Efectos del Brexit

El Banco de Inglaterra detecta "presiones en la inflación" y no descarta subir tipos

La autoridad monetaria de Reino Unido mantiene los tipos en el 0,75% y su programa de compra de activos.

El gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, ofrece una rueda de prensa en las oficinas del Banco de Inglaterra en Londres, Reino Unido, hoy, 2 de agosto de 2018. El Banco subió hoy los tipos de interés del 0,5 % al 0,75 %, el nivel más alto desde
El gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney.

En Reino Unido no solo conducen por el lado contrario por la carretera, también lo están haciendo en la actual autopista monetaria frente a la Fed y BCE. El Banco de Inglaterra ha constatado que se enfrenta a un escenario con múltiples posibilidades debido a la incertidumbre del Brexit: tensiones en la inflación procedentes del ámbito doméstico. De hecho, no descarta movimientos de los tipos de interés “en cualquier dirección” para preservar el objetivo de inflación del 2%, que sigue siendo su máxima prioridad, aunque también para proteger a la libra un episodio de fuga de capitales como advierten los expertos.

El Banco de Inglaterra, dirigido por Mark Carney, ha mantenido este jueves los tipos de interés en el 0,75%, así como el programa de estímulo económico que introdujo tras la crisis crediticia global de 2008. De esta manera, el comité de política monetaria reservó en 10.000 millones de libras (10.970 millones de euros) la emisión de reservas del banco central para financiar la compra de deuda corporativa y los 435.000 millones de libras (477.000 millones de euros) para la compra de bonos soberanos.

El aumento de la incertidumbre sobre la naturaleza de la retirada de la Unión Europea significa que la economía podría seguir una amplia gama de caminos en los próximos años. El camino apropiado de la política monetaria dependerá de los efectos del Brexit en el equilibrio en la demanda, la oferta y el tipo de cambio (divisa). La respuesta de la política monetaria al Brexit, cualquiera que sea la forma que adopte, no será automática y podría ir en cualquier dirección”, advierte la autoridad monetaria en el comunicado que acompaña a la decisión.

El Banco de Inglaterra redujo este jueves a un 1,3% la previsión de crecimiento económico del Reino Unido en 2019 y 2020 por la perspectiva de que el país deje la Unión Europea (UE) sin acuerdo el próximo 31 de octubre. El banco central había pronosticado el pasado mayo una expansión del PIB del 1,5 % este año, de un 1,6 % el próximo y de un 2,1 % en 2021. En cambio, eleva al 2,3% en 2021 su pronóstico.

También detecta presiones al alza en la inflación debido al incremento de los costes laborales domésticos que, en combinación con la desaceleración económica, está restando productividad. “Después de caer en el corto plazo, se proyecta que la inflación del IPC aumente por encima del objetivo del 2%, ya que el aumento del exceso de demanda conduce a presiones inflacionarias domésticas más firmes. La inflación del IPC alcanza el 2,4% al final del período de pronóstico de tres años”, arguye.

Al explicar sus decisiones, el banco gobernado por Mark Carney dijo que persiste la incertidumbre sobre la economía británica tanto por las presiones globales, entre ellas la guerra comercial entre Estados Unidos y China, como las nacionales, con un posible Brexit duro el próximo otoño. La postura del actual Gobierno británico, liderado por Boris Johnson, de salir de la UE el 31 de octubre con o sin pacto ha provocado, según la entidad, "una marcada depreciación" de la libra esterlina, que esta semana alcanzó su mínimo en dos años frente al dólar estadounidense al caer por debajo de los 1,22 dólares.

El no-movimiento del Banco de Inglaterra llega tras la decisión de la Fed de cambiar el rumbo en su política monetaria al anunciar una rebaja de los tipos de interés de un cuarto de punto, hasta el rango de entre el 2 y el 2,25 %, ante la debilidad económica global y la inflación "apagada" en el país. Se trata del primer recorte del precio del dinero en EEUU en más de una década, pues el anterior se produjo justo después de la aguda crisis financiera de finales del 2008, cuando el Reino Unido también situó sus tipos en el mínimo histórico del 0,25 %.

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