Medidas de estímulo

12-S: la última carga de Draghi al frente de BCE se centrará en bancos e inflación

El Banco Central Europeo (BCE) se reúne el jueves en la que será la penúltima reunión del gobernador italiano.

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde (izda), conversa con el presidente del BCE, Mario Draghi.
Christine Lagarde conversa con el presidente del BCE, Mario Draghi.

Altas expectativas. Todas las voces autorizadas del entorno del Banco Central Europeo (BCE) han hablado y dado su opinión en las últimas semanas acerca del escenario de tipos de interés que rige en la zona euro. Todas menos una, la que importa: Draghi. El italiano afronta la penúltima reunión de política monetaria de su etapa al frente del BCE tras ocho años como gobernador del banco central con una misión sobre la mesa: apuntalar su legado en el BCE y facilitar la transición a la nueva presidente, Christine Lagarde.

Bajo el sobrenombre de 'Supermario', fontanero de los videojuegos que cosechaba monedas y tenía superpoderes recogiendo setas, Draghi se ha ganado a pulso un nombre en los libros de historia económica con la magia de sus intervenciones verbales, su credibilidad y la capacidad para desarrollar herramientas no convencionales para un banco central. De ahí que los mercados -ese ente que agrupa a inversores, empresarios, analistas e, incluso, gobiernos- siempre esperen el siguiente ‘whatever it takes’, lo que sea necesario, para volver a funcionar. Este jueves 12 de septiembre, los inversores aguardan al enésimo conejo de la chistera.

Andrew Bosomworth, gestor de carteras de la gestora de fondos Pimco, apuesta por un recorte adicional de 10 puntos básicos en la tasa de facilidad de depósito, pero advierte de que la “política monetaria está agotada y perdiendo su efectividad” debido a que el escenario actual de tipos cero y penalización a los depósitos está generando efectos de segunda ronda para el sistema financiero. La semana pasada, varios altos ejecutivos del sector como Sergio Ermotti (UBS) o Christina Sewing (Deutsche Bank) reclamaron poner fin a los tipos negativos porque está “dañando” y “arruinando” al sector bancario.

Dicho de otro modo, la banca reclama que se ponga fin a la penalización a la liquidez del sector (la facilidad de depósito está en el -0,4%) que ha obligado a las entidades financieras a sumergirse en la deuda pública para proteger esa liquidez. Ese movimiento ha sido bueno para los bancos mientras existían las rentabilidades positivas en los bonos y ha sido excelente para los Estados que han dejado de pagar intereses en sus emisiones en algunos casos o han rebajado al mínimo sus costes de financiación. ¿Se levantará esta veda?

En esta línea, Bossomworth, de Pimco, recalca que “nuevos recortes por debajo de la línea del 0% podrían poner en peligro la estabilidad del sistema financiero”. La mayor gestora de renta fija del mundo pronostica que el próximo jueves, el BCE aplicará un nuevo recorte de 10 puntos básicos en la facilidad de depósito, dejándola al -0,5%, si bien aplicará alguna medida de tiering, mantendrá sin cambios los tipos de interés al 0% y realizará compras de activos por un importe neto de 30.000 millones de euros al mes durante un periodo de seis a nueve meses. El gestor de PIMCO advierte de que “es probable que el BCE actúe más lentamente de lo esperado por el mercado en cuanto a realizar más recortes” de tipos, a la espera de la evolución general de la economía y de comprobar la eficacia y las consecuencias de sus medidas.

TLTRO III, ¿la última inyección?

Con la nueva reunión, el BCE pondrá en marcha su enésima subasta masiva de liquidez al sector bancario, la TLTRO III, que viene a sustituir a la TLTRO II. Esta vez, el banco central fijará un horizonte de devolución a dos años y pretende introducir un escalonamiento o tiering en función del crédito que las entidades hagan llegar a la economía real en forma de crédito. Otros analistas manejan un escenario mucho más benigno que deje de estrangular a las entidades financieras con una menor penalización a la liquidez.

La propia Christine Lagarde, sucesora de Draghi en menos de dos meses, ha identificado como uno de los grandes riesgos para el BCE los efectos de segunda ronda de los tipos negativos. “La política monetaria está generando actualmente rendimientos positivos marginales en el mejor de los casos. En este contexto, una aproximación prudente del BCE podría ser el anuncio de un paquete medidas modesto con el riesgo de decepcionar al mercado”, señala Gilles Moëc, economista de Axa IM.

La reactivación del programa de compras de activos públicos y privados por parte del BCE es otro de los misterios por resolver, probablemente, el próximo jueves. La búsqueda de nuevos activos que añadir a ese programa como las acciones de empresas, los bonos bancarios convertibles o, incluso, el oro se han convertido en opciones sobre la mesa del banco central con el objetivo de despertar las expectativas de inflación. En este sentido, la autoridad que dirige Draghi ha expresado su convicción de que debe modificar los actuales objetivos de inflación del BCE -cerca, pero por debajo del 2%- para dotar de mayor flexibilidad a los futuros movimientos del rector del euro.

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