Lunes, 01.06.2020 - 05:00 h
Capital sin Reservas

El cordón sanitario de BBVA ante FG para no arder en la hoguera de Bankia

Antes de formalizar su candidatura a la dirección general del FMI, la ministra de Economía ha querido sacudirse el polvo de las sandalias lanzando una andanada contra el BBVA,  reclamando públicamente a la entidad bancaria que colabore de manera proactiva con la justicia. Es lo menos que puede hacer una representante del Gobierno que, como el resto de compañeros colegiados del Consejo de Ministros, lleva meses mirando para otro lado en un ejercicio de ramplonería institucional que recuerda los mejores momentos de Pedro Solbes, el precursor de esa doctrina que consiste en ponerse de perfil cada vez que surgen problemas sobrevenidos de incierto riesgo político.

Nadia Calviño no ha tenido más remedio que dar la cara ante los imponderables continuos y crecientes del ‘caso BBVA-Villarejo’ en un gesto que evidencia el malestar generalizado por la gestión de la crisis que han llevado a cabo los actuales responsables del banco. La recurrente apelación al derecho a no declarar ante el juez Manuel García Castellón que han ejercido los primeros directivos imputados ha inflamado el ambiente en el seno de la Audiencia Nacional y, sobre todo, en la Fiscalía Anticorrupción. Las consecuencias pueden ser demoledoras a poco que la actuación procesal derive en una implosión de citaciones judiciales que hará desfilar por los tribunales a más de 40 dirigentes de ayer y hoy, supuestamente vinculados con la causa.

Para empezar, el Ministerio Público acaba de solicitar la imputación de la propia entidad jurídica del BBVA como presunto delincuente de cohecho, revelación de secretos y corrupción en sus negocios, acusaciones todas ellas que deberían poner los pelos de punta en un sistema financiero ya de por sí muy castigado en su percepción de honorabilidad pública. Quizá de ahí que los asesores legales que vienen asistiendo al banco desde hace meses hayan empezado a cambiar el paso de su estrategia, elevando las primeras voces de alarma y cuestionando los planteamientos de una defensa que, hasta ahora, ha estado orientada únicamente a proteger la integridad profesional de Francisco González durante su larga etapa al frente de la entidad.

Torres ha dado un paso al frente para defender al BBVA por delante de FG
Torres ha dado un paso al frente para defender al BBVA por delante y al margen de FG

En la planta noble de La Vela los más consideran que ha llegado el momento de poner las luces largas, de manera que el bloque monolítico edificado para cerrar filas con el antiguo presidente ha empezado a mostrar las primeras fisuras ante una presión cada vez más insoportable. A tal punto ha llegado la situación que el propio Carlos Torres no ha tenido más remedio que entregar al juez los primeros hallazgos relevantes del cacareado informe forense encargado a PwC. El presidente del BBVA se ha caído, por fin, de su caballo o, en el peor de los casos, le han tirado a golpe de autos judiciales, pero sea como fuere está claro que el paso del tiempo no ha producido los efectos terapéuticos esperados y el banco está obligado a agarrar el toro por los cuernos si no quiere sufrir una cogida con múltiples trayectorias que dañe los tejidos vitales de su actual estructura directiva.

El fantasma de Bankia se ha aparecido con toda su crudeza en los cuarteles generales del BBVA, donde asisten atónitos al calvario judicial de los antiguos responsables del banco nacionalizado. Las primeras acusaciones de estafa por la salida a bolsa se han extendido ahora a otro presunto delito de falsedad contable con el que la fiscalía ha regado la ruleta de imputaciones, involucrando a 15 altos ejecutivos encabezados por Rodrigo Rato. Llueve sobre mojado en Bankia y nada tendría de particular que la aspersión de cargas procesales termine empapando al BBVA, más si cabe en el actual clima político que se barrunta con ese gobierno progresista de izquierdas que, con Podemos o sin Podemos, sigue colocando en la picota a los grandes banqueros de país como reos de todas las culpas.

La eventual leva masiva en los tribunales de los administradores del consejo que ahora preside Carlos Torres puede alterar la memoria histórica de la institución surgida tras la integración del BBV con Argentaria. Lo que ahora se está produciendo en la Audiencia Nacional es lo más parecido a una nueva secuela de aquella regeneración interna orquestada a raíz de las célebres cuentas secretas de Jersey que terminaron por expulsar de la faz del banco fusionado a la antigua oligarquía de banqueros vascos. El episodio ha vuelto al primer plano de actualidad con el reciente fallecimiento de Emilio Ybarra, antiguo copresidente del BBVA y primera víctima de la ambición de FG por hacerse con el mando único de la entidad después de un largo asedio en el que colaboró de manera inestimable el Banco de España, a la sazón dirigido por Jaime Caruana.

El 'grupo hóstil' y la candidatura tácita de Caruana

Las llamadas responsabilidades vicariales del caso Villarejo dejarían ahora de nuevo hecho un solar al segundo banco del país, imputando en la causa a todos los administradores que formaban parte del máximo órgano de gobierno durante los años en los que el BBVA trabajaba con el célebre comisario como si fuera su espía de cámara. De los actuales consejeros sólo se salvan cuatro de catorce y mira por dónde que uno de ellos es el antiguo gobernador Caruana, una de las personas que resultaron también esenciales para que FG pudiera espantar al denominado ‘grupo hostil’ de Luis del Rivero y compañía que a finales de 2004 intentaba tomar el control de la entidad. Todos los damnificados de entonces, los que salieron por la puerta falsa en 2001 y los que tres años después se dieron con la puerta grande en las narices, han unido fuerzas advirtiendo de su nueva presencia y recordando que para ser presidente del BBVA no hace falta ninguna antigüedad en el cargo de consejero.

La batalla está servida porque desde el País Vasco hasta Murcia están convencidos de esa justicia poética que termina por colocar a cada uno en su sitio. Tanto el antiguo presidente de Sacyr como los desterrados hijos de Neguri se sienten capaces de volver por sus fueros, entrando al menos alguno de ellos en un consejo de administración que habría que designar por vía de apremio si el Banco Central Europeo (BCE) se siente impelido a tomar cartas en el asunto. En Fráncfort no es que sean dados precisamente a los autos de fe, pero si la hoguera está ya que arde tampoco tendrán muchos problemas en atizar el fuego. Nada mejor que otra cabeza de turco en la banca española para que sirva de ejemplo al resto de Europa.

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