Jueves, 16.08.2018 - 04:21 h
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ICAE/Universidad Complutense de Madrid. Ex Ministro de Industria, Turismo y Comercio

Reflexiones sobre el modelo turístico español

Esta semana se celebra en Madrid la 38 edición de FITUR, una de las Ferias de Turismo más importantes de Europa, junto con la WTM de Londres y la ITB de Berlín. Y lo hace en un momento particularmente dulce para el turismo internacional y, es especial, para el turismo en España. Los últimos datos oficiales, los del mes de noviembre, recogen 77,8 millones de visitantes internacionales acumulados en el año y un crecimiento anual del 9,1%. El Gobierno ha estimado, y anunciado a bombo y platillo, que cerraremos el año con más de 82 millones de turistas, superando así a EE.UU. en el segundo puesto del ranking mundial por número de visitantes, sólo por detrás de Francia.

No tengo nada que objetar a la primera de las proyecciones: España tuvo en 2016 unos 75,6 millones de visitantes y, manteniendo en el conjunto de 2017 la misma tasa de crecimiento anual acumulada hasta noviembre, un 9,1%, superaremos con creces los 82 millones de visitantes, algo que conoceremos oficialmente a finales de mes. Para la segunda proyección, la del segundo puesto en el ranking mundial, habrá que esperar algunos meses más, aunque es cierto que la OMT estima que el máximo crecimiento del turismo internacional se está dando en los países mediterráneos y del sur de Europa (+13%), seguidos por el Sudeste Asiático (+10%), mientras que otros destinos como el Noreste de Asia crecen un 3%, más o menos como el Caribe (+4%), y en América del Norte apenas aumenta un 2% y en EE.UU., nuestro “rival” a desbancar, incluso decrece.

Pero estos datos tan exitosos deben hacernos reflexionar. ¿Queremos un modelo turístico basado en más y más turistas, o debemos aspirar a otro modelo? Cualquier economista opinaría que lo relevante no es el número de turistas, sino los ingresos por turismo. Son dichos ingresos los que forman parte del PIB, de la Renta Nacional y los que nos ayudan a equilibrar nuestra balanza por cuenta corriente. Tal y como señala la siguiente sencilla ecuación, hay dos formas de conseguir crecimiento de los ingresos por turismo.

Uno, a través del número de turistas, algo en lo que somos maestros, como los franceses, y en el que este año estamos rompiendo todos los récords históricos. Y el otro, a través del gasto medio que haga cada turista. Podemos conseguir los mismos ingresos con la mitad de visitantes, siempre que cada uno se gaste el doble. O, dicho de otra manera, podemos conseguir más ingresos, que es lo que nos interesa, con los mismos visitantes siempre que consigamos que cada turista que venga gaste más. Basar todo el crecimiento en el número de turistas es insostenible. Produce un impacto negativo sobre el medio ambiente (agua, energía,..). Genera masificación en los entornos naturales (playas, montes) y congestión en los espacios urbanos. Barcelona, Mallorca, Granada y San Sebastián han sido ejemplos este verano de los primeros casos de “saturación turística” fenómeno conocido internacionalmente como “overtourism”.

¿Como se descompone la anterior ecuación en los datos españoles de 2016 y 2017, aunque éstos no sean definitivos? En 2016, que fue otro “año exitoso”, el número de turistas creció un 10,9%, mientras que los ingresos totales por turismo crecieron un 15%. Es decir, el gasto medio por turista aumentó cerca de un 4%, en términos nominales. En lo que se refiere a 2017, y hasta noviembre, los ingresos han crecido un 12,9% y el número de turistas un 9%, por lo que el gasto medio por turista habrá crecido un 3,6% en términos nominales (véase la Tabla 1). Pero esto no ha sido la tónica de la última década. Del casi 60% del aumento acumulado de los ingresos desde 2010, un 45% lo explica el aumento del número de turistas y apenas un 14% lo explica el gasto medio por turismo.

1. España: descomposición de los ingresos por turismo

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Otros países, sin embargo, son más exitosos en la segunda variable.
Tomando los siempre lentos y poco amigables datos de la Organización Mundial de Turismo para 2015 (véanse las Tablas 2 y 3), España ocupaba el tercer lugar en el ranking de número de visitantes (ese en el que presuntamente hemos adelantado a EEUU este año). Un ranking liderado por Francia.

2. Ranking de número de turistas (2015)

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Sin embargo, el ránking por ingresos, que es la variable que nos interesa, es bien diferente. De nuevo tomando los datos de la OMT para favorecer la comparación internacional homogénea, los dos países que lideran dicho ranking son EEUU y China. Y tanto España como Francia se encuentran a una considerable distancia en lo que se refiere a la variable ingresos, pese a ser líderes en el número de turistas. Así, EEUU ingresa casi cuatro veces más por turismo que España y casi cinco veces más que Francia, con un número de turistas similar. El motivo es, por supuesto, la enorme diferencia en el gasto medio por turista. En el caso de EEUU, siempre con datos de la OMT, dicho gasto medio es de unos 2700 dólares, mientras que en España no llega a los 900 y en Francia está por debajo de los 600. La propia Portugal disfruta de un ingreso medio por turista superior al de los dos “líderes” mediterráneos.

3. Ranking de ingresos en dólares (2015)

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Tanto España como Francia deben replantearse su modelo turístico. Es cierto que, según el World Economic Forum, ambos países lideran el ranking de competitividad turística mundial. Pero ¿no tendremos entonces un “exceso de competitividad”? Un tema, sin duda a debatir. ¿Y cómo podemos aumentar los ingresos por turismo sin basar el modelo en un aumento del número de turistas en las temporadas altas, que ocasionan congestión y saturación? A continuación propongo un breve agenda: lo que llamo “las 3 D” de un nuevo modelo turístico nacional.

Las 3 D de un nuevo modelo turístico

1. Desestacionalización. Aprovechar nuestras infraestructuras turísticas todo el año, reforzando la oferta turística, adpatándola a temporadas distintas al verano, y atrayendo turistas que no sólo se mueven por el sol y playa.

2. Diversificación. Poner el objetivo en turistas que realizan un gasto medio superior, bien porque sus estancias son más largas, bien porque presentan un mayor gasto por día. En este segundo grupo están los turistas chinos. Un turista chino se gasta en promedio 4 veces más que un alemán. Es cierto que este año vamos a recibir a cerca de medio millón de turistas chinos. Pero es una magnitud pequeña, dado los 135 millones de turistas chinos en el mundo.

3. Digitalización. Hay que aprovechar las nuevas tecnologías (big data, e-commerce) para ofrecer paquetes personalizados buscando los mejores nichos de negocio entre los principales países emisores. Además de China, Australia, Corea y Canadá empiezan a ser importantes emisores de turismo de calidad. Y en España recibimos poco de ese potencial de ingresos.

La celebracion de FITUR puede ser un buen momento para abrir este debate. Un empresario que me escuchó este mensaje dijo, con cierta razón, que “el peor turista es el que no viene”. Eso es verdad. Pero ello no impide que empecemos a buscar también a los “mejores” turistas. Cuestión de sostenibilidad.

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