Tras serle denegado en 2018 el permiso para operar

Garoña avista su final: en 2019 dará el primer paso para su desmantelamiento 

En el segundo semestre del próximo año se cargará el primero de los cinco contenedores de residuos como paso previo a las tareas de vaciado.

Central de Garoña.
Central nuclear de Garoña (Burgos)

El primero de los cinco primeros contenedores con el combustible gastado de la piscina de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) -una de las tareas previas al desmantelamiento de la planta- comenzará a cargarse en el segundo semestre de 2019, según han informado fuentes de Nuclenor a Europa Press. Según la empresa esa es la fecha prevista dentro de las tareas propias de Nuclenor para preparar la planta nuclear para el futuro proceso de desmantelamiento que realizará con posterioridad Enresa, la empresa estatal de residuos radiactivos.

Así, estas fuentes han explicado de que las tareas previas se están realizando según lo previsto, de modo que sigue su curso el acondicionamiento de los residuos operacionales de Garoña y el posterior vaciado de la piscina de combustible gastado.

De este modo, la empresa añade que según estas previsiones, en el segundo semestre de 2019 se empezará a cargar el primer contenedor que será trasladado al almacén temporal individualizado (ATI) situado en la propia central, para lo que la empresa ENSA (Empresas Nucleares S.A.) ha construido un puente grúa específico. Además, ha añadido que de momento Enresa tiene comprados cinco contenedores para este proceso que tutela la empresa estatal, encargado del plan estratégico para el desmantelamiento de la planta, cuyo permiso para seguir operando hasta 2031 denegó el Gobierno el 1 de julio de 2018.

El entonces ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital Álvaro Nadal anunció la denegación del permiso porque las "circunstancias" no garantizaban la certidumbre suficiente, después de la oposición de todos los grupos políticos -excepto el PP en el Gobierno- y las discrepancias expresadas también por los titulares al 50 por ciento de la planta, Iberdrola y Endesa.

Nadal lamentó entonces la falta de certidumbre y de un debate "sosegado" así como la utilización de Garoña como un "símbolo de discusión política" que se convirtió en "una batalla" con posicionamiento de antemano. Así, una vez expiró el permiso de la planta para seguir operando, Enresa empezó a preparar toda la documentación necesaria para solicitar la autorización de desmantelamiento y realizará las actividades preparatorias del mismo de acuerdo con el titular, Nuclenor.

Estas tareas del titular incluyen la descarga de todo el combustible gastado de la piscina a los contenedores para su disposición al ATI, que una vez exista almacén temporal centralizado (ATC) -proceso que en la actualidad está detenido-. Una vez terminadas las tareas preparatorias, cuando Enresa sea titular de Garoña comenzará el proceso de desmantelamiento de la central nuclear que más años ha operado en España.

Los pasos a seguir antes de llegar a ese momento pasan por presentar un estudio básico de estrategias para el desmantelamiento al Ministerio para la Transición Ecológica; presentar el plan de desmantelamiento al mismo departamento para su aprobación y solicitar al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) la autorización para desmantelar la planta.

Posteriormente, el proceso administrativo terminará con la autorización del Ministerio para la Transición Ecológica a Enresa para que asuma la titularidad de Garoña. Será entonces cuando se inicie la fase de desmontaje y desmantelamiento por parte de la empresa estatal, que hasta la fecha ha realizado estos trabajos en las centrales nucleares de Vandellós I (Tarragona) y de José Cabrera (Guadalajara).

El exministro Nadal indicó en el anuncio de la decisión del Gobierno que el proceso de desmantelamiento de Garoña tendrá una duración de entre 13 y 16 años, por lo que el proceso terminará en torno a 2034.

En la actualidad, el Reglamento de Instalaciones Nucleares y Radiactivas (RINR) no fija un plazo determinado para acometer el predesmantelamiento, pero Enresa calcula que el desmantelamiento podría comenzar unos seis años después de la parada definitiva del reactor y que podría durar aproximadamente diez años.

Una vez terminen las actividades desmanteladas, se acometerá el plan de restauración del emplazamiento que tendrá que ser verificado junto con el resto de las condiciones técnicas que se establezcan. Después de ese proceso el Ministerio de Energía emitirá la declaración de clausura y entonces Enresa devolverá el emplazamiento desclasificado a su titular, Nuclenor.

Si bien, el Gobierno podrá establecer restricciones de uso sobre los terrenos en los que se asentaba la instalación. En concreto, el artículo 28 del Reglamento de Instalaciones Nucleares, precisa que el Ministerio declarará el cese de la actividad y establecerá unas condiciones que se deberán ajustar a las actividades a realizar en la instalación a partir de ese momento.

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