Tras diez años en la eléctrica 

Borja Prado llega a un acuerdo para dejar Endesa ante la falta de sintonía con Enel

El silencio de la casa matriz italiana sobre el futuro del directivo español había levantado todas las alarmas en el sector eléctrico y el Gobierno.

Fotografía Borja Prado Endesa
Prado llega a un acuerdo para dejar Endesa ante la falta de sintonía con Enel. / Endesa

El presidente de Endesa, Borja Prado, ha llegado a un acuerdo con el consejero delegado de Enel, Francesco Starace, para dejar su cargo en la filial española después de una década al frente. El rumor sobre la salida de Prado de la eléctrica ha planeado estas dos últimas semanas en los mercados, a la vista de que su mandato culmina en abril, mes en el que se celebrará la junta general de accionistas, y desde la casa matriz italiana no se había aclarado nada todavía sobre el futuro del directivo español. Según han señalado fuentes cercanas al directivo, el pacto final se ha cerrado en las últimas semanas, si bien desde la compañía no se han podido confirmar oficialmente todos los extremos del acuerdo.

Tras los diez años de liderato de Borja Prado al frente de Endesa, desde el sector se veía con inquietud como la casa matriz italiana iba dando cada vez más poder al consejero delegado de la empresa, José Bogas, frente a Prado. Precisamente Bogas fue renovado en abril del año pasado por un periodo de cuatro años, hasta 2022, después de haber llegado a su actual cargo en 2014, promovido sobre todo desde Italia.

El todavía presidente de la eléctrica actual recibirá una indemnización, tal y como está estipulado en su contrato, de entre 12 y 13 millones de euros. La idea es que la junta de abril sea la última de Borja Prado y, además de aprobar las cuentas del año pasado, el directivo podrá aprovechar para hacer balance de la década en la que empresa ha sufrido una gran transformación. 

El silencio de Starace sobre la renovación había inquietado incluso al Gobierno español, dado que se trata de una compañía estratégica para el sector eléctrico español, por más que esté controlada en un 70% por la italiana Enel, tal y como publicó La Información. Endesa se había convertido en una aliada preferente del Gobierno de Pedro Sánchez con vistas a sus proyectos para la Transición Ecológica, sobre todo en lo que se refiere al Plan Integral de Energía y Clima, algo que ahora queda paralizado dada la convocatoria de elecciones del 28-A.

De hecho, la filial de Enel había conseguido que el Ministerio aceptase una prolongación de la vida útil de las centrales por diez años más sobre los 40 que están ahora legalmente estipulados, una iniciativa en la que Endesa se juega cerca de 200 millones de euros anuales ya que ha programado su negocio a partir del funcionamiento de sus instalaciones atómicas durante un periodo mínimo de 50 años. Todo ese proceso queda pendiente ahora de las elecciones, y desde la compañía matriz parece que sea optado porque no sea Prado quien se quede al frente para negociarlo con el nuevo Gobierno que salga de las urnas.

En medios cercanos a Enel existe la convicción de que el presidente de Endesa ha cubierto de sobra su labor tras una década en el cargo a la que hay que sumar otros dos como miembro del consejo de administración. La sucesión implicará la búsqueda de una solución interna para la que el citado consejero delegado cuenta con todas las papeletas a su favor. Otra opción pasaría por el fichaje de un nuevo líder sin ningún poder ejecutivo.

En este segundo supuesto, Enel podría nombrar a un dirigente italiano de su máxima confianza para exponer públicamente la paternidad efectiva sobre Endesa una vez superadas las susceptibilidades que generó la compra de la que en su día llegó a ser la primera empresa eléctrica de España.

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