Domingo, 22.09.2019 - 19:32 h
El magnate ruso desvela sus cartas

Fridman apela a la crisis de Dia y vuelve a la carga con una OPA 'barata' por el 100%

La oferta pública estará vinculada con la ampliación de capital anunciada en diciembre y asegurada por Morgan Stanley

Fridman
Letterone, el brazo inversor de Frideman, ultima una OPA sobre Dia

Mikhail Fridman ha tomado de nuevo la iniciativa para hacerse con el control de Distribuidora Internacional de Alimentación (Dia) mediante una estrategia que está claramente apoyada en la crisis que vive la cadena de supermercados. Los mensajes difundidos en contra de la ampliación de capital anunciada en diciembre han dado resultado y la compañía ha seguido deslizándose cuesta abajo por la pendiente de bolsa durante el mes de enero. Una evolución que facilita los planes del magnate ruso para desembarcar con todos las prerrogativas en la empresa a partir de lo que en el mercado se empieza a descontar como una ‘OPA a precio de ganga’.

Letterone Investment ha retomado la idea de lanzar una oferta pública de adquisición sobre el 100% del capital de Dia, como acaba de confirmar en un hecho relevante a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) a primera hora de este martes que, en todo caso, estaría precedida por el aumento de capital de unos 500 millones de euros que la cadena tiene previsto llevar a cabo bajo contrato de aseguramiento con Morgan Stanley. Para la sociedad inversora de Fridman la ampliación supone un desembolso estimado cercano a los 150 millones si quiere salvaguardar su actual participación del 29%. Este importante esfuerzo sólo tiene sentido si se entiende como paso previo para dar el zarpazo definitivo con una OPA barata que compense el precio medio final de una operación destinada a tomar la propiedad mayoritaria de la cadena.

Mientras los nuevos gestores de la empresa, dirigidos por Borja de la Cierva, ultiman el plan estratégico de Dia para su presentación oficial en un plazo máximo de dos semanas, los asesores del magnate ruso en España llevan preparando en paralelo un plan de actuación condicionado a un acuerdo con los reguladores bursátiles. La clave de la operación que diseña Friedman residía en ajustar el precio de la oferta en una horquilla que los analistas del mercado consideraban entre 0,5 y 1 euro por acción, con mayor propensión hacia la parte baja del rango dado que la empresa está cotizando actualmente en casi 43 céntimos por título. En concreto, Dia cerró este lunes a 0,429 euros después de una subida de casi el 4% en la sesión. Finalmente LetterOne confirma que ofrecerá 0,67 euros por título, lo que supone una prima del 56,1% sobre dicho cierre.

El problema para Letterone, al menos desde el punto de vista estrictamente teórico, reside en la actual normativa vigente en materia de ofertas públicas de adquisición (OPA) que impide situar el precio por debajo del que se ha hecho efectivo en las compras previas de acciones efectuadas durante el último año. La incursión de Fridman en el capital de Dia tiene a estos efectos dos referencias previas; la primera en enero de 2018 cuando amplió del 10 al 25% su participación en la empresa pagando los nuevos títulos a 4 euros y en septiembre pasado cuando remató su inversión hasta el 29% que ahora posee a un precio de 2 euros por título.

El inversor ruso pretende rebajar claramente el coste de la operación apelando a las exenciones contempladas en el Real Decreto de OPAs, en cuyo artículo 9 reside la clave de la estrategia desplegada por Letterone. Dicha disposición normativa contempla las salvedades que permiten rebajar el llamado precio equitativo al que debe materializarse cualquier oferta pública. Entre las mismas figura "que la sociedad se encuentre, de forma demostrable, en serias dificultades financieras", una situación que parece fuera de toda duda a la luz de los acontecimientos vividos durante el pasado año por la cadena de distribución minorista.

El plan estratégico como piedra de toque

De hecho, la ampliación de capital que el propio Fridman puso inicialmente en tela de juicio constituye en estos momentos un elemento clave para evitar que la compañía incurra en un supuesto legal de insolvencia que implicaría la necesidad de presentara concurso de acreedores. El principal accionista de Dia tiene, por tanto, la sartén por el mango para superar el momento crítico y sanear el balance de manera definitiva, pero a cambio quiere quedarse con un control suficientemente reforzado que le permita dominar las decisiones sin interferencias externas.

Con estas perspectivas, en medios financieros no descartan que, dependiendo de la aceptación en bolsa, la operación pueda servir posteriormente para excluir a la compañía de cotización. Lo que está claro es que Fridman no acudirá a la ampliación si no obtiene la autorización previa para ofertar públicamente a un precio convenido que algunos observadores pueden entender como una ganga pero que tiene su mejor justificación en el valor contable de la empresa y en la propia cotización en bolsa.

El plan estratégico que prepara el actual equipo directivo no deja de ser también un punto de apoyo para el inversor ruso por cuanto que va a poner de manifiesto las necesidades de financiación de una empresa que cerró en pérdidas el pasado ejercicio y que está renegociando con los bancos una deuda a largo plazo de casi 1.000 millones de euros. Fridman está dejando que los actuales responsables ejecutivos le hagan el trabajo y definan un perímetro corporativo para Dia acorde con los intereses de Letterone. En este sentido se puede concluir que el magnate y su equipo de colaboradores dieron en diciembre un paso atrás en la empresa con el único fin de tomar carrerilla para lanzar ahora la nueva ofensiva que les permita desembarcar en la empresa con plenos poderes.

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