Psicología laboral

Ser negativo puede suponer el despido (incluso a los empleados con talento)

El millonario y autor de 'best-sellers' Gary Vaynerchuk explica la importancia de la inteligencia emocional en el nuevo contexto del mercado laboral.

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Ser negativo puede suponer el despido (incluso a los empleados con talento).
©fizkes a través de Canva.com

Ya puede uno ser el trabajador más eficiente y con más talento de la oficina, que si no es capaz de contribuir en vez de ser negativo, tiene las horas contadas en la empresa. Este mensaje, que se aplica a prácticamente cualquier ámbito laboral, es el que el millonario y autor de 'best-sellers' Gary Vaynerchuk ha lanzado esta semana durante una charla con líderes de los negocios de todo el mundo: "Lo más importante para que una empresa y el servicio que da sean ágiles es su cultura interna".

Tal y como recoge este artículo de 'CNBC', su mensaje fue rotundo: si un empresario ve que hay alguien en sus filas que constantemente causa dramas o división en su equipo, que esté preparado para despedirlo. "Me importa un carajo si es tu vendedor número uno, tu mejor desarrollador o incluso el cofundador. El cáncer se propaga. Y con el cáncer (y la política) viene la falta de agilidad", llegó a decir.

"Estamos en los albores de una era en la que la inteligencia emocional está a punto de convertirse en el oficio más importante", explicaba Vaynerchuk, añadiendo que la principal razón por la que las empresas se vuelven mucho más lentas es porque la gente está "sentada debatiendo lo miserables que son o preocupados por tener reuniones con otras personas". Tampoco aportan mucho quienes están quejándose todo el día de los demás o quienes consideran que cada cambio que se produce en la empresa va a acabar con las buenas dinámicas generadas hasta ese momento.

Lo interesante es que Vaynerchuk no es el primero en hacer esta reflexión. Un reciente estudio de la Escuela de Negocios de Harvard ha descubierto que uno de los rasgos de personalidad más preocupantes en un empleado es la necesidad constante de difundir su negatividad. Los investigadores estudiaron datos de más de 50.000 empleados y encontraron que aquellos que portan este "rasgo tóxico" pueden causar mucho daño a una empresa, incluida la pérdida de clientes, dejar tocada la moral de otros empleados. Peor aún, mantenerlos en nómina puede conducir a una mayor rotación.

Además, los datos revelaron que los trabajadores tóxicos a menudo se consideran a sí mismos como artistas "superestrella", que los investigadores definen como "aquel que modela los valores deseados y ofrece un rendimiento constante". Lo más curioso es que estos empleados tóxicos suelen rendir lo suficiente como para evitar ser despedidos. Aunque no siempre es tan rentable como parece. El estudio sugiere que, si bien estos perfiles pueden ahorrarle a una empresa más de 5.300 dólares al año (de media), deshacerse de ellos puede ahorrarle a esa misma empresa hasta 12.500 dólares anuales.

La importancia de la cultura empresarial

Cuando hablamos de cultura empresarial no se trata de "tener bocadillos gratis en la cafetería" o una "mesa de futbolín", tal y como argumenta Vaynerchuk. En cambio, "construyes cultura hablando con las personas, una por una, y entendiendo lo que les importa". Todo se reduce a ser emocionalmente inteligente: si un CEO le dice a la gente que se preocupa por ellos, por ejemplo, pero luego "mira para otro lado cuando ciertos empleados se portan mal", básicamente está enviando el mensaje de que no le importa cómo se sienten el resto de sus empleados.

En este sentido, aboga por cambiar radicalmente el concepto de cultura de empresa... incluso cuando los tiempos se dirigen hacia la despersonalización tecnológica. "Las habilidades basadas en el conocimiento de una tecnología continuarán siendo comercializadas diariamente, pero tus capacidades emocionales y tu capacidad para interactuar con los demás serán un oficio muy, muy importante", asegura Vaynerchuk. Quizás, la única ventaja es que la inteligencia emocional es uno de los escasos rasgos humanos que la inteligencia artificial no podrá emular jamás. En teoría.

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