Domingo, 31.05.2020 - 15:35 h
Solo quiere un acuerdo en la OCDE

Trump amenaza a Sánchez con aranceles si aplica la 'tasa Google' en solitario

Quiere proteger los intereses de sus empresas tecnológicas y advierte al Gobierno español que si sigue la estela de Francia se tomarán medidas.

Trump avisa a Sánchez con aranceles si España activa la tasa Google en solitario
Trump avisa a Sánchez con aranceles si España activa la tasa Google en solitario. / EFE

La 'tasa Google' se ha convertido en un arma de doble filo para el Gobierno español. Pedro Sánchez ha pactado con Pablo Iglesias aprobar un impuesto específico a las tecnológicas que operan en España pero la Administración de Donald Trump no está dispuesta a permitir que se "discrimine" a las multinacionales estadounidenses. Es un aviso serio a nuestro país y que ya se ha materializado en el caso de Francia. La nación vecina sí ha puesto en marcha su propia tasa tecnológica y Estados Unidos ha reaccionado con contundencia. 

El documento programático de PSOE y Unidas Podemos contempla aprobar "el impuesto sobre determinados servicios digitales con el fin de gravar aquellas operaciones de la economía digital que actualmente no tributan, en línea con las recomendaciones de la Unión Europea". Es una declaración de intenciones, de momento, pero el Ministerio de Hacienda ya ha ido dando pasos para ponerlo en marcha. Los cálculos apuntan a que el Estado podría llegar a recaudar con esta tasa dirigida a los Google, Apple, Amazon o Facebook, entre otros, hasta 1.200 millones de euros. Es la estimación que realizó el departamento de María Jesús Montero en los Presupuestos Generales del Estado fallidos de 2019.

Hacienda, por tanto, tiene previsto aprobar la 'tasa Google' pero en este momento hay dos opciones sobre la mesa, según explican fuentes cercanas al Gobierno. El Ejecutivo de coalición puede seguir la estela de Francia y activar el impuesto por su cuenta, sin acuerdo con Estados Unidos. Es algo que también acaban de activar Italia y Austria desde este 1 de enero y que pondrá en marcha Reino Unido a partir de abril. Pero también existe la opción de esperar a un acuerdo conjunto en el seno de la OCDE, que no parece inminente.

De momento, al Gobierno español solo han llegado avisos de las posibles represalias que EEUU podría imponer a algunos productos nacionales al otro lado del charco si se aprueba una 'tasa Google' unilateral en nuestro país. De hecho, la Administración Trump ya ha puesto sobre la mesa un incremento de las tasas a determinados productos franceses considerados "de lujo". Es el caso del vino, los quesos, los bolsos o los productos de cosmética. La amenaza sobre París está pendiente de que la diplomacia entre ambas administraciones pueda alcanzar un acuerdo. Si no hay consenso habrá consecuencias comerciales.

En el Foro de Davos que se celebra esta semana está previsto que los líderes mundiales aborden conversaciones multilaterales para avanzar en un impuesto digital armonizado en el conjunto de la OCDE y con el que la administración de Estados Unidos se sienta cómoda. España, con Pedro Sánchez y Nadia Calviño a la cabeza, participará en ellas como parte activa, según indican fuentes gubernamentales.

De momento, el Gobierno de coalición, que apenas tiene dos semanas de vida, no ha transmitido a las tecnológicas que operan en nuestro país prisa alguna por aprobar este impuesto en solitario, lo que es interpretado por estas empresas como una apuesta por esa tasa común negociada con Estados Unidos. Aún así no descartan nada, pues el acuerdo en la OCDE podría retrasarse hasta finales de año y el pacto con Unidas Podemos contempla medidas de gasto que deberían financiarse a través de la reforma fiscal acordada.

La 'tasa Google' que planteó el Gobierno de Sánchez en los Presupuestos fallidos de 2019 contemplaba un tipo impositivo del 3% sobre los servicios digitales que tuvieran una facturación mundial superior a 750 millones y cuyos ingresos en España fueran mayores a los tres millones de euros. El decreto definía tres hechos imponibles: la publicidad dirigida a usuarios de una plataforma digital (página web, software, red social); las plataformas que ponen en contacto a empresas y clientes (es el caso de Amazon) y la venta o cesión de datos.

Ahora mismo, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, admite que la 'tasa Google' plantea "dificultades". Así lo reconocía en una entrevista, donde la también portavoz afirmaba que "en la UE hemos contribuido a buscar un impuesto único; seguimos trabajando en ello, pero hay dificultades por la exigencia de unanimidad".

Hay que recordar que los gigantes del mundo de la tecnología ejercieron presiones sobre el Gobierno de Sánchez para intentar que enterrar la 'tasa Google' y que se convirtiera en un impuesto europeo. Fueron meses de intensas negociaciones. Incluso, dos importantes consejeros delegados llegaron a visitar La Moncloa para intercambiar sus pareceres con el presidente del Gobierno. Fueron Tim Cook, de Apple, y Matt Brittin, de Google Europa, que fueron recibidos por el jefe del Ejecutivo antes de que decidiera eliminar de su hoja de ruta este impuesto 'tech'.

"No soluciones locales a problemas globales"

Tanto las empresas como asociaciones tecnológicas llevan realizando una intensa labor de 'pedagogía' para transmitir que una nueva tasa tecnológica podría traer aparejadas consecuencias negativas para un negocio que, según ellos, es el que más innova y crea empleo en nuestro país. Desde Ametic arremetieron contra el Gobierno afirmando que "no se pueden dar soluciones locales a problemas globales" y advirtiendo del "riesgo tremendo de desigualdad competitiva" que podría general el nuevo impuesto. "Las políticas fiscales no pueden estar marcadas por un criterio recaudatorio", indicó Pedro Mier, presidente de Ametic.

La posibilidad de que Estados Unidos imponga aranceles a determinados productos españoles no es, además, nueva. El pasado mes de octubre Estados Unidos amenazó con elevar los impuestos a la exportación de nuestro país por valor de 1.000 millones de euros, según datos del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. Entre los productos afectados se encontraban el aceite de oliva, aceitunas, vino, queso, lácteos, peras y cítricos. La decisión se notó inmediatamente en algunos sectores agroalimentarios.

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