Jueves, 19.09.2019 - 21:44 h
Impulso a la inversión pública

La Alemania de Merkel, abocada a gastar más... para alegría de sus socios europeos

La canciller, que hasta ahora había rechazado las presiones para elevar el estímulo fiscal, obligada a abandonar su compromiso presupuestario.

La canciller alemana, Angela Merkel, asiste al desfile militar anual del Día de la Bastilla. /EFE
La débil economía alemana, abocada a gastar más... para alegría de sus socios /EFE

Angela Merkel ha rechazado los crecientes llamamientos a un mayor estímulo fiscal hasta ahora, pero la situación ha cambiado. Con la mayor economía de Europa al borde de la recesión y los costes de los préstamos en mínimos históricos, la canciller alemana se ha visto obligada a abandonar su compromiso de alcanzar presupuestos equilibrados y, en su lugar, impulsar la inversión pública mediante la asunción de nuevas deudas.

Merkel y los conservadores dicen que Berlín ya ha destinado miles de millones de euros en inversiones para escuelas, guarderías y hospitales, pero que las autoridades locales han gastado sólo una fracción de esta cifra inesperada. Pero esta excusa ya no parece válida: Las cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público muestran que las ciudades y los municipios están aprovechando más activamente los fondos del gobierno federal, lo que sugiere que los cuellos de botella en la planificación y la mano de obra están disminuyendo.

De los 3.500 millones de euros destinados a un fondo de infraestructura municipal para la inversión en escuelas, guarderías y hospitales, las autoridades locales han solicitado cerca de 3.400 millones de euros, según muestran los datos, lo que representa aproximadamente el 96% de la oferta total.

El fondo fue creado en 2015 e inicialmente debía durar hasta 2018. Debido a la lenta adopción inicial, se prorrogó hasta 2020. De los otros 3.500 millones de euros que el Gobierno destinó en 2017 a la renovación de las escuelas, las autoridades han recaudado hasta ahora 2.400 millones de euros, es decir, el 69%.

"Como pueden ver, el programa está funcionando muy bien", dijo una portavoz del Ministerio de Finanzas, añadiendo que la aceptación ha aumentado en casi 2.000 millones de euros en los últimos 12 meses. "Las cifras muestran que hay progreso en la planificación en la mayoría de los estados federales y que los municipios económicamente débiles acogen con beneplácito la ayuda financiera del gobierno federal", agregó.

La mejora del flujo de fondos es importante para Alemania, donde las ciudades y municipios muy endeudados gestionan históricamente una gran parte del gasto público y muchos ciudadanos se sienten molestos por el deterioro de la infraestructura local y el cierre de las instalaciones públicas.

Necesidades de inversión reprimidas

Años de austeridad vinculados al freno de la deuda pública -una enmienda constitucional introducida a raíz de la crisis financiera mundial de 2008/09 para frenar la deuda pública- han llevado a la acumulación de necesidades de inversión pública en ciudades y municipios por un valor combinado de 138.000 millones de euros, según datos del KfW Research.

"Las ciudades y los municipios han estado estructuralmente infrafinanciados durante más de 20 años. Se vieron obligados a reducir personal", dijo a Reuters Gerd Landsberg, director gerente de la Asociación Alemana de Ciudades y Municipios. "Eso explica en parte los problemas iniciales con la lenta absorción de los fondos federales: se necesita tiempo para contratar nuevo personal y poner las cosas en marcha", explicó Landsberg.

Las últimas cifras muestran, sin embargo, que las autoridades están superando esos cuellos de botella en la planificación relacionada con el personal, lo que significa que la mayor parte del dinero debería gastarse pronto, dijo.

En este sentido, Landsberg pidió al gobierno que proporcionara más líneas de financiación y mejorara el diseño de sus programas. "Los fondos de inversión a corto plazo por sí solos no proporcionan suficiente seguridad de planificación y personal. Debemos asegurar la solidez financiera de las ciudades y municipios a largo plazo".

Al igual que Merkel y sus conservadores, el ministro de Finanzas Olaf Scholz, del partido socialdemócrata de centro-izquierda (SPD), ha mostrado poco interés hasta ahora en abandonar el objetivo del presupuesto equilibrado e impulsar las inversiones a través de nuevas deudas.

Eckhardt Rehberg, el principal legislador presupuestario de los conservadores de Merkel, también se aferra a la línea de que miles de millones de euros siguen sin utilizarse en diversos fondos para fines especiales. "El debate sobre los programas de inversión financiados por la deuda no tiene sentido. El problema no es la falta de dinero, sino la lenta salida de fondos", dijo Rehberg.

Las autoridades deben contratar más personal, reducir la burocracia y acelerar los procedimientos de planificación y aprobación, dijo. "Además, el sector de la construcción ya ha alcanzado su límite de capacidad, lo que significa que difícilmente puede hacer frente a una mayor demanda", añadió Rehberg.

Sin embargo, tanto los miembros de la izquierda del SPD como los de los Verdes, un partido de oposición cada vez más fuerte, están presionando para que se produzca un giro fiscal. Incluso el influyente grupo de presión de la industria del BDI, tradicionalmente cercano a los conservadores de Merkel, pidió la semana pasada un paquete de estímulo fiscal financiado por la deuda.

Cansel Kiziltepe, diputado del SPD especializado en finanzas, dijo que Merkel y los conservadores deberían dejar de culpar a las autoridades locales y reconsiderar su insistencia en no incurrir en nuevas deudas en sus presupuestos, un objetivo político comúnmente conocido como el "cero negro". "Especialmente en tiempos de debilidad económica y a la luz de la mejora en la salida de fondos, es hora de decir adiós al fetiche del cero negro", dijo Kiziltepe a Reuters.

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