Martes, 23.10.2018 - 09:30 h
Entrevista con Laura Sagnier

“¿Lactancia obligatoria? Un invento de hombres que quieren seguir mandando”

La especialista en 'marketing intelligence' Laura Sagnier ha realizado una macroinvestigación para ayudar a las mujeres a construir un futuro mejor.

Laura Sagnier / EAE
Laura Sagnier / EAE

Sabemos que las mujeres son una aplastante minoría en los consejos de administración, cobran menos haciendo el mismo trabajo y, cuando llegan a casa, asumen más tareas que los hombres. El machismo es una realidad palpable, pero no siempre está claro qué piensan las mujeres de su propia situación.

Laura Sagnier, directora de PRM, una empresa especializada en el marketing intelligence, se tomó un año sabático (como consecuencia de un problema de estrés) y decidió elaborar un estudio para saber cuál es la realidad de las mujeres españolas, vista por ellas mismas.

El resultado de la investigación se expone en el libro Las mujeres hoy (Deusto), que no solo apunta cosas que ya sabíamos, aunque quizás no con tanto detalle, como que las mujeres soportan más que el triple de trabajo que su pareja en el cuidado y educación de los hijos, sino también que estos son un potencial erosionador de la relación de pareja, y casi una de cada diez mujeres se arrepiente de haberlos tenido.

Charlamos con Sagnier acerca de su trabajo y, sobre todo, qué debe hacerse para solucionar una situación que nos condena a ser una sociedad que perpetua las injusticias sobre la mitad de la población.

¿Por qué cree que era necesario recopilar más datos sobre las mujeres?

He dedicado 25 años de mi vida al marketing intelligence, dando datos a mis clientes para que ellos tomaron las decisiones para sus empresas. En un periodo sabático que me vi obligada a hacer porque tuve una depresión por estrés laboral pensé dar a las mujeres los mismos datos con los que los clientes toman sus decisiones.

¿Fue su año sabático debido al estrés laboral lo que le hizo ver que había un problema gordo en cómo la sociedad trata a las mujeres?

Yo soy consciente de que las mujeres nos enfrentamos a una realidad mucho más complicada que la de los hombres. De esto me di cuenta trabajando durante estos 25 años en muchos países y con muchas mujeres y casi todas nos quejábamos de lo mismo en las conversaciones de tupper, que digo yo. Pero la realidad es que no se me hubiera ocurrido hacer esta investigación si no hubiera tenido dos hijas adolescentes que viven en otro mundo, en el mundo que me vendieron a mí. Si a su madre no le creían tendrían en cuenta la opinión de una investigación bien hecha. También pensé "¿qué puedo hacer por el mundo?" Voy a darles a las mujeres unos datos muy buenos en el sentido de que son profesionalmente reales.

Tras realizar la investigación ¿hubo algún resultado que le sorprendiera?

Para mí la principal sorpresa es que hay muy pocas mujeres como yo en el trabajo, muy pocas mujeres que disfrutan con el trabajo que están realizando, y la mayoría nos ha dicho que si no necesitaran el dinero para vivir no trabajaría.

Entiendo que el hecho de que a las mujeres no les gusta su trabajo tiene que ver con las mayores dificultades que tienen para encontrar un buen empleo y disfrutar de este teniendo en cuenta que tienen una mayor carga de trabajo general.

Aquí se juntan muchas cosas. Hay un tema social, que afecta a hombres y mujeres, y es que el mundo se ha empeñado en que el trabajo no nos guste. Hay una campaña antitrabajo muy importante, motivada por muchos elementos. Es un problema social, no tiene nada que ver con las mujeres. Nos han vendido que el fin de semana es fantástico y el trabajo es lo peor. Hay una campaña de desprestigio del trabajo que no debería ser así. El trabajo es una parte de la vida y si lo haces con espíritu seguro que te gusta más, independientemente de que hay trabajos que a nadie le gusta hacer. En las mujeres se junta además todos los problemas que conocemos, como son los problemas en ascender y que los sueldos no son iguales, pero, aparte de esto, a las mujeres nos llega un punto de nuestra vida que si estamos felices con nuestra pareja y nuestros hijos y con un sueldo tenemos suficiente el trabajo lo dejamos, porque no podemos con todo. Realmente muchas mujeres lo que tienen es una doble carga laboral, y esto acaba haciendo que tu trabajo ya no te guste: tienes tanto trabajo en casa que el remunerado pierde importancia.

Ser madre cambia tu percepción de la vida / Pixabay
Ser madre cambia tu percepción de la vida / Pixabay

Todos los estudios señalan que los hijos son el principal escollo de la mujer en el mercado laboral: si se tienen entre los 25 y los 35 es probable que la carrera se resienta totalmente. ¿Cómo se podría solucionar esto?

No tengo ninguna duda de que los hijos son el punto de inflexión, y en nuestro estudio hay muchos datos que lo corroboran. La única manera de resolverlo es que el padre de la criatura se corresponsabilice igual que la madre. Esto puede sonar sencillo, pero hoy en día los hijos son de las madres, y esto no puede ser. Es muy importante que padres y madres nos repartamos las tareas de los hijos y los trabajos de la casa porque esto beneficiará a toda la sociedad. Si tenemos mujeres que son económicamente independientes los hijos estarán mejor educados y además la relación de pareja funcionará mejor porque la mujer no se sentirá como se ha sentido durante años expuesta al dinero que su pareja le quiera dar.

¿Son los hombres conscientes de la dificultad añadida que tiene el hecho de ser mujer?

Yo creo que no. He presentado mi estudio a algunos hombres y hay muchos que no son conscientes, porque lo han visto en sus padres y sus abuelos y les parece normal estar viendo el fútbol con una cerveza en la mano mientras su mujer plancha; e incluso hay hombres que deben pensar que su mujer planchando está contenta, que le gusta más planchar que estar leyendo una novela o viendo una película. Hay otros que sí son conscientes, pero son muy egoístas.

¿Existe una negación de la realidad?

Esto es mi opinión subjetiva. Tengo 52 años, me gusta mi trabajo, tengo dos hijas, mi marido con el que llevo 26 años... Mi situación es muy privilegiada y de alguna manera me siento con seguridad para explicar que existen estos problemas porque yo no los tengo, por eso me es más fácil hablar y por eso creo que la gente me está escuchando más. Pero para que te hagas una idea, yo le he enseñado el resultado de este estudio a hombres que me han llegado a decir “¿pero cuántos cabrones se planchan sus camisas?” Como diciendo, “vaya idiotas”. Esto es un punto que creo que las mujeres somos las que tenemos que cambiarlo porque al hombre no le interesa. Lo que le digo a mis hijas es que cuando se vayan a vivir con su pareja desde el primer día tienen que hacer todo a medias, porque igual que ellas van a pagar la mitad de la casa, ellos tienen que hacer la mitad de las tareas. Si empiezan así desde el primer día no tendrán ningún problema, pero después de 20 años de matrimonio eso no lo podrían cambiar nunca. El mensaje a las parejas jóvenes tiene que ser: desde el principio hay que corresponsabilizarse en todo.

¿Cree que el pasado 8 de marzo y todo el movimiento del Metoo va a suponer un antes y un después en la forma en que la sociedad trata a las mujeres?

Estoy totalmente de acuerdo. He tenido la suerte de que esta investigación haya tocado en este momento. Es una casualidad total. Yo hubiera hecho esta investigación dentro de cuatro años o hace ocho y tengo la impresión de que la difusión de los resultados ahora ha sido más importante porque la gente está preocupada por este tema. La percepción de que los movimientos feministas eran solo de las radicales que estaban muy en contra del hombre es ahora muy distinta. Estoy muy contenta de que haya sido así.

¿Cree que la política tomará el testigo de estas reivindicaciones?

Yo no confío nada en los políticos. Esto ha de cambiar de verdad en la educación, y si en la pública no se va a hacer que se haga desde la privada. Creo que sois también muy importantes los medios, porque lo que no contáis vosotros no existe, y creo que ahí tampoco la política tiene un papel fundamental. Y creo que es fundamental lo que pase dentro de las paredes de la casa, donde tampoco interviene la política. Creo que el movimiento social va a ser mucho más importante que la política. El mundo no funciona por los políticos, desde mi punto de vista ellos solo ponen palos en la rueda. No van a hacer nada.

Mujeres en una manifestación por la igualdad.
Mujeres en una manifestación por la igualdad. / EFE

¿Qué medida cree que es prioritaria para avanzar en la igualdad real?

Lo primero que haría es igualar las bajas por maternidad y paternidad. Igualar la ley, cada pareja es un mundo y que negocien lo que quieran, pero por lo menos igualarlas desde el punto de vista formal.

¿Y esto permitiría que las mujeres no se estancaran en su carrera laboral?

En la investigación hemos aprendido algo muy importante: las mujeres no estamos configuradas por compartimentos estancos. Cuando una mujer tiene un hijo, que es un cambio radical, todo lo que había pensado sobre su trabajo y su pareja cambia, y hasta que no lo tienen no lo pueden saber. Creo que hay una parte importante que viene motivada porque la sociedad te dice: “mujer, tener hijos es lo más importante de tu vida”. Y aquí viene otro dato de la investigación que me ha chocado muchísimo y es el alto porcentaje de mujeres que no se sienten realzadas por su maternidad: hay un 9 % de mujeres arrepentidas de haber tenido hijos. Una de cada diez madres piensa que si volvieran a nacer no tendrían hijos, y esto muchas veces es porque no les explicaron la película de la maternidad de verdad, les contaron un cuento de hadas. La maternidad tiene cosas buenas y cosas malas como todos y hay mujeres que eso no les va. Hoy en día no todas las mujeres quieren hacer una carrera laboral, hay mujeres a las que no les afecta en nada tener hijos. Si estás en un trabajo donde te pueden sustituir porque es una empresa muy grande, en tu departamento son veinte personas y que te vayas seis meses no afecta en nada a la empresa. No se puede generalizar. ¿A quiénes sí les afecta? A aquellas que quieren ir para arriba y hacer una carrera profesional, y aquí hay mucho no sé si autoengaño o falsedad. Si eres la directora de marketing de una compañía tienes que saber que el director toma muchas decisiones relevantes cada día. Si quieres estar desconectada de esas decisiones durante cinco meses es normal que al volver hayan puesto a un sustituto y tú ya no recuperes tu puesto porque es irrecuperable. Se han tomado tantas decisiones de las que no te has enterado que posiblemente ya no decidas bien. Todo no se puede tener: ¿Quieres ser la mejor madre? Pues no puedes ser la directora de marketing.

¿De verdad hay que elegir entre ser madre y ser directivo?

Los directivos lo deciden así, por eso hay tantísimos directivos con las mujeres en casa dedicándose a los hijos. No es imposible, puedes ser madre, yo lo he sido, pero he tenido en casa a alguien que se ha quedado en cada cuidando de los hijos cuando yo estaba trabajando. Puedes, pero no estás con los hijos las horas que te gustaría. Lo que quiero decir es que todo no se puede. Yo he sido madre y directiva y he viajado internacionalmente, que es algo muy criticado. He pasado fuera de casa 100 noches al año, una barbaridad, pero solo he podido hacer esto porque tenía una persona en casa. Se tienen que dar dos circunstancias: tienes que poder pagar económicamente a una persona y tu cerebro tiene que estar formateado para que piense que van a estar bien cuidados, aunque estés menos tiempo con ellos. Aquí viene la discusión sobre la calidad o la calidad de tiempo, yo siempre he tenido claro que es mejor calidad que cantidad.

Parece que de un tiempo a esta parte las madres que no están encima de sus hijos todo el rato no son buenas madres. Hablo por ejemplo de la presión social que hay en torno a todo el tema de la lactancia.

Eso es. ¿Lactancia obligatoria? Pero ¿cómo lo vas a hacer? Yo le di el pecho a mis hijas dos meses. Y punto. Son normas dictadas por hombres que se quieren quedar ellos mandando. No lo entiendo.

¿Es un discurso reaccionario que se quiere vender como progresista?

Creo que todos estos movimientos no son incoherentes con una parte muy importante de mujeres que ya les va bien, porque sus trabajos no son su prioridad. No todas somos iguales. Hay dos conclusiones del estudio que son globales y muy importantes: una, no todas queremos lo mismo, por lo que no deben obligarnos a hacer lo mismo y tratarnos a todos igual. La que quiera estar seis meses con su hijo o coger la jornada reducida hasta que tenga seis años que lo haga. ¿Pero si no quiero estar? Que me dejen no hacerlo.

El problema es que la gente que se puede permitir no coger una reducción de jornada es, normalmente, la gente que tiene más disponibles. Para muchas madres seguir trabajando al mismo ritmo no es una opción.

Por eso digo que yo soy muy privilegiada y he podido hacer esto porque mi marido y yo teníamos buenos sueldos y hemos podido contratar a alguien para cuidar a mis hijas. Hay un condicionante económico muy grande, pero lo que no pueden dejar la sociedad es que se lo chupen todo las mujeres. Las cargas se han de repartir, porque luego la mujer no es económicamente independiente y hay empiezan todos los problemas. Lo que nadie se da cuenta es que a la sociedad le interesa que los hijos estén con sus padres, no que se divorcian y mucho se divorcian porque tienen discusiones a diario porque las mujeres no pueden más y los hombres no hacen nada.

Los pediatras recomiendan limitar las visitas tras el parto para no dificultar el inicio de la lactancia materna
La promoción de la lactancia limita aún más la carrera profesional / EUROPA PRESS

Usted consiguió ser madre y directiva, pero dice que tuvo que cogerse un año sabático por una depresión por estrés laboral. ¿Al final le pasó factura?

Llevaba 24 años trabajando. Sí, me pasó factura, son demasiadas cosas. No creo que fuera solo la maternidad lo que me haya llevado a esto, es la suma de todo lo que tenía por delante. La maternidad la tenía cubierta, llevaba a mis hijas al colegio y las veía los fines de semana, pero me llevó al estrés laboral que cogía 100 aviones al año y tenía mucho trabajo. Cuando tienes 22 años lo asumes muy bien, pero a los 41 tu cuerpo no aguanta tanto porque el estrés se va acumulado.

¿Qué consecuencias tiene para la sociedad en general el retraso evidente de la edad en que se es madre?

Es vergonzosa la precariedad laboral, sobre todo de los jóvenes. Y esto solo lo resuelve unas nuevas normas de funcionamiento de los empleos, sobre todo en los jóvenes. Las reformas que se han hecho son malas, hay que cambiarlas y hay que fomentar que los jóvenes tengan hijos porque si no tienen necesitamos cada vez más inmigrantes y la natalidad cada vez es más baja. Hay que fomentar la natalidad en serio, no con las medidas de los 400 euros por hijo, que es una broma. Eso no sirve para fomentar la natalidad. La única manera de fomentar la natalidad es con pisos para jóvenes con hijos y después fomentar el ahorro entre los jóvenes. Hoy en día los jóvenes no ahorran nada. Muchos me dirán que no tienen ni para ahorrar, pero si quieres tener un hijo y te organizas puedes. Y los 30 es una edad maravillosa para tener hijos. Con 40 hay problemas de fertilidad, hay procesos de inseminación caros, mujeres que acaban trastocadas psicológicamente porque querían tener hijos y no pueden... Es un problema gordo.

¿Cómo ve la situación de las mujeres en la próxima década? ¿Habrá cambiado algo?

Yo creo que en la próxima década habrá cambiado poquísimo. Creo que las mujeres que van a hacer más por la sociedad son aquellas que en sus casas eduquen igual a sus hijos e hijas y se ocupen de que esto sea así en su entorno, y hay muchas mujeres que no están dispuestas a hacer esto, porque no quieren discutir con sus hijos o su marido. Que vayamos más o menos deprisa, aparte de que cambien las normativas de las que hablábamos, igualar las bajas, fomentar empleos serios entre los jóvenes para que puedan tirar para adelante, dependerá mucho de cuántas mujeres salgan a la calle

Pero esto sí está cambiando

Sí, está cambiando, pero tiene que cambiar mucho más. Estos cambios generacionales no se producen en una década. Dentro de una década habrá mujeres que hayan cambiado su entorno, pero exteriormente... En los próximos diez años cambiara más que los diez pasados, pero para llegar a la igualdad hacen falta mínimo tres generaciones, yo no lo veré.

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