Jueves, 22.02.2018 - 05:37 h
Vinculada a la aprobación de los presupuestos

Colau pierde la cuestión de confianza y la oposición busca su relevo en la alcaldía

A partir de ahora se abre un plazo de 30 días durante los que la oposición en el ayuntamiento puede tratar de acordar un alcalde alternativo.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, a su llegada al pleno extraordinario en el que ha perdido la moción de confianza que ha presentado, vinculada a la aprobación del presupuesto municipal de 2018. EFE/Marta Pérez
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, a su llegada al pleno extraordinario en el que ha perdido la moción de confianza. EFE/Marta Pérez

Toda la oposición del Ayuntamiento de Barcelona ha negado su confianza a la alcaldesa, Ada Colau, en el pleno extraordinario en el que la primera edil ha perdido la cuestión de confianza a la que se ha sometido para aprobar los Presupuestos.

Colau ha perdido la cuestión de confianza con el apoyo de los 11 ediles de BComú y el rechazo de los otros 30 concejales, y ahora se abre un plazo de 30 días en que la oposición puede tratar de acordar un alcalde alternativo; si no lo hace, las cuentas se aprobarán automáticamente cuando acabe este plazo.

La alcaldesa ha vinculado la aprobación del Presupuesto a esta cuestión de confianza después de que el pleno lo rechazara -con la abstención de PDeCAT y ERC-, mecanismo que utiliza por segundo año consecutivo --es la primera vez que se usa dos veces en un mandato-, y al que también recurrió el exalcalde y líder del PDeCAT, Xavier Trias.


Colau ha retado a la oposición a tratar de acordar un alcalde y unos Presupuestos alternativos en base al diálogo que le reclaman a su equipo: "Tienen un mes para practicar el diálogo y el acuerdo que han reclamado, y generar una alternativa de gobierno".

"Si creen que el Gobierno actual es lo peor que puede pasar a la ciudad, tienen la responsabilidad de hacer una alternativa", y ha destacado que Barcelona asume responsabilidades de gobierno y Generalitat.

Ha añadido que su administración es la más estable y activa de Catalunya tras la parálisis por la judicialización del PP y por una declaración de independencia irresponsable que ha llevado a una situación límite, según ella.

El primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, ha asegurado que la ciudad necesita unos Presupuestos, y ha pedido al PDeCAT y a ERC que no dan lecciones sobre gestión porque han llevado a Cataluña y Barcelona "contra las rocas" con el proceso soberanista.

También ha dicho que en el acto del jueves en el Ayuntamiento sobre el Mobile World Congress (MWC) se mostró que los grupos municipales son capaces de unirse en los momentos más importantes, y ha recordado que la ciudad es líder en España en inversión social.

La propuesta de cuentas de Colau prevé un aumento del 2,4% del gasto corriente y capital hasta los 2.642,9 millones de euros, e incrementa en 62,4 millones los recursos disponibles, priorizando combatir las desigualdades sociales y la pobreza, reactivar la economía y reforzar el transporte público.

Trias ha asegurado que la negociación de las cuentas han sido un "fiasco", y ha asegurado que en BComú no son buenos estrategas porque viene del populismo y del activismo, y les ha afeado que no tienen un modelo claro de ciudad y que se han retrasado proyectos ya iniciados en el anterior mandato, que él lideró.

La líder de Cs, Carina Mejías, ha dicho que el Gobierno municipal transmite "inseguridad e incertidumbre", que el proyecto de BComú es fallido, que los Presupuestos se han hecho de forma poco participativa, y que muchos barceloneses no renovarán la confianza a Colau en las próximas elecciones.

Alfred Bosch (ERC) ha criticado que Colau pida la confianza de la oposición cuando no la transmiten, y cree que ella debería pensar en marcharse: "Lo que hace falta urgentemente para restaurar la confianza y la esperanza es cambiar la Alcaldía", porque la inestabilidad, la ingobernabilidad y la falta de confianza es Colau, según él.

El socialista Jaume Collboni ha retirado a Colau su confianza y la ha acusado de llevar a la inestabilidad rompiendo el pacto de gobierno con el PSC, permitiendo "que la piconadora del independentismo la hiciera saltar por los aires", y considera que BComú ha pasado de representar la indignación a la impotencia y a la decepción, y que no pueden resolver los problemas de Barcelona cuando el problema es su gobierno.

El líder del PP, Alberto Fernández, ha aseverado que, tras la cuestión de confianza, la ciudad podrá tener las cuentas aprobadas, pero una alcaldesa reprobada sin apoyo a su gestión: "Barcelona tendrá unos Presupuestos que no le convienen y mantendrá una alcaldesa que no debe".

Eulàlia Reguant (CUP) ha afeado al Ejecutivo que prioriza un modelo de ciudad que no pone a los vecinos en el centro y que les expulsa de la ciudad, y ha lamentado que Pisarello ponga al mismo nivel la actuación del Govern por el proceso soberanista y la actuación de los partidos que han "reprimido" la voluntad de los catalanes de votar el 1-O.

El concejal no adscrito, Gerard Ardanuy (Demòcrates), ha asegurado que su voto no va en contra ni a favor de nadie, y ha garantizado que está dispuesto a continuar haciendo aportaciones al Presupuesto durante el plazo de 30 días que transcurrirá para que sean aprobados automáticamente si la oposición no presenta una alternativa.

Algunos líderes municipales han destacado las palabras del director de la GSMA, John Hoffman, que reclamó en el acto del jueves que Barcelona debe convencerse de su potencial: Trias, Mejías y Bosch han aludido a eso para reprochar a Colau su "parálisis" en el consistorio, mientras que Reguant ha lamentado que la ciudad priorice un modelo empresarial que desplaza a los vecinos.

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