Jueves, 24.05.2018 - 05:50 h
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La guía definitiva para trabajar desde casa sin morir en el intento

Trabajar desde casa tiene sus ventajas e inconvenientes. Y estos últimos se incrementan si no establecemos una serie de rutinas indispensables.

Trabajar en casa suena bien, pero no todo el mundo logra concentrarse / Pixabay
Trabajar en casa suena bien, pero no todo el mundo logra concentrarse / Pixabay

Levantarse temprano, coger el metro o el coche e ir a trabajar. Es la rutina de la mayor parte de los empleados, que desearían poder librarse de ella quedándose casa, aunque sea haciendo lo mismo que hacen en la oficina.

Pero lo cierto es que trabajar desde el propio domicilio también tiene sus desventajas: no ves a nadie en todo el día (o, si tienes hijos, a ningún adulto), te distraes más fácilmente y puede que pases horas y horas sin apenas pisar la calle –hay autónomos que sufren incluso serias carencias de vitamina D por no ver la luz del sol–.

¿Conclusión? Trabajar desde casa tiene sus ventajas e inconvenientes, pero estos últimos se incrementan si no establecemos una serie de rutinas indispensables. Y es algo que cada vez más personas están aprendiendo.

Nuestro país es ya el tercero del continente con mayor peso de los autoempleados en el mercado laboral, que representan casi uno de cada cinco ocupados y, como advertía recientemente el Foro Económico Mundial, en solo una década la mayor parte de la fuerza de trabajo será autónoma, lo que obligará a muchas personas a trabajar desde casa. Esto por no hablar del cada vez mayor número de compañías que ofrecen a sus asalariados la opción de teletrabajar desde el domicilio.

Cuando tu hogar es también tu oficina

La clave para trabajar de forma eficaz desde casa pasa por lograr separar tiempos de trabajo y descanso. Y en esta máxima se basan la mayoría de consejos. Pero, además, hay que seguir una serie de hábitos saludables, que no se suelen tener en cuenta y pueden acabar pasando factura.

1. No trabajes en pijama

Es importante separar el tiempo de descanso del de trabajo / Pixabay
Es importante separar el tiempo de descanso del de trabajo / Pixabay

Es uno de los primeros consejos que todo autónomo aprende cuando empieza a trabajar desde casa. Dado que no hay ninguna razón para abandonar la vivienda, puedes estar empujado a permanecer en pijama todo el día algo que, cuestiones higiénicas aparte, es una malísima idea, pues dificulta enormemente el establecer un horario de trabajo mínimamente respetable.

Lo ideal es empezar el día como si fueras a la oficina. Elige la hora a la que quieres levantarte, ponte una alarma, y sigue la misma rutina: dúchate, vístete y sal a trabajar (cruzando el pasillo).

Puede haber pequeñas variaciones –como leer las noticias del día antes de hacer nada, un pequeño vicio de periodista–, pero lo importante es que a una hora determinada estés delante del ordenador, vestido y trabajando.

Hay que apuntar, no obstante, que hay autónomos que no siguen esta norma. “Creo que es un consejo para gente que ha trabajado fuera y ahora lo hace en casa; yo siempre he trabajado en casa y no lo considero necesario, ni lo hago, ni me hace falta”, explica a la información Ignacio Megías, sociólogo y veterano autónomo. “Para mí levantarme en casa entre semana es hacerlo para trabajar, y mi cabeza ya lo tiene asimilado; lo importante es arreglarme cuando termino de hacerlo y quiero que mi cabeza diferencie claramente”.

2. Ten un despacho en condiciones

Si eres autónomo es difícil que seas lo suficiente rico como para tener este despacho / Pixabay
Es difícil que seas lo suficiente rico como para tener este despacho / Pixabay

Cuando uno se plantea trabajar desde casa la primera duda que surge es dónde va a hacerlo exactamente. No todo el mundo tiene espacio de sobra y escoger el lugar  en el que vas a desempeñar tu jornada laboral es delicado.

La regla de oro en este sentido es fijar un área de trabajo que sea lo más independiente posible. Lo mejor, claro está, es tener una habitación que pueda hacer las funciones de “oficina”, y que sea el lugar de la casa en el que se trabaja: normalmente, basta con tener una mesa en la que se pueda colocar un ordenador con una pantalla decente –esto es importantísimo, pues trabajar todos los días con un portátil puede dañar tu visión–.

Pero esto no siempre es posible. La periodista Marta Moreira empezó a trabajar desde casa como freelance hace cinco años. “No tardé en darme cuenta de que para que la cosa funcionase tenía que mudarme”, explica a La Información. “Dejar mi pequeño apartamento diáfano y buscar una casa un poco más amplia y con espacios diferenciados. Comer, dormir y trabajar entre las mismas cuatro paredes era asfixiante y no especialmente inspirador”.

Si, por las razones que sean, no puedes contar con una habitación que haga de oficina, intenta al menos separar un rincón para tal fin, intentando por todos los medios evitar tu dormitorio. Lo importante, como señala Moreira, “es separar el lugar de descanso de la mesa donde echas la jornada”.

Si ni siquiera esto es posible, es mejor trabajar en una cafetería o, preferiblemente, en un espacio de coworking, aunque no todo el mundo puede permitírselo (hablamos de en torno a 150 euros al mes por un despacho).

3. Asegúrate de tener una buena conexión

Sin internet no puedes trabajar / Pixabay
Sin internet no puedes trabajar / Pixabay

La mayoría de trabajadores freelance dependen de una buena conexión para hacer su trabajo y si esta falla te puedes meter en un buen lío. En general, basta contratar un buen ADSL o, si tienes que mover un gran volumen de datos, fibra óptica, pero además es importante contar con algún tipo de plan B. ¿Qué vas a hacer si hay una avería en el momento más inoportuno?

Antes de comenzar a trabajar en casa ten en mente a dónde puedes ir si te quedas desconectado, ya sea una cafetería cercana para o la casa de un familiar o amigo. Cualquier lugar en el que puedas salir del apuro.

Una de las grandes ventajas de ser autónomo es poder trabajar desde múltiples sitios. En verano, por ejemplo, puedes marcharte al pueblo, y es estupendo, pero en estos casos es especialmente importante tener varias opciones de conexión, pues es más fácil que algo falle.

Asegúrate además de tener un buen plan de datos en el móvil, pues será tu mejor aliado si todo falla. Y puede fallar.

4. Haz saber a jefes y compañeros que estás trabajando

Las nuevas tecnologías permiten trabajar en equipo pese a estar en casa / Pixabay
Las nuevas tecnologías permiten trabajar en equipo pese a estar en casa / Pixabay

Esto varía mucho en función de tu trabajo, pero normalmente trabajar en casa no implica hacerlo solo. En la mayoría de ocasiones, hay asuntos que despachar con clientes, compañeros o jefes, y estar disponible es importante para generar confianza.

Ten siempre el móvil a mano, pero además trata de estar conectado a través de programas como Slack, Google Hangouts o Skype, las herramientas básicas del trabajador remoto.

Trabajando en casa es normal (e incluso aconsejable) dejar de trabajar un momento para cocinar, hacer la compra, pasear al perro o hacer un recado, pero durante las horas laborables no es bueno estar desconectado. Todas las aplicaciones anteriormente citadas funcionan en el móvil, así que solo tienes que estar atento a este cuando no estés frente al ordenador.

5. Sal de casa

Tener un perro te puede ayudar a salir de casa / Pixabay
Tener un perro te puede ayudar a salir de casa / Pixabay

Dependiendo de tu capacidad de concentración, salir de casa no es imprescindible para hacer un buen trabajo, pero desde luego es necesario para tu salud. Podría parecer que trabajar de forma remota permite tener más tiempo libre, y una mayor flexibilidad para pasear o hacer deporte. Pero en demasiadas ocasiones ocurre justo lo contrario: acabas encerrado en casa sin apenas moverte.

“Interrumpir la jornada para salir a la calle y hacer deporte te ayuda a despejar las ideas y renovar las ganas de darle la tecla”, apunta Moreira. “Creo que es esencial”.

No es necesario recordar lo pernicioso que es el sedentarismo para la salud, pero es que además el hecho de estar todo el día solo en casa puede aislarte socialmente, y la soledad tampoco tiene nada de bueno.

Busca alguna actividad que te obligue a salir de casa en algún momento–a poder ser, todos los días– y aprovecha para estirar las piernas y socializar. Kevin Purdy, un escritor freelance que ha trabajado desde casa a tiempo completo durante aproximadamente una década, explicaba en The New York Times que es importante tener una agenda social, con desayunos o comidas con amigos: “Te ayuda a sentir que tienes un horario regular, te da algo de inspiración externa y, al menos, te obliga a llevar pantalones una o dos veces por semana”.

Tener un perro también puede ser una buena idea, pues te hace compañía y te obliga a salir a pasearlo, lo que a su vez te hace entrar en contacto con otros vecinos.

6. Bloquea las distracciones

En casa puede ser más sencillo distraerse / Pixabay
En casa puede ser más sencillo distraerse / Pixabay

Este es quizás uno de los puntos más difíciles de cumplir, y uno de los que acaba por arruinar la productividad de más trabajadores. Para trabajar en casa hay que establecer límites, máxime si tenemos que convivir con más personas.

Explica a tu familia que no deben interrumpirte durante tu horario de trabajo si no es por razones de causa mayor. Si tienes hijos pequeños es muy tentador ahorrarte la guardería, pero para lograrlo hay que ser extremadamente metódico y, por mucho que quieras, no todos los niños son lo suficientemente buenos como para dejarte trabajar.

Otra distracción recurrente son las redes sociales. Si bien estás afectan a cualquier empleado, en casa es más fácil que nos distraigamos, pues no tenemos a nadie viendo qué estamos haciendo. “Hay que asumir que internet está repleto de distracciones”, apunta Megías. “Para mí, lo importante es ser estricto hasta en la asunción de que se pierde tiempo; por ejemplo, estableciendo pequeñas ‘recompensas’ por logro de objetivos: cuando termine de escribir esta página o de revisar este informe miro el WhatsApp, o consulto el mail, o cotilleo lo que sea; y así sucesivamente”.

Dicho esto hay que apuntar que hay entornos de trabajo donde las distracciones son mayores que las de tu propia casa. Las personas que tienen gran capacidad de concentración pueden ser más productivas trabajando en remoto. 

7. Aprende a desconectar

¿Que tal una cerveza después de un duro día de trabajo? / Pixabay
¿Que tal una cerveza después de un duro día de trabajo? / Pixabay

Tan importante cómo evitar distracciones mientras estás trabajando es aprender a desconectar mientras no lo estés haciendo. Planifica tus jornadas para sacar adelante el trabajo en un horario dado, y acostumbra a jefes, clientes y compañeros a que conozcan este.

Si tu casa es siempre tu oficina, no tendrás un hogar propiamente dicho. Por eso es importante trabajar en un área concreta de la casa pero, además, apagar todas las herramientas de trabajo en tu tiempo libre, para que nadie pueda molestarte salvo por una emergencia.

En definitiva, como apunta Megías, lo importante es encontrar tus propias rutinas, tanto de trabajo como de distracción: “Cumplir horarios autoimpuestos, establecer objetivos diarios y semanales (a veces vienen impuestos por el propio trabajo, pero otras no, y los tiene que establecer uno mismo); y generar también rutinas semanales fuera de casa, de ocio, culturales, pasear, etc. Y sí, cuando termines la faena, cambiar el chip; mejor salir de casa, aunque sea saliendo a hacer un recado que te inventes; que te dé el aire”.

Si mezclas permanentemente trabajo y tiempo libre en realidad estarás siempre trabajando. Esto es agotador, y puede acabar provocando ansiedad y depresión. Pero si sabes poner límites, trabajar en casa puede ser más eficiente que hacerlo en el trabajo, pues pierdes menos tiempo en los desplazamientos y puedes organizarte a tu manera. Y no todo el mundo puede decir lo mismo.

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