte fija del recibo- frente a la parte variable, el consumo. Pero Endesa se ha desmarcado. Defiende una propuesta que vincula la factura final más al consumo que a la potencia contratada.

La circular de Competencia, que se somete a información pública hasta el 16 de septiembre propone una rebaja de peajes de entre el 6,8% para los usuarios domésticos y de un 13,4% para las industrias. Es una rebaja media del 10,2%. Traducido en el recibo puede suponer un descenso de la factura de entre el 3% y el 5%.

Además, para el pequeño consumidor, la CNMC propone mejorar los tramos de discriminación horaria (punta, llano y valle) con dos segmentos diarios en los que contratar diferente potencia. Esta medida, según fuentes de la CNMC, trata de favorecer el uso y recarga del coche eléctrico. Respecto al peso del término fijo en el recibo, que ahora alcanza el 40%, no hay porcentaje de rebaja concreto. 

El debate sobre la propuesta de la CNMC es intenso. La circular en preparación es la base para concretar quién paga, cuánto paga y cómo se distribuye en el recibo de la luz una factura que, en la parte que le corresponde a la CNMC, -los peajes- ronda los 7.300 millones de euros. Los Gobiernos que se sucedieron desde 2012, las empresas y la CNMC lo han tenido muy claro: para evitar nuevos déficits, el pago de los costes regulados a las compañías  -transporte y distribución- tienen que estar asegurados. La mejor fórmula que encontraron fue subir el término fijo de la factura de la luz. Dos órdenes ministeriales de 2013 aumentaron el término de potencia en un 37%.

Ahora, se ha abierto el debate. El Gobierno de Pedro Sánchez ha adelantado planes para impulsar el autoconsumo y el ahorro de energía y esos planes rozan con la estructura del recibo hasta chirriar. La cuestión es simple: si en el recibo pesa más la parte fija -el término de potencia- que la variable -el consumo-, el incentivo para ahorrar electricidad se evapora. Y la industria fotovoltaica, vinculada al autoconsumo, pierde revoluciones. Para las grandes compañías eléctricas es una discusión clave: si pierde peso el gatillo de seguridad que supone para sus cuentas cobrar por potencia contratada,  una parte de sus ingresos pasan de estar asegurados a relativamente asegurados.

Horas punta más caras

Por eso tiene tanta trascendencia que Endesa se desmarque. Fuentes de la propia empresa, de la CNMC y del sector fotovoltaico confirman que la eléctrica propiedad de Enel defiende que los costes de las redes se trasladen y vinculen al consumo de los clientes y así lo ha hecho saber en Competencia y en el sector. Su propuesta es que los costes se carguen a los usuarios que consuman en las horas punta del día, cuando las redes tienden a estar saturadas. De esa forma, los usuarios tendrían un mayor incentivo para ahorrar y para consumir en horas llano y horas valle. 

Otras fuentes empresariales integradas en Aelec quitan hierro a las diferencias con Endesa. Sostienen que todas las empresas defienden el término fijo de potencia, aunque admiten que la compañía que dirige Bogas quiere que los peajes estén más vinculados a la parte variable del recibo.

Hasta ahora, las razones expuestas por Endesa, el sector fotovoltaico a través de la patronal Unef o el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) han hecho poca mella en la CNMC. Esta, en principio, mantiene su idea: las redes eléctricas -como las de gas- hay que pagarlas y ningún sector puede eludir su parte de la factura. Las fuentes consultadas en el organismo que preside José María Marín Quemada destacan que un cambio en la estructura tarifaria para cargar los peajes sobre la parte variable del recibo podría afectar de forma muy negativa a la industria.

Reparto de costes

Con la propuesta de la CNMC prácticamente lista, el debate sube de grado. Unef ha elaborado un documento en el que compara el reparto de costes fijos y variables en diferentes países con un consumidor tipo para cada país. Según el estudio, el peso de la parte fija de la factura en España, del 40%, es el mayor de los países analizados y casi el doble de la media. En la CNMC, sin embargo, los datos se han recibido con escepticismo: sostiene que no se pueden comparar peajes y cargos porque cada país considera costes distintos.

La nueva circular de la CNMC se apoya en las competencias asumidas en enero. Según el decreto, esas competencias incluyen "aprobar la metodología de peajes, los valores de los peajes y los parámetros retributivos del transporte y la distribución". Es un reparto de decisiones sobre la factura. La CNMC decide sobre 7.250 millones destinados a pagar los costes del transporte y la distribución mientras el Gobierno repartirá 10.600 millones de "cargos". Estos se componen de las primas a las energías renovables, el pago de la deuda acumulada y los costes extrapeninsulares.

El reparto es complejo. La CNMC decide los peajes, pero el Ejecutivo también tiene que distribuir entre los usuarios la factura de las renovables (en torno a los 7.000 millones), el de la deuda eléctrica (sobre 2.800 millones) y la retribución a las compañías por los costes extrapeninsulares. Lo tiene que hacer según tipologías de consumidor. Y nunca llueve a gusto de todos.

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