Domingo, 19.01.2020 - 23:40 h
Cuaderno de venta

TLTRO III: Lagarde y la llamada al cambio de clima en los tipos

Parece que se acerca el fin del mundo. El jueves 12 de diciembre convergen varios acontecimientos políticos y financieros que van a marcar el rumbo del curso 2020. En los telediarios serán los dimes y diretes políticos en torno a la formación de gobierno en España, o los resultados de las elecciones en Reino Unido y el probable redibujo del Brexit en función del resultado antes de que expire el plazo el 31 de enero. El ruedo político sigue lleno de morlacos difíciles de torear como Donald Trump y su guerra de los aranceles o el deterioro de la situación en Cataluña.

Para la economía española y la estabilidad financiera no hay nada más relevante en agenda que la segunda subasta del TLTRO III del Banco Central Europeo (BCE), con permiso de la reunión de política monetaria. Será la primera final que juega Christine Lagarde frente a los mercados. Tras el fracaso de la primera cita en septiembre, el resultado de la segunda ahora se presume muy distinto. No hay lugar para la hipérbole. Lo crean o no, la nueva re-inyección de liquidez al sistema bancario para que preste a la economía real será vital para las próximas hipotecas inmobiliarias o préstamos a empresas con el nuevo curso.

Los TLTROs (operaciones de refinanciación a largo plazo que instauró el BCE de Draghi en 2014) se han convertido en el relajante financiero por excelencia en la zona euro. El objetivo es que los bancos no tengan problema en conseguir recursos para prestar. Pero también en una fuente de problemas debido a la tasa negativa del 0,5% de la facilidad de depósito, es decir, la penalización que aplica al BCE por la liquidez sobrante que las entidades dejan en el banco central. Sin embargo, todo comienza a cambiar a partir de este jueves. Lagarde deber abrir el debate sobre la revisión de la política de tipos de interés que prometió “a corto plazo” y que todavía no se ha puesto en marcha.

Que viene el 'tiering'

La gran novedad de la subasta trimestral del BCE con vencimientos a 2021 y 2022 es la aplicación del 'tiering', un nuevo sistema de niveles en los intereses que el BCE aplica al dinero de los bancos. Como la facilidad de depósito es negativa, la banca debía pagar por todas las reservas que excedieran del nivel mínimo regulatorio, que están remuneradas al 0%. Desde el 30 de octubre, la mayor parte de la liquidez bancaria dejará de estar penalizada. Es el remedio diseñado antes del pasado verano para combatir la enfermedad deflacionaria para la banca de los tipos negativos, que durante los últimos años han sido una solución pero ahora parecen un problema sin un diagnóstico demasiado claro. Tienen una doble cara: estímulo en el anverso y desánimo en el reverso.

El ‘tiering’ que contiene el TLTRO III será un bálsamo para la banca, siempre nerviosa y con la mano en el grifo del crédito ante los tiempos de incertidumbre. Es también el último remiendo a la política monetaria que ha legado Draghi y que tiene al vicepresidente Luis de Guindos ejerciendo su papel de domador de bancos. El ex ministro ha asumido el papel de protagonista en la reforma bancaria en Europa.  Arengando en voz alta a las entidades para que se fusionen y alerta sin tapujos sobre la insostenibilidad de muchos bancos por un motivo muy sencillo: falta de rentabilidad y estructuras de costes del siglo XX que no han pasado todavía por la catarsis de la transformación digital. Los nuevos competidores tecnológicos de la banca están esperando a la vuelta de la esquina para quitarles a sus clientes, 'armados' con una aplicación en el móvil y una estructura mucho más ligera.

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