Domingo, 17.12.2017 - 05:22 h
La acción recupera los máximos desde 2008

El Gobierno vuelve a mostrar sus cartas a favor de ACS en la oferta por Abertis

El Ejecutivo también amonesta a la CNMV y le pide que "subsane el defecto" de autorizar la opa de Atlantia sin tener el visto bueno de Moncloa.

Imagen de la autopista Dartford Crossing (Reino Unido) gestionada por Abertis.
Autopista Dartford Crossing (Reino Unido) gestionada por Abertis.

Otro tirón de orejas del Gobierno a Atlantia por cómo ha lanzado su oferta de compra por Abertis, pero por persona interpuesta. En este caso, la CNMV presidida por Sebastián Albella. El Ejecutivo sigue molesto con el grupo italiano por haberle obviado en la solicitud de autorizaciones gubernamentales. Sí lo ha hecho en América Latina y en Bruselas, pero no en España. Ahora, también, arremete contra el supervisor del mercado por haber omitido este "defecto" al aprobar la oferta transalpina, aunque ahora esté parada por la contraopa de ACS. Sin decirlo, esta sigue ganando enteros por garantizar la españolidad de la concesionaria.

"Los Ministerios de Fomento y Energía, Turismo y Agenda Digital han interpuesto sendos requerimientos a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para que se subsane el defecto provocado por la no solicitud de autorización al Gobierno por parte de Atlantia", asegura en un comunicado el ministerio encabezado por Íñigo de la Serna en pleno puente de la Constitución.

Desde que se hizo oficial la opa de Atlantia por Abertis el pasado verano, el Gobierno ha recalcado en múltiples ocasiones que el grupo italiano tiene que pedir permiso porque Abertis gestiona concesiones de autopistas y de satélites. Por ejemplo, es el principal accionista de Hispasat que, entre otros, opera los satélites que emplea Defensa.

Y vuelve a criticar la indiferencia de la compañía de la familia Benetton. "Atlantia ha pedido autorizaciones en todos los anteriores países donde opera Abertis, menos la correspondiente al Gobierno de España".

Oficialmente, el Ejecutivo no se pronuncia ni a favor ni en contra de Atlantia porque "la petición de autorización por parte del Gobierno a la sociedad oferente no prejuzga la decisión final que se adopte sobre la misma", indica en su comunicado. Sin embargo, deja claro que la actitud de ACS, que ha lanzado su opa a través de su filial alemana Hochtief, es muy diferente. "En este caso, la nueva opante sí ha pedido las autorizaciones a ambos Ministerios y en este momento se está analizando su solicitud", indica Fomento.

Sede de Abertis en Madrid.
Sede de Abertis en Madrid. / José González

Una diferencia de actitud que la propia constructora española ha querido recalcar. A finales de octubre, el consejero delegado de Hochtief, Marcelino Fernández Verdes, dejó clara su postura. "Vamos a pedir todas las autorizaciones que sean necesarias para llevar adelante nuestra oferta, incluido el Gobierno. Tenemos una actitud positiva".

A la espera

Más allá del recelo de Moncloa, el futuro de Abertis está en una especie de receso. La CNMV aún tiene pendiente aprobar la oferta de compra presentada por ACS (que valora Abertis en 18.580 millones de euros). Cuando lo haga, volverá a estar en marcha la oferta de Atlantia (que pone sobre la mesa 16.500 millones), a no ser que el organismo presidido por Sebastián Albella eleve sus exigencias al grupo italiano, lo que retrasaría aún más los plazos.

En teoría, cuando convivan las dos ofertas, los accionistas de Abertis tendrán un mes para decantarse por una u otra. Sin embargo, si hay cambios en las contraprestaciones o en las condiciones, como se espera que haga Atlantia, los plazos volverán a alargarse.

En este juego de cartas, la más beneficiada es la acción de Abertis, que encara el final de la semana rozando los 19 euros por título, por encima de los 18,76 que propone Hochtief y en unas valoraciones que no recordaba desde 2008.

Mientras, Abertis sigue operando con relativa normalidad. A su gestión se ha sumado el traslado a Madrid de su sede social por la incertidumbre generada por el proceso secesionista en Cataluña. Ya movió su sede corporativa y ahora le toca a sus filiales. La última en trasladarse al Paseo de la Castellana es Inversora de Infraestructuras. Con ella gestiona su negocio de autopistas en Chile. Comparte su accionariado con Abu Dhabi Investment Authority (Adia). La firma de Emiratos controla el 22,5% de la filial; el resto está en manos de Abertis.

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