La moneda comunitaria, en mínimos de 2017

Italia y Bruselas buscan un armisticio que evite el colapso del euro y de la renta fija

Las partes llegarán a un pacto por el que los italianos renuncien a parte del PIB previsto y la Comisión abra la mano con el déficit, según analistas

Italia envía un nuevo borrador de sus cuentas a Bruselas
Italia envía un nuevo borrador de sus cuentas a Bruselas / Pixabay

La cuenta atrás en Italia toca a su fin. El Gobierno transalpino tenía de fecha hasta hoy para enviar un nuevo borrador de su proyecto de presupuestos a Bruselas, después de que la Comisión rechazase el proyecto inicial en octubre. Pese a que, de puertas a la galería, Roma se muestra firme en su intención de elevar el déficit previsto en dichas cuentas y en mostrar un crecimiento más robusto de lo que prevén las autoridades comunitarias, los expertos creen que habrá solución pactada. Un acuerdo se hace cada vez más necesario a tenor de lo que sucede en los mercados.

El euro cae a mínimos de junio de 2017 y desciende en su cruce frente al dólar hasta 1,1219. La incertidumbre se traslada a la bolsa, donde el sector financiero está pagando especialmente la incertidumbre. Al mismo tiempo, la tensión se traslada al mercado de deuda, donde la prima de riesgo italiana vuelve a escalar por encima de los 300 puntos básicos, con su bono de referencia en el 3,45%. La española sube a 121 puntos básicos y el bono a diez años renta al 1,61%.

Los analistas inciden en que Italia es la principal perjudicada de que esta situación se prolongue más en el tiempo. Georgina Sierra, directora de inversiones de Solventis recuerda que su curva de tipos se ha desplazado hacia arriba y eso es un lastre para los bancos y supone de facto una política monetaria contractiva al afectar a la financiación de la economía. Además, incide en que la Comisión no tiene poder de veto, sino que únicamente puede sancionar al país.

Uno de los principales puntos en desacuerdo entre las partes es precisamente el crecimiento ya que Bruselas considera que las estimaciones del gobierno italiano son muy optimistas y en realidad el déficit será muy superior al 2,4% que estiman. Desde Solventis no descartan que hoy veamos un intento de acercar posturas.

De ser así, probablemente Italia aceptaría un menor crecimiento y Bruselas un mayor agujero en las cuentas del pactado inicialmente en función de ese crecimiento menor. "Tiene que ser una respuesta que contente al electorado italiano y que no incentive a otros países a enfrentarse a Bruselas como ha hecho Italia", explican.

En medio de esta coyuntura, con la desaceleración en marcha y la inestabilidad que añade la falta de acuerdo en torno al Brexit, la banca europea está siendo especialmente castigada. En el caso de las entidades transalpinas su principal quebradero de cabeza sigue estando en los créditos dudosos. A ello se suma el hecho de que han acumulado deuda soberana italiana y la fuerte caída en precio les afecta negativamente. Por si fuera poco las condiciones en las que se están financiando se han tensionado y esto cada vez les pasa más factura.

El mercado descuenta algún tipo de entendimiento entre las partes y un escenario de "ruptura" no estaría puesto en precio, según los expertos consultados.

La Comisión Europea ha revisado a la baja el crecimiento del país para 2018 hasta 1,1% en 2018 (dos décimas por debajo del previsto inicialmente) y ha elevado una décima el de 2019 hasta 1,2%. Estos niveles de avance implican que los déficits públicos serán más elevados que los asumidos por el Gobierno italiano, mientras que la deuda pública se mantendría en niveles similares a los actuales en lugar de disminuir, recuerdan desde Renta 4.

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