Viernes, 22.06.2018 - 17:06 h
Cambios en el transporte

Las empresas presionan para meter en el recibo la red de carga del coche eléctrico

Competencia aprobará esta semana el informe sobre el decreto del Ministerio de Energía que simplifica los requisitos de la recarga 

Inauguración de una electrolinera en Zaragoza.
Inauguración de una electrolinera en Zaragoza. / Guillermo Mestre

Las empresas, todas, intentan ahorrar costes para lustrar resultados. Pero en algunos sectores, la inercia de cargar esos costes al bolsillo de los usuarios está muy arraigada. Surge casi de forma automática. Está pasando con los planes para facilitar la extensión del vehículo eléctrico. El futuro parque de vehículos no contaminantes necesita, sobre todo, una red de puntos de recarga. El Ministerio de Energía pretende flexibilizar la normativa, pero surge un problema: ¿Quién paga la red de postes? ¿Los fabricantes, las distribuidoras de electricidad o los usuarios?

Las eléctricas no tienen dudas. Quieren que el coste de la red de carga del vehículo eléctrico vaya a parar a la tarifa eléctrica; que sea, en otras palabras, uno más de los costes regulados que contiene el recibo de la luz. Las empresas han presionado para lograr ese objetivo en los últimos meses.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), recibió en noviembre -para su informe- el borrador de decreto del Ministerio de Energía que pretende facilitar la gestión y la implantación de los puntos de recarga para el coche eléctrico. Con el encargo llegaron, como es habitual, las ideas y recomendaciones de las partes interesadas en el proceso. Por parte de las distribuidoras de electricidad, según fuentes al tanto del proceso, la idea estuvo clara desde el principio: instalarían puntos de recarga, pero esa inversión debería ser considera como un peaje más en el recibo de la luz.

La posición de Competencia


La CNMC aprobará esta semana el informe previsto sobre el decreto de Energía. Pero no contendrá la "sugerencia" de las compañías. Por dos razones: porque la instalación de puntos de recarga -electrolineras- puede ser perfectamente una actividad en competencia y porque, según explican fuentes del organismo, "las normas comunitarias no permiten financiar esa red con cargo a costes regulados".

Gráfico diesel
Gráfico diesel

Las pretensiones de las empresas respecto a la red de recarga tienen que ver más con la inercia del sistema -con una tarifa en la que más del 40% son elementos ajenos al precio de la energía- que a la importancia de la inversión a acometer. Empresas, fabricantes y asociaciones todavía no enseñan las cartas. Nadie pone números sobre la mesa, por lo que todavía está por determinar cuántos coches eléctricos serán necesarios para hacer rentable el negocio de los postes o qué tarifas será necesario aplicar para obtener un beneficio razonable.

Mientras el negocio se aclara, los únicos números "oficiales" son los recogidos en los informes de la CNMC. Sus previsiones sobre el coche eléctrico para 2020 son modestas (página 145, Informe de Supervisión): en torno a 34.000 vehículos eléctricos en circulación aunque con una senda de crecimiento que en el mejor de los escenarios, allá por 2030, llevará a que un 20% del parque móvil esté compuesto por coches y furgonetas eléctricos.

Un cambio profundo


El cambio es profundo. Las empresas están preparando el terreno. Endesa tiene previsto instalar hasta 600 puntos de recarga de acceso público por todo el país e Iberdrola, a punto de anunciar nuevos planes en movilidad eléctrica, ofrece a los clientes instalar el punto de recarga y la asistencia técnica por un precio mensual módico.

Para impulsar el cambio al coche eléctrico, el Ministerio de Energía ha decidido flexibilizar por decreto los requisitos que se exigirán a las futuras electrolineras: cualquier sociedad mercantil, consumidora de energía eléctrica podrá darse de alta como gestor de carga; podrá, además, subcontratar la gestión de los postes con una empresa especializada y no tendrá que dar información anual de la actividad a la Administración como hasta ahora. El objetivo: extender la red de recarga de los vehículos eléctricos más allá de los domicilios para facilitar e incentivar su uso. Lo del precio está por ver.

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