La guerra de las bolsas

Deutsche Börse estudia su salto a la puja por BME, su histórico 'partner' español

La ofensiva de casi 3.000 millones iniciada por Zurich (SIX Group) y el interés de Euronext pone el foco en el viejo socio alemán de Bolsa de Madrid.

Deutsche Boerse es el mayor operador de bolsa en la zona euro.
Deutsche Boerse es el mayor operador de bolsa en la zona euro. / L. I.

Se ha levantado la veda. Deutsche Boerse, el gigante alemán dueño de la Bolsa de Fráncfort, los índices Stoxx, el sistema de liquidación Clearstream y el mercado de derivados Eurex, estudia su entrada en la guerra de ofertas por su histórico ‘partner’ Bolsas y Mercados Españoles (BME), la sociedad rectora de las Bolsas de Madrid, Barcelona, Valencia y Bilbao, según expresaron fuentes de mercado a ‘La Información’. Se trata en una operación en fase de estudio y, al igual que el interés de la francesa Euronext, en un estado preliminar y de aproximación con los accionistas del grupo madrileño. La bolsa alemana declinó realizar comentarios sobre esta aproximación, como tampoco Corporación Alba (familia March), principal socio de BME con el 12% de las acciones.

Nada que ver con el movimiento corporativo pactado entre BME y SIX Group, la rectora de la Bolsa de Zurich. Ya ha formalizado ante la CNMV una opa sobre el 100% de BME a 34 euros por acción, en efectivo y con un calendario corto de ejecución (antes de 2020) que prevé mantener cierta independencia de la empresa española que dirige Javier Hernani Burzaco y encabezada todavía por Antonio Zoido, en retirada y que ocupa la presidencia no ejecutiva de la compañía desde abril tras 17 años.

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No es previsible, sin embargo, que ni Euronext o Deutsche Boerse formalicen ofertas competidoras a corto plazo hasta que el supervisor de Sebastián Albella apruebe la opa de la Bolsa suiza sobre la española. SIX ha preparado de forma milimétrica una operación exprés durante la última semana con el objetivo de ganarse el favor de los accionistas de la empresa española, pero también de su equipo gestor y plantilla. BME mantendrá cierta independencia durante al menos cuatro años pese al cambio de la propiedad y SIX se compromete a mantener la sede social en España.- El grupo suizo ha logrado la financiación de Credit Suisse 

La oferta de SIX -con una generosa prima del 34% respecto a la sesión del viernes y del 44% sobre el valor medio de 3 meses- valora a BME en 2.842 millones de euros, aunque su cotización en bolsa se elevó el lunes por encima de ese nivel, descontando la entrada de competidores en una potencial guerra de ofertas. El consejo de la sociedad de las bolsas españolas ha calificado de “amistosa” la opa y se ha comprometido a pagar una tarifa de ruptura (breaking fee) de 14 millones de euros a SIX en el caso de que llegue una oferta competidora y también se apruebe. La opa suiza busca alcanzar al menos el 50% del capital de BME y no descarta sacarla de bolsa en el caso de que se supere el nivel 90% que permite la exclusión forzosa de una empresa.

La sombra del ‘impuestazo’

De forma general, el inusitado interés simultáneo por BME de varios mercados europeos se produce en un contexto de profundo cambio tecnológico en el sector de la intermediación de los mercados financieros, con la implantación de tecnologías como blockchain para la emisión de valores, que pueden puentear en un futuro próximo a los propios recintos bursátil a la hora de realizar colocaciones de acciones o de deuda.

Esa es la foto general, pero en el caso español, de modo particular, hay otra sombra de incertidumbre que amenaza el futuro de BME: los planes del nuevo Gobierno de coalición que están intentando sacar adelante PSOE y Unidas Podemos. En esa hoja de ruta encaja la reactivación del Impuesto a las Bolsas y Transacciones Financieras que planteó el Gobierno de Sánchez a comienzos de año y cuya implantación quedó varada por las elecciones y la falta de consenso en Europa para armonizarlo en la zona euro.

Según el borrador de la medida difundido por Moncloa en enero, la implantación de esa tasa española pretende recaudar 850 millones con un impuesto del 0,2% en las transacciones bursátiles sobre empresas de más 1.000 millones de euros de capitalización bursátil. El impuesto colocaba en una situación complicada a BME, que ha ido perdiendo cuota en los últimos años hasta bajar del 50% frente a competidores como BATS (CBOE), Chi-x (CBOE) o Turquoise (LSE), todos ellos creados por brókers y bancos tras la reforma Mifid de 2007.

La fuga de la negociación en los grandes valores hacia esos operadores de bolsa alternativos y la aplicación de un impuesto desde España le sitúa en clara desventaja. De hecho, el presidente de BME, Antonio Zoido, ya advirtió antes de anunciar su retirada que el nuevo marco fiscal multiplicaría “por 66” el coste de operar en BME. El anuncio de un pacto entre Podemos y PSOE el pasado martes 12 de noviembre provocó que la cotización acumulara una caída del 10% en apenas tres sesiones.

Theodor Weimer, consejero delegado de Deutsche Boerse.
Theodor Weimer, consejero delegado de Deutsche Boerse. / L. I.

El viejo socio germano de BME

Theodor Weimer tan solo lleva dos años al frente de la Bolsa de Fráncfort (Deutsche Boerse), pero se ha echado a la espalda a toda la organización, tocada por el fracaso del proceso de fusión de la Bolsa de Londres (LSE) en 2016 y que provocó su llegada. El actual consejero delegado fichó por el grupo alemán hace menos de dos años con el objetivo de poner en orden el grupo y liderar la compañía ante el escenario de concentración de mercados.  Es un experto en fusiones y adquisiciones y ventas después de haber liderado hasta 2018 al Unicredit Hypovereinsbank, uno de los pocos casos de fusión bancaria transfronteriza ejecuta con éxito.

Weimer tomó las riendas de la bolsa alemana a principios de 2018 y sus acciones se han revalorizado cerca del 40% desde entonces con adquisiciones en el sector de la tecnología y mejora de los resultados orgánicos. Su tamaño en bolsa supera los 27.000 millones de euros, cinco veces más que su rival francés Euronext y casi diez veces más que BME. El primer ejecutivo de la bolsa teutona es ahora mismo un intocable en Fráncfort, con buenas conexiones con los reguladores bancarios y también en el Gobierno de Angel Merkel.

Deutsche Boerse ha blindado su contrato hasta finales de 2020 de forma reciente después de que su nombre saliese a la palestra como candidato a suceder al presidente de Deutsche Bank, Paul Achleitner, cuestionado tanto por Qatar como por Cerberus, los dos mayores socios del banco alemán. Weimer ha puesto bajo estudio todas las áreas del grupo y en varias de ellas comparte interés con la española BME. Se trata del negocio de liquidación y compensación de valores (Clearstream y BME Clearing), de índices (Stoxx e Ibex), de derivados financieros (Eurex y Meff), pero también de renta fija. 

Las dos empresas mantenían una alianza accionarial en el negocio de datos de bolsa con Infobolsa hasta 2016, pero BME recompró la participación del 50% a los alemanes. Desde entonces, el nexo entre ambas empresas se reduce a Regis-TR, una filial al 50% de los rectores de la bolsa alemana (Deutsche Boerse) y española (BME). Se trata de una empresa estratégica creada en 2010 para la gestión y registro de información relativa a instrumentos derivados tales como swaps y operaciones de derivados del tipo ‘over-the-counter’ (OTC) (fuera de mercado). La sociedad tiene sede en Luxemburgo y está llamada a liderar un mayor control de este tipo de instrumentos financieros que escapan al control de los supervisores. De hecho, la agencia europea ESMA, de la que forma parte la CNMV, sancionó a Regis-TR por no facilitar el acceso a los datos de una operación corporativa al supervisor español.

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