Miércoles, 17.07.2019 - 21:05 h
El peor dato en cinco años

Alemania esquiva la bala de la recesión técnica y acabó el 2018 con crecimiento

La Oficina Federal confirma que el PIB del último trimestre volvió a las tasas positivas tras el tropezón del verano y termina el año en un 1,5%.

Angela Merkel
Alemania esquiva la bala de la recesión técnica y acabó el 2018 con crecimiento. / L.I.

Una sombra que se aleja y un tachón, aunque solo fuera estadístico, que evita preocupaciones mayores. Más si cabe, con las dudas que atenanzan al mundo desarrollado respecto a una ralentización más brusca de la esperada. Pues la incertidumbre no será alimentada desde el corazón de Europa. Por ahora: la economía alemana creció "ligeramente" en el cuarto trimestre y esquivó así la posibilidad de entrar en recesión técnica tras la contracción del 0,2% que había cosechado en el tercer trimestre, informó este martes la Oficina Federal de Estadística (Destatis), que no ha concretado la cifra de crecimiento.

Responsables de Destatis indicaron en rueda de prensa que la cifra oficial del cuarto trimestre para la mayor economía europea no se publicará hasta el 14 de febrero, pero que los primeros datos apuntan a un crecimiento "positivo y pequeño" del producto interior bruto (PIB). "Se trata de algo muy provisional, por eso no damos una cifra explícita", explicó Tanja Mucha, de Destatis, en la presentación de la tasa de crecimiento para el conjunto de 2018, que se situó en el 1,5 %, su peor dato en cinco años (un 0,5% en 2013).

Su colega Stefan Hauf apuntó además, ante la insistencia de los periodistas, que el consumo interno fue en el cuarto trimestre "mejor" que en el tercero. El interés sobre la tasa de crecimiento en el cuarto trimestre se debe a que tras el mal dato del tercer trimestre muchos expertos habían apuntado que Alemania podía haber entrado en recesión técnica. En el primer trimestre del año pasado el PIB alemán avanzó un 0,4% y en el segundo repuntó hasta el 0,5%, animado por el consumo interno, pero la segunda mitad del ejercicio se vio ensombrecida por las tensiones comerciales, los problemas en el sector del automóvil y la falta de personal cualificado.

La economía alemana se contrajo un 0,2% en el tercer trimestre, algo que no habían previsto la mayoría de analistas, señala Efe. Con todo, 2018 fue el noveno año consecutivo de crecimiento de la mayor economía europea, pero su tasa de crecimiento fue la menor desde 2013, cuando la economía avanzó un 0,5%, por la crisis en la eurozona.

"La economía alemana mantuvo en 2018 su crecimiento, si bien de forma más débil", resumió Albert Braakmann, director del departamento de estimaciones macroeconómicas de Destatis. Con todo esto, también respiran aliviadas otras economías del Viejo Continente, habida cuenta de su dependencia del gigante alemán para su propio crecimiento. 

Según otros detalles ofrecidos por Destatis, el gasto de los consumidores registró un crecimiento anual en 2018 del 1%, mientras que el gasto público aumentó un 1,1%, tasas que en ambos casos representan una sensible ralentización en comparación con la expansión de los tres años anteriores. En 2017, el gasto de los consumidores en Alemania aumentó un 1,8%, mientras el gasto público creció un 1,6%. Por su parte, la formación bruta de capital fijo experimentó el año pasado un incremento anual del 4,8%, con un aumento de la inversión del 4,5% en maquinaria y equipamientos y del 3% en construcción.

Las exportaciones alemanas continuaron aumentando en 2018, aunque a un ritmo inferior al de años anteriores, ya que el crecimiento del último ejercicio se relajó al 2,4% desde el 4,6% de 2017, mientras las importaciones subieron un 3,4% anual, frente al 4,8% del año precedente. "Aritméticamente, el balance entre exportaciones e importaciones tuvo un ligero impacto bajista en el crecimiento del PIB alemán", indicó Destatis, que cifró en dos décimas este efecto negativo sobre el crecimiento del PIB.

Asimismo, la oficina estadística alemana informó de que al cierre del ejercicio 2018 el superávit presupuestario de Alemania alcanzó un récord de 59.200 millones de euros, frente a los 34.000 millones de 2017, cifra equivalente al 1,7% del PIB. "Al cierre del ejercicio, los gobiernos central, regional y local, así como la Seguridad Social registraron superávit por quinto año consecutivo, según estimaciones provisionales", indicó Destatis.

Por otro lado, la agencia alemana destacó que esta evolución de la economía tuvo lugar con una media anual de 44,8 millones de ocupados en Alemania, cifra que representa un incremento anual de 562.000 personas. "Una mayor participación laboral y la inmigración de trabajadores extranjeros compensaron los efectos relacionados con la demografía, como ha sido el caso en los años anteriores", puntualizó la agencia alemana, informa Ep.

De cara a los próximos trimestres, el economista jefe de ING Alemania señala que el futuro desempeño de la economía alemana dependerá de si pesan más los factores coyunturales o los estructurales, apuntando que si es la primera opción es plausible un rebote de la actividad en Alemania, mientras que si tienen más peso elementos estructurales el país debería prepararse para un largo periodo de bajo rendimiento. "Aún hay numerosas razones para el optimismo, incluso en la industria alemana", defiende Brzeski, añadiendo que el reciente repunte de pedidos en el sector del automóvil y las favorables condiciones de financiación en el conjunto de la economía también son un "buen augurio", al menos para una actividad sólida en la industria en 2019. "No hace falta decir que a corto plazo el mayor riesgo para esta perspectiva optimista es un Brexit desordenado, que vendría en el momento más inconveniente para la economía alemana".

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