Llevaba una vida sencilla

La azafata de vuelo que se jubiló siendo rica en secreto: así ganó cuatro millones

Fotografía de una azafata de vuelo. Doris Schwartz tuvo ese empleo y amasó una fortuna sin que nadie lo supiese.
Fotografía de una azafata de vuelo. Doris Schwartz tuvo ese empleo y amasó una fortuna sin que nadie lo supiese.
Canva.

Nada hacía sospechar a compañeros de trabajo y amigos que Doris Schwartz fuese millonaria. Esta mujer natural del Condado de York (EEUU) había desempeñado toda su vida el trabajo de azafata de vuelo, vivía de forma sencilla en la casa en la que vivieron sus padres y conducía un Toyota de 1995. En 2013, a los 93 años falleció, y se descubrió que para su jubilación se había convertido en millonaria.

Según informa 'The Motley Fool', cuando los albaceas testamentarios descubrieron el patrimonio económico de Schwartz, hallaron más de 3,7 millones de euros repartidos a lo largo del país en diferentes activos.

Nadie conocía este patrimonio, pero ella tenía claro su destino: 3,1 millones fueron para la Fundación Comunitaria del Condado con el fin de apoyar la educación.

Como no podía ser de otra manera, esta inesperada donación acaparó los titulares de los medios locales en 2013 y suscitó una duda: ¿cómo hizo Doris Schwartz su fortuna?

Vida simple e inversión para jubilarse como millonaria

Los únicos testimonios sobre la creación de riqueza de Schwartz solo son los de sus amigos Nancy Frey y Ken Smith, pero con ellos y los movimientos de las cuentas de la fallecida basta para sacar varias conclusiones.

En primer lugar, Schwartz vivió una vida muy sencilla, controlando sus gastos al máximo. Asimismo era una persona poco convencional, sin necesidad de lujo ni cuidado excesivo ni siquiera en la comida, donde sus principales 'platos' eran mantequilla de cacahuete y helado.

En segundo lugar, estudió al detalle los mercados bursátiles para invertir en bolsa. Hacía anotaciones y cálculos en sobres mientras seguía programas relacionados con la temática en televisión. Tras su muerte, su abogado la definió como una "inversora muy astuta".

Por ello, además de comprar acciones en el mercado americano, hizo lo propio con activos y cuentas bancarias en Singapur y Europa. En concreto, contaba con una caja de seguridad en Suiza que llenó de lingotes de oro.

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