Lunes, 20.05.2019 - 15:27 h
De cara a la liberalización

La vía muerta de Renfe: una plantilla de 52 años y 900 jubilaciones anuales

La compañía pública cuenta con 14.000 empleados y casi la mitad de ellos superarán los 65 años durante los próximos ocho ejercicios.

Tren Avant de Renfe
El problema de Renfe: una plantilla de 52 años de media y sin apenas digitalización. / RENFE

Renfe se enfrentará a un momento crucial en su historia en apenas un año, una operación que ha sido anunciada a bombo y platillo por propios y extraños: la liberalización del ferrocarrilprevista para diciembre de 2020. En cambio, existe otro hecho que hay que tener en cuenta para poder contextualizar la entrada de competidores al ferrocarril. La plantilla de la compañía pública tiene una edad media de 52 años, lo que llevará obligatoriamente a la jubilación de unos 900 empleados anuales durante los próximos ocho ejercicios.

Estas cifras que harían temblar a cualquier compañía son para la empresa pública una oportunidad, ya que el necesario rejuvenecimiento de la plantilla y la inclusión de un mayor número de mujeres tienen una puerta abierta clara con la jubilación de unos 7.000 empleados, la mitad del personal actual, en solo unos años." Hay una perspectiva de futuro y un camino sólido por delante", afirmaba Isaías Táboas, presidente de Renfe, en referencia a los preparativos de cara a la próxima liberalización.

De hecho uno de los retos que ahora se abren para la compañía es cómo captar talento para competir tras la apertura del mercado a sus rivales. "Parte del objetivo del plan es trasmitir a los 14.000 empleados que tiene la compañía la oportunidad no solo para la compañía, si no para el crecimiento personal y profesional de los empleados", admite el presidente de la firma.

Las nuevas incorporaciones tendrán además que hacer frente al proceso de digitalización de la firma, ahora en unos niveles bajos. Es por ello que buscan "el talento tanto profesional, motivacional y especialmente un talento digital", admite Táboas. "La compañía necesita hacer una apuesta enorme por la digitalización de procesos de todo tipo, ya sea la atención al viajero, el conocimiento de lo que quiere o el mantenimiento de nuestros trenes. Digitalizar millones de datos, tenemos que saber aprovechar todo ese canal de información, de conocimiento, la gasolina del siglo XXI que decían algunos. Dependerá de nosotros saber utilizarla bien o perder por el camino", confirma. 

El nuevo plan estratégico de la compañía, presentado hace unas semanas, busca además convertir en virtud lo que hoy es un problema. "El plan estratégico busca introducir un elemento de motivación adicional. Cada talento tiene sus complejidades, pero en fin, nosotros creo que debemos aprovechar un elemento que hoy es un problema, que es la edad media tan alta de la plantilla que tenemos". 

Según admite el propio directivo, a día de hoy la "edad media de la plantilla es de 52 años", lo que hace temer importantes bajas por jubilación en los próximos años. Renfe tiene alrededor de 14.000 empleados y "la mitad de la plantilla dentro de ocho años será diferente. Se nos jubilan 900 personas al año" hasta entonces, confirma. La renovación del 50% de la plantilla dará por tanto la oportunidad de captar un talento que la empresa pública aprovechará. 

Aumento de la oferta de empleo

A día de hoy, Renfe cuenta con una tasa de reposición asegurada, un uno a uno, es decir, por cada jubilación puede contratar directamente a otro trabajador, una ventaja con la que no cuenta su 'hermana' Adif. En cambio, esto no es suficiente para la pública, que hace unas semanas solicitaba a Hacienda una ampliación de la oferta pública de empleo que le permitiese competir una vez se lleve a cabo la liberalización.

La única operadora ferroviaria que ahora mismo transporta viajeros y mercancías en nuestro país quiere poder contratar a un mayor número de trabajadores que le permitan estar al nivel de competidores como la francesa SNCF o Globalvía que ya han anunciado su interés por pasar a formar parte de este transporte en nuestro país a partir del próximo diciembre de 2020.

"Hay un gigante de otro país que viene y que quiere competir -SNCF, compañía francesa-, bienvenido sea. Yo creo que la competencia para nosotros será buena, nos obligará a mejorar, es más estimulante", confirmaba el directivo. Pese a ello, la diferencia de tamaño entre operadores les 'asusta'. "Las que anuncian que van a venir son empresas cuatro o cinco veces más grandes que nosotros", señalaba, pese a lo que siguen considerando esta operación como una "oportunidad". 

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