Domingo, 19.05.2019 - 10:25 h
Nec Otium

Así es el ‘email’ perfecto para pedir trabajo a un conocido

A la hora de escribir a antiguos compañeros o colegas de profesión en busca de un empleo o nuevas oportunidades de negocio hay que seguir unas pautas

Piensa bien antes de darle a "enviar", quizás te falta o sobra algo / Andrew Writer
Piensa bien antes de darle a "enviar", quizás te falta o sobra algo / Andrew Writer

Ya sea porque estás en el paro o quieres ampliar tu cartera de clientes, la forma en que abordes a tu red de contactos es decisiva. Mandar un correo a un antiguo colega, un conocido o, peor aún, el amigo de un amigo y que este te responda -no digamos ya afirmativamente- no es moco de pavo. Y hay trucos para lograr que, al menos, el susodicho se dé por enterado.

No hablamos de cuidar la ortografía, utilizar asuntos que vayan al grano o incluir datos de contacto eficaces, que también, sino de aspectos más sutiles que pueden pasar desapercibidos, pero son cruciales. Son estos:

1. Incluye una petición expresa de respuesta

Como regla general, antes de enviar un correo para el que se busca una respuesta -aunque sea un mísero “gracias por tu mensaje, lo tendremos en cuenta”-, hay que asegurarse de que se está pidiendo una contestación. Parece una perogrullada, pero es un error enormemente común.

Leah Fessler, editora de la revista Quartz, explica en un artículo que las personas que buscan colaborar con el medio no se lo suelen poner fácil: “Aproximadamente una vez al mes, recibo un correo electrónico, un mensaje de Facebook o un mensaje de texto informándome que alguien -generalmente alguien a quien apenas conozco o que nunca he conocido-, quiere escribir para Quartz u otra publicación propiedad de nuestra empresa matriz. Esta persona (o su mensajero) rara vez me pide que haga nada, pero siempre se da por hecho que debo actuar. Esto es profundamente molesto”.

En opinión de Fessler se agradece que el correo pida explícitamente qué se necesita: una recomendación, información sobre un proceso de contratación, el contacto de otra persona… Y es posible hacerlo con educación y sin resultar prepotente. Un ejemplo: “Si crees que puedo encajar para el puesto te agradecería que me recomendaras a la persona responsable del proceso de selección”.

2. Sé personal

El tipo de correos que se mandan para pedir trabajo suelen ser fríos, en un lenguaje que consideramos “profesional”, pero que en realidad encajaría más con el término “aburrido”.

La mejor forma de lograr que no te contesten un correo es que este parezca un texto estandarizado, que has cortado y pegado cambiando solo el “Hola menganito”. No te queda otra que hacer esto si tienes que mandar cien correos -un saludo a las agencias de comunicación-, pero si conoces aunque sea remotamente a la persona a la que escribes trata de dedicarle como mínimo unas líneas.

Haz memoria y piensa qué recuerdas de esa persona. ¿Una afición? ¿La existencia de un amigo común? ¿Su pasión por la Cultural Leonesa? Con tal de que no sea un asunto delicado -no, no vale como recuerdo que sufría alitosis-, méntalo en el correo. Le ayudará a ubicarte y a generar empatía, algo básico para que las personas se tomen su tiempo en echarte una mano.

Si no conoces de nada a la persona puedes personalizar el correo con información que encuentres en internet, mirando por ejemplo su perfil de Linkedin. Ejemplo: “He visto que trabajaste en KPMG, nuestras oficinas estaban al lado, que bien se comía en el bar de la esquina”. Sí, puede parecer una tontería (y en este ejemplo el bar de la esquina es un Burger King), pero funciona.

3. No pidas, ofrece

Según Adam Grant, profesor de la escuela de negocios Wharton, hay tres tipos de personas en función de la forma en que interactúan profesionalmente: los takers (que toman), los matchers (que dan en función de lo que toman) y los givers (que dan). Y estos últimos son, a la larga, los que mayor éxito tienen, sobre todo cuando hablamos de encontrar trabajo.

En el correo no te limites a comentar tu situación actual y el hecho de que estás buscando un empleo (o una nueva oportunidad de negocio), explica a tu contacto por qué puedes venirle bien a su empresa y plantéale algo que aportarías en concreto, como pueden ser nuevos clientes o la creación de una línea de negocio con la que no cuentan. Si tienes una idea que les puede venir bien no dudes en compartirla, es la mejor forma de crear conexiones duraderas que te ayudarán tarde o temprano.

4. Sé breve

Por último, pero importantísimo: no seas pesado. Lo bueno si breve, dos veces bueno. A nadie le apetece que le cuentes tu vida, y menos para pedir trabajo. Tres o cuatro párrafos son más que suficientes.

Este es el esquema: “Hola, soy fulanito, quizás me recuerdes de X (breve momento personalizado), quería (proponerte/ofrecerte/consultarte) Y, por favor te pido Z (para que me contestes)”.

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