Miércoles, 14.11.2018 - 14:34 h
Diez años del inicio de la última gran recesión

Crisis de 2008: la mujer que inventó la bomba financiera de destrucción masiva

La economista Blythe Masters está detrás de los credit default swap (CDS), el instrumento financiero que cebó la crisis que estalló con Lehman.

Blythe Masters
La ejecutiva británica, Blythe Masters,  origen de la creación de los CDS. / La Información

En 1991, el banco norteamericano JP Morgan contrató a una joven británica rubia de pelo corto, que había estudiado en el Trinity College y que disfrutaba con las matemáticas.

Se llamaba Blythe Masters, y había nacido en 1969 en Oxford. Masters empezó a trabajar en Estados Unidos en un departamento de JP Morgan que gestionaba productos derivados. En 1994 ya era jefa de departamento. Luego pasó a la sección de estructurados, jefa de Commodities (materias primas) a escala mundial, y a sus 28 años era la directora más joven de la historia de JP Morgan.

Fue en al poco de llegar cuando a Blythe Masters se le ocurrió lanzar un producto financiero llamado credit default swap (CDS), una fórmula para invertir en derivados y ganar dinero sin riesgos.

Consistía en un sencillo seguro por el cual, quien comprase un producto financiero, abonaba una prima. Si la institución que emitía el producto financiero (un banco que emitía un bono, por ejemplo) se declaraba en quiebra, entonces el inversor recibía una compensación equivalente a lo invertido.El invento afrontó su primera prueba de fuego cuando la empresa petrolífera Exxon derramó millones de litros de petróleo en Alaska en 1989.

Exxon acudió a JP Morgan que le prestó 4.800 millones de dólares. Para atenuar su propio riesgo, JP Morgan empleó los CDS, dividió su deuda en trocitos como una tarta y distribuyó el riesgo a escala mundial entre otros bancos e inversores. Funcionó. Y funcionó porque la Justicia le puso a Exxon una multa más pequeña, pero en ese periodo, JP Morgan cobró una prima a los inversores en CDS, como la cobraría una compañía de seguros a un propietario de un coche que apenas tiene accidentes. Le salió rentable.

Atraídos por esta innovación financiera, bancos y compañías de seguros se dedicaron a emitir CDS con la esperanza de que no hubiera “accidentes” financieros de gran calado. El problema fue que, para 2007, los CDS se convirtieron en el derivado financiero más poderoso de la historia moderna. En julio de 2008 cubrían un volumen de 62,5 billones de dólares, según el Banco Internacional de Pagos, y su popularidad les había hecho extender sus dominios desde Australia hasta Japón pasando por Turquía.

Con estos productos financieros extendidos por todo el planeta, se estaba cebando una bomba de proporciones grandiosas. Esa bomba estalló el 15 de septiembre de 2008, hace justo diez años. Lehman Brothers, vendedor de CDS en masa, se declaró insolvente para afrontarlos. ¿Por qué no podía pagar? Porque en los CDS se habían empaquetado millones de hipotecas de clientes sin recursos que, cuando subieron los tipos de interés en EEUU, dejaron de pagar sus mensualidades. Fue entonces cuando se desató el pánico.

Las empresas que habían vendido CDS no tenían suficientes reservas para afrontar las quiebras en cascada. Eso fue lo que también le pasó a American Insurance Group (AIG). Había asegurado 440.000 millones de dólares sobre todo el hipotecas. De modo que AIG se hundió.

De pronto, los CDS se convirtieron en el instrumento más perverso jamás inventado. Ya Warren Buffett los había calificado de “arma financiera de destrucción masiva”.

Cinco días después de estallar la crisis, el diario británico 'The Guardian' encontró a la culpable: publicó un artículo haciendo a Blythe Masters responsable de este dramático caos. Masters pidió una rectificación al diario, argumentando que el origen era un seguro financiero. Lo que vino después nadie lo pudo prever. De hecho, es lo que Masters afirmó a 'The Economist'. “Los productos que transfieren riesgos también pueden aumentar el riesgo sistémico si los protagonistas principales no logran manejar sus posiciones adecuadamente”.

Pero acabó reconociendo parte de su culpa. Y ha tomado tanta conciencia que ahora se dedica a predicar la transparencia.

Hoy Masters se gana la vida bastante bien. Es consejera delegada de Digital Assets Holding, una compañía que ayuda a bancos a reducir costos, agilizar pagos, proteger su seguridad con nuevas tecnologías (blockchain) y cumplir con las nuevas y estrictas normas de transparencia bancarias.También es asesora de Santander Consumer Holding en Estados Unidos, una empresa dedicada a facilitar la financiación del consumo en la meca del consumo.

En su actividad más personal, Blythe Masters se dedica a la causa de la defensa de los derechos humanos y de la LGTB, como se puede observar en su cuenta en Twitter. Reúne fondos para las mujeres aquejadas de cáncer de pecho, fondos en su mayor parte aportados por JP Morgan. Y cuando el tiempo se lo permite, monta a caballo.

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