Lunes, 17.06.2019 - 15:32 h
Entrecanales no está por la labor

La SNCF exige a Acciona la mayoría de capital en la futura low cost contra Renfe

La multinacional estatal francesa trata de imponer la ventaja que otorga su capacidad tecnológica y el hecho de disponer de sus propios trenes.

La SNCF francesa tiene sus propios trenes para competir con Renfe en España
La SNCF francesa tiene sus propios trenes para competir con Renfe en España / Alstom

El gigante ferroviario SNCF ha puesto muy alto el listón de su pretendido acuerdo con Acciona para integrar un proyecto conjunto capaz de hacer frente al monopolio de Renfe en el mercado español de la Alta Velocidad. La empresa controlada por el Estado francés está dispuesta a orientar su expansión en España de la mano del grupo que controla la familia Entrecanales pero a cambio exige mayoría de capital en Ilsa (Intermodalidad de Levante), la sociedad constituida por Acciona y Air Nostrum de cara a la liberalización del transporte ferroviario de viajeros en nuestro país que debe hacerse efectiva en diciembre de 2020.

La petición de la compañía gala se ha esgrimido como una condición 'sine qua non' que ha sorprendido inicialmente a los representantes españoles de Ilsa, donde Acciona tiene ganado en estos momentos el control accionarial mayoritario. José Manuel Entrecanales no parece dispuesto a transigir con las exigencias planteadas por los representantes franceses durante esta primera fase de conversaciones, máxime teniendo en cuenta los esfuerzos que ha implicado la dura negociación mantenida meses atrás con los responsables de Air Nostrum y que ha permitido finalmente que Acciona pudiera garantizarse una mayoría de capital estructural y a futuro en la nueva filial ferroviaria.

Ilsa es una iniciativa promovida por la citada aerolínea valenciana, en cuya creación han participado activamente el presidente y fundador de Air Nostrum, Carlos Bertomeu, y sus socios del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI). Todos ellos aceptaron el pasado mes de diciembre la incorporación de Acciona al capital de Ilsa en un acuerdo que establece también un compromiso para reducir su posición en la empresa hasta una horquilla situada entre el 20% y el 25%. El objetivo de esta estructura societaria no es otro que facilitar la eventual entrada en el proyecto de un accionista industrial, que bien pudiera ser la SNCF.

Los planes de Acciona para hacer hueco en Ilsa a un tercer socio tecnológico extranjero estaban orientados con la vista puesta en mantener siempre la mayoría de capital, un objetivo incompatible con las aspiraciones de la SNCF. La multinacional controlada por el Estado francés ha salido escaldada de su experiencia en Italia donde a finales de 2008 compró una participación del 20% en NTV (Nouvo Trasporto Viaggiatori), el primer operador ferroviario de capital privado constituido a raíz de la liberalización del mercado de viajeros en el país transalpino. Tras más de diez años de convidado de piedra en el proyecto, el gigante galo ha comprendido que la única manera de asegurar sus planes de expansión exterior pasa por ostentar el control de las empresas filiales en las que participe.

El ‘choque de trenes’ entre Acciona y SCNF explica la velada amenaza de la portavoz en España de la empresa francesa, Rachel Picard, cuando hace un par de semanas presentó su proyecto ‘low cost’ en Madrid y aseguró su interés en entrar en el mercado español de la mano de un socio local pero matizó al mismo tiempo que tampoco descartan trabajar en solitario si no encuentran una “alianza convincente a largo plazo”. La representante de la SNCF replicaba de esta manera al presidente de Acciona, José Manuel Entrecanales, quien algunos días antes había asegurado que Ilsa está negociando a varias cartas con otros grupos europeos, entre los que presumiblemente figuran la multinacional alemana Deutsche Bahn y el operador italiano Trenitalia, propiedad del conglomerado estatal Ferrovie dello Stato (FS).

El tren 2N2, elemento clave de negociación

La gran baza negociadora de la empresa francesa reside en su disposición para aportar el material rodante que requiere cualquier intento por romper el monopolio de Renfe. La SNCF dispone de sus propios trenes 2N2 Euroduplex que cubren el servicio inOui de Alta Velocidad y cuyo proceso de homologación en España está muy avanzado gracias a los acuerdos preliminares de colaboración con la propia Renfe. La alianza entre las dos grandes operadoras estatales ha sido cuestionada por las autoridades de competencia, lo que ha motivado un cambio drástico de la estrategia de ambas que ahora 'velan armas' con vistas a una rivalidad directa en el mercado español de alta velocidad a bajo coste.

La posibilidad de que los futuros entrantes en el mercado liberalizado traten de hacer la competencia a Renfe mediante el alquiler de los propios trenes de la operadora española empieza a parecer una alternativa peregrina. Por lo menos, eso es lo que se deduce de los mensajes lanzados por la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) que no termina de ver nada claras las opciones de cualquier rival que intente aprovechar la liberalización sin disponer de una capacidad industrial previa, tanto en la disposición de trenes como en su posterior mantenimiento. La SNCF debe pensar en términos parecidos y de ahí que intente hacer valer su capacidad empresarial como líder del sector a nivel global con el respaldo, además, del Estado francés.

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