Elecciones EEUU 2020

Por qué las elecciones de Estados Unidos siempre caen en martes

Estos nuevos comicios, marcados por la pandemia del coronavirus, decidirán si Donald Trump consigue revalidar su puesto o tendrá que ceder el testigo al antiguo vicepresidente Joe Biden.

Por que las elecciones de Estados Unidos se celebran en martes
Por que las elecciones de Estados Unidos se celebran en martes
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Este martes, 3 de noviembre, Estados Unidos celebra unas nuevas elecciones marcadas por la pandemia del coronavirus. Se decidirá si Donald Trump consigue revalidar su puesto o tendrá que ceder las llaves de la Casa Blanca al antiguo vicepresidente Joe Biden. 

Una de los aspectos más característicos del (complejo) sistema electoral de Estados Unidos es que se celebran en martes. Es el día establecido para que los norteamericanos acudan a las urnas desde hace nada menos que 175 años. Pero, ¿cuál es el motivo de esta particularidad y por qué no se vota durante el fin de semana? 

Antes de nada, hay que especificar que no es un martes cualquiera del año, sino que siempre es el día siguiente al primer lunes de noviembre. La fecha se designó el 23 de enero de 1845 y no fue casual, sino que respondía a la necesidad de una serie de variables como el clima, economía, disponibilidad para votar, etc. 

La elección del mes

Hablamos de una época, el siglo XIX, en la que Estados Unidos era un país principalmente agrícola. Dadas las dificultades que había entonces para trasladarse o viajar de un lugar a otro, hubo que elegir el día que menos afectara a las actividades laborales de la población. Llegados a este punto, lo primero que se hizo fue desechar los meses entre marzo y octubre, pues comprendía el periodo que abarcaba la siembra y la recolección. También quitaron de la variable los meses de diciembre, enero y febrero. Era invierno y los fuertes temporales dificultaban o, directamente, hacían imposible el traslado de personas. 

Estudiadas todas estas casuísticas, se decidió que las elecciones debían celebrarse durante los primeros días de noviembre, cuando aún no habían bajado tanto las temperaturas. 

¿Y el día? 

Decidido el mes, quedaba fijar la fecha concreta. Aquí, obviamente, la variable del clima quedaba despertaba. Entraba en escena las necesidades y estilos de vida de los estadounidenses. Lo primero y fundamental era tener en cuenta que para acudir a votar muchos ciudadanos de entornos rurales necesitaban uno o dos días (entre ir, volver...). Así, el viernes, sábado, domingo y lunes quedaron descartados ya que los dos días del fin de semana eran de culto religioso. El miércoles era día de mercado por lo que se descartaba y también automáticamente el jueves. Por tanto, solo quedaba libre el martes. 

Eso sí, no cualquier martes de noviembre. Había que evitar también que cayese el día 1 de noviembre, Día de Todos los Santos. Así que, finalmente, y dado que -como hemos mencionado antes- debía ser a principios de mes, se estableció para siempre el martes, después del primer lunes de noviembre. 

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