Barcelona deja de ser una plaza financiera

Las pymes catalanas temen un boicot y ya notan el rechazo hacia lo catalán

Planeta confiesa una bajada de las ventas del 25% y Freixenet y Codorniu temen los efectos en Navidad. Las pymes ya notan la bajada en ventas.

Hasta 540 empresas ya han salido de Cataluña desde la jornada del 1-O
Hasta 540 empresas ya han salido de Cataluña desde la jornada del 1-O

Borrell pidió en la manifestación en favor de la unidad celebrada en Barcelona que no hubiera boicot a los productos catalanes, que esa no era la respuesta equilibrada ante el desafío de parte de los políticos catalanes al Estado. "Nada de boicots, nada de ofensas. Trabajemos todos juntos para que vuelva la sensatez", dijo. El presidente de la Asociación Empresarios de Cataluña, Josep Bou, habla de colapso si Puigdemont no cede, y el vicepresidente de Empresaris de Catalunya, Carlos Rivadulla ya ha pedido a todos los españoles que abandonen extremismos y no apuesten por el boicot. La CEOE también ha dicho alto y claro no al boicot.

Entre las pymes, mayoritarias en Cataluña, la incertidumbre actual está pasando también factura. No tienen la capacidad de cambiar de sede como las grandes y deben aguantar ahora un pulso que afecta, y mucho, a sus cuentas. Algunas lo hacen convencidas por la causa, pero otra gran parte, lo sufren con angustia.

Aunque Junqueras dice ahora que el procés no está afectando al bolsillo de los catalanes, la realidad parece ser otra. El presidente del Grupo Planeta, José Creuheras, ha reconocido ya que el conflicto político que se vive en Cataluña ha llevado a un descenso de las ventas de un 25% en las librerías que pertenecen al holding, en las que la afluencia de público ha caído hasta en un 50%.

Preguntado por si teme que haya un boicot a la empresa en Cataluña por el traslado de la sede social y fiscal a Madrid, Creuheras ha contestado que espera que no sea así porque "nuestras decisiones son profesionales, son desde el punto de vista empresarial. "Mi obligación es preservar a nuestros colaboradores y accionistas y el proyecto empresarial, y eso no tiene nada que ver con la política ni con los sentimientos. Son decisiones empresariales y en el mundo del libro más", ha comentado Creuheras, que ha considerado que "un libro se lee por muchas razones, por razones de interés personal y del autor, no del sello".

Y no es solo Planeta. Otras empresas alimentarias catalanas han sufrido en los últimos años un boicot en el resto de España a causa de la situación política, como es el caso de los productores de vino y cava Freixenet y Codorníu. Y Cataluña se juega contar con la Agencia Europea del Medicamento o el Mobile World Congress. 

Las dos compañías temen que la tensión política que se vive por la deriva independentista de Cataluña agraven nuevamente la situación, a las puertas de la campaña de Navidad, la época de más ventas para ambas empresas.

Más grave es aún la situación que ya viven las pequeñas pymes. Es el caso de un pequeño empresario de Barcelona dedicado a la instalación y mantenimiento de sistemas contra incendios, que afirma que ha empezado a notar cómo se resiente su actividad por el clima político.

"Se están paralizando decisiones tan pequeñas como si se renuevan los extintores, aunque sea obligatorio, a la espera de saber qué pasará", ha asegurado este empresario, que prefiere mantener el anonimato y que admite que ha abierto una cuenta bancaria fuera de Cataluña para poder hacer frente a un eventual corralito. No ha sido el único.

Otro ejemplo es el de Roberto Ruiz, empresario barcelonés que se dedica a la elaboración artesana de olivadas -paté de aceitunas- y que asegura que, mes tras mes, van reduciéndose la compra de sus elaboraciones en los establecimientos del resto de España. "No existe un boicot activo hacia nuestros productos, pero injustamente hay cansancio y rechazo hacia Cataluña", confiesa.

"Nos estamos muriendo porque no nos compran"

Ruiz asegura que la supervivencia de esta pequeña empresa familiar está en peligro ante la continua caída de las ventas, que atribuye exclusivamente al cada vez mayor rechazo al producto catalán que se está produciendo en el resto de España coincidiendo con la deriva independentista del gobierno de la Generalitat.  "Tenemos el mejor producto de su gama en Europa y nos estamos muriendo porque no nos compran", lamenta el empresario, que ha enviado una carta de "auxilio" a sus clientes, las tiendas 'delicatessen', pidiéndoles que promocionen "activamente" los productos catalanes.

"Los emprendedores de Cataluña también tenemos derecho a la existencia, a pesar de nuestros malos gobernantes", señala Ruiz, que ve "injusto" que por causas ajenas a las empresariales tenga que cerrar la compañía.

Un grave daño al tejido industrial

La incertidumbre ante una eventual declaración unilateral de independencia está limando el poder económico de Cataluña y dañando su tejido empresarial, constituido básicamente por pymes, hasta un punto de no retorno a medio plazo, según coinciden varios analistas económicos.

Los traslados de sedes sociales fuera de Cataluña de entidades como CaixaBank y Banco Sabadell y de empresas destacadas de diferentes sectores de actividad, han provocado inquietud por su valor simbólico y por el efecto arrastre que se está haciendo visible. Ya son más de 5o0 las que han huido de Cataluña. Es paradójico pensar en las soflamas de Mas señalando que eso de que se iban a ir las empresas era una mentira "porque nos necesitan, y les mueven sus intereses".

"Aquellos que tenían previsto invertir en España ahora se lo están pensado y algunos están ya apostando por otros países porque las inversiones demandan seguridad jurídica y tranquilidad y aquí no la encuentran. Esto está pasando", asegura el abogado y economista Jacint Soler Padró, que preside la Fundación Catalunya Societat Civil, que defiende la tesis de la tercera vía ante el conflicto catalán y que es rotundo: Augura "una catástrofe económica" para Cataluña y España si no se resuelve la actual incertidumbre. Y no los cambios de sedes sociales de compañías, que no tienen un efecto directo en la economía, sino por la imagen de desconfianza que transmitenSi no se recupera en breve la estabilidad política, los movimientos sísmicos que vive el mundo económico se trasladarán también a las familias. Esa es la opinión generalizada.

Por su parte, el profesor de Derecho y especialista en banca de ESADE Juan Ignacio Sanz ha alertado de que el traslado de sedes de empresas fuera de Cataluña tiene efectos colaterales porque esta acción "arrastra" otros negocios relacionados con la vida empresarial, como las consultorías y las auditorías.

Así, el profesor apunta que, tras la marcha de bancos grandes y pequeños, Barcelona ha dejado de ser una plaza financiera, uno de los objetivos que, recalca, tenía la capital catalana en los años 90, al tiempo que la ciudad puede haber quedado tocada como plaza líder de congresos internacionales. Y eso se paga.

Tags relacionados

Ahora en portada

Comentarios