Jueves, 13.12.2018 - 07:31 h
Piensan que el problema son ellas

Así se adapta Wall Street a la era #MeToo: evitando a las mujeres a toda costa

Es la última reacción de los hombres en las esferas de poder ante la gran oleada del movimiento feminista: apartar aún más a las mujeres

Los ejecutivos evitan tener reuniones a solas con mujeres en espacios cerrados. / Pexels
Los ejecutivos evitan tener reuniones a solas con mujeres en espacios cerrados. / Pexels

Se conoce ya en Estados Unidos como el Efecto Pence, después de que el vicepresidente de EEUU Mike Pence dijera que evita cenar a solas con ninguna mujer que no sea su esposa. Es la última reacción de los hombres en las esferas de poder ante la gran oleada del movimiento feminista, surgida en torno al movimiento #MeToo: lejos de perseguir una mayor Igualdad están evitando cada vez más a las mujeres.

Así lo aseguran al menos Gillian Tan y Katia Porzecanski en un reportaje para 'Bloomberg' en el que aseguran haber entrevistado a 30 ejecutivos senior de bancos y fondos de inversión, despachos de abogados, y demás quehaceres de Wall Street.

Desde que estallaran todas las revelaciones de acoso, los adinerados ejecutivos están evitando cenar con compañeras, sentarse a su lado en los vuelos, reservar habitaciones de hotel en el mismo piso e, incluso, reunirse con ellas en privado. El movimiento #MeToo, asegura David Bahnsen, exdirector ejecutivo de Morgan Stanley y hoy asesor independiente, “está creando una sensación de caminar sobre cáscaras de huevo”.

Lejos de pensar que muchos hombres llevan manteniendo comportamientos inadmisibles (por ser generosos) durante décadas sin que nadie les dijera nada, creen, en resumidas cuentas, que el movimiento feminista ha instalado la paranoia en todas las mujeres.

“Esto no es un fenómeno de una sola industria, ya que los hombres de todo el país están verificando su comportamiento en el trabajo, para protegerse a sí mismos frente a lo que consideran una corrección política irrazonable, o, simplemente, para hacer lo correcto”, explican Tan y Porzecanski. “La reacción ha sido enérgica en Wall Street, donde las mujeres escasean en los rangos superiores. La industria también ha cultivado durante mucho tiempo una cultura que mantiene las quejas de acoso fuera de los tribunales y la opinión pública, y hasta ahora ha evitado un mega escándalo como el que ha envuelto a Harvey Weinstein”.

Wall Street no cambia. / The Wolf of Wall Street
Wall Street no cambia. / The Wolf of Wall Street

Una respuesta reaccionaria que genere más desigualdad

Un año después de que estallara el movimiento #MeToo, Wall Street es un lugar aún más machista de lo que era antes.

“Las mujeres están buscando ideas sobre cómo lidiar con eso, porque está afectando nuestras carreras”, asegura a 'Bloomberg' Karen Elinski, presidenta de la Asociación de Mujeres Financieras y vicepresidenta senior de Wells Fargo & Co. “Es una verdadera pérdida”.

Aunque ningún hombre habla del asunto sin comprometer su anónimato, en su actitud se mezcla el miedo a las denuncias falsas (una idea tan extendida como estadísticamente residual), pero también a ser tentados a hacer lo que no deben (como si fuera algo inevitable).

Un gerente de inversiones en infraestructura reconoce a las redactoras que ya no se reunirá con empleadas en habitaciones sin ventanas; también mantiene su distancia en ascensores. Otros evitan cenar a solas con mujeres menores de 35 años. En general, la edad es un factor importante: lo importante es no estar cerca de chicas jóvenes.

Estos cambios son letales para la carrera de las mujeres en una industria ya de por sí enormemente machista: ya no son invitadas a los 'afterwork' (dónde se deciden entre copas las próximas oportunidades laborales), no mantienen reuniones privadas con su jefe ni se las selecciona para negociar con clientes importantes, por lo que pudiera pasar.

En este tipo de empresas, que funcionan en pirámides jerárquicas en las que es necesario tener mentores para avanzar, el hecho de que los altos ejecutivos (en su gran mayoría varones) eviten a las mujeres, hace que estas tengan menos posibilidades de ascender.

“Los ascensos generalmente requieren que alguien de un nivel superior conozca su trabajo, te brinde oportunidades y esté dispuesto a defenderte dentro de la firma”, explica Lisa Kaufman, CEO de LaSalle Securities. “Es difícil que una relación así se desarrolle si el senior no está dispuesta a pasar tiempo con el junior”. Y dado que el 74% de los gerentes senior y el 85% de los ejecutivos de estas firmas son hombres, las mujeres lo tienen cada vez más difícil.

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