Martes, 18.12.2018 - 14:50 h
Los desafíos de la profesión 

¿Hay vida más allá de la lacra de las 'fake news'? El futuro y retos del periodismo 

Javier Mayoral reflexiona en 'Periodismo herido busca cicatriz' sobre el futuro de un oficio vital para la democracia y la libertad.

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El periodismo de papel convive ya con los medios de internet, más seguidos por las nuevas generaciones.

¿Está muerto el periodismo? La dictadura del clic, la crisis publicitaria, las fake news y la crisis han puesto contra las cuerdas la credibilidad del sector. Entre 2008 y 2015 los medios destruyeron más de 12.200 empleos, según los distintos estudios elaborados por el Observatorio de la Asociación de Prensa de Madrid (APM). Aunque la situación ha mejorado, las cifras siguen siendo inquietantes. El Servicio Público de Empleo Estatal (SPEE) cerró 2017 con 7.137 periodistas en paro, pero seis de cada diez cree que no encontrará ya empleo. La herida sigue abierta.

En este contexto cobra relevancia el libro del doctor en Periodismo y licenciado en Filología Hispánica, Javier Mayoral, 'Periodismo herido busca cicatriz' (editoral Plaza y Valdés), un descarnado aunque en el fondo optimista alegato por la supervivencia de la profesión. "El periodismo no está muerto, es más necesario que nunca darle valor, dejar claro que es vital para la libertad y que necesita una regeneración".

Ahora, cierto, vive una tormenta perfecta. "Los grandes medios solo intentan sobrevivir, estamos ante un periodismo que se derrumba y otro que nace. En esta situación es vital el papel de la universidad a la hora de formar a los periodistas, de las asociaciones profesionales que deben tener más nervio y no ser solo asesores jurídicos, y de los periodistas, que deben de dar batalla conjunta para recuperar la credibilidad", señala.

No solo eso. Mayoral da clases en la universidad y ve el futuro ante sus ojos. Es consciente de que la comparación entre 'La Clave' de Balbín y las tertulias de hoy, que él muestra en las aulas, causa estupor y que el periodismo riguroso no genera la audiencia instantánea del meme.

"Pensar solo en ganar audiencia y dinero atenta contra la credibilidad, los medios deben pensar qué quieren ser y qué nicho deben buscar", destaca. En este camino también es vital la responsabilidad de las audiencias. La pregunta es ¿calidad o cautividad? Porque si solo se busca el clic y la rentabilidad es más fácil ser preso de intereses comerciales, presiones políticas y autocensuras.

Son los periodistas los primeros que deben defender que el periodismo no es una profesión menor. No siempre lo hacen. De ahí que asistamos con naturalidad a medios ideologizados típicos del siglo XIX, que buscan fieles, a periodistas convertidos en personajes de un show. "Los jóvenes de hoy creen que el periodismo son las redes y consideran a un buen programa como 'El Intermedio' un informativo", destaca el autor. 

Ver, indagar y comprobar siguen siendo los pilares. Y hoy no son tan sólidos. La confianza de los estadounidenses en los medios "para informar de manera completa, precisa y justa" cayó a su nivel más bajo de la historia de las encuestas de Gallup hasta llegar a un 32% en 2016. El 44% de los ciudadanos de la UE cree que las noticias ya no son fiables. Entre los españoles, el porcentaje es del 59%.

Según el último informe de Edelman, la agencia de comunicación más grande del mundo, un 66% de los encuestados opina que los medios están más interesados en ganar audiencia que en informar, mientras que un 65% afirma que a menudo se sacrifica el rigor en favor de la primicia.

Periodistas pesimistas es lo que se ve hoy. Según otro estudio realizado por la Federación Europea de Periodistas (EFJ, por sus siglas en inglés), los profesionales que declaraban haber tenido síntomas relacionados con el hartazgo en el trabajo (pérdida de confianza, trastornos de sueño o falta de motivación) se encuentran entre el 25 y el 50%. El 45,9% considera que la precariedad laboral es su principal problema, mientras que el 16,1% habla de escaso salario. La falta de independencia de su medio incomoda a más de un 14%. De hecho, el 74% de los periodistas cree que se trabaja más por menos y a destajo (60%), mientras que el 58% reconoce que recurre a fuentes menos fiables por la presión de tener noticias.

¿Puertas giratorias entre los políticos? En 2009, solo el 25% de los periodistas trabajaban en la comunicación empresarial, en 2014 ya era el 47%. Y solo el 53% trabaja en empresas periodísticas como se conocían antaño. Los medios buscan hoy gestores de contenidos digitales, community manager, grafistas o expertos en datos como perfiles necesarios en el periodismo 2.0. Buscan y necesitan reinventarse. Y sí, son autocríticos.

Scott Reinardy, profesor de Periodismo de la Universidad de Kansas habla de la generación perdida del periodismo en 'La demolición de las redacciones en los periódicos de EEUU'. Una generación más mayor ha sido expulsada, otra no domina la tecnología del momento y la que llega cuenta con menos pasión y vocación, aunque no ha perdido el deseo de contar historias, explica. Un círculo vicioso.

Vistas las heridas veamos curas. El informe de la Asociación de Prensa de Madrid de 2017 destaca que si en 2013 solo el 13,9% de quienes trabajaban como contratados en comunicación lo hacían en empresas de menos de 10 empleados, ese porcentaje ya ha crecido hasta el 18,3%. El porcentaje de periodistas en el paro ha pasado del 18% en 2012 al 8,8% en 2017 y los matriculados en periodismo crecen. Marta San Pedro, investigadora principal de Carat, desvela en un estudio que “gran parte de los españoles utilizan tres medios o más para informarse, siendo significativo que la prensa online sea el medio preferido por el 84% de los españoles para estar informado”. Es el futuro.

La primera agua oxigenada para la herida del periodismo deberá ser verificar, contrastar y comprobar. El periodista no es una grabadora ni está al servicio de la fuente sino del lector. Parece sencillo, pero no lo es. El lenguaje de la publicidad, de la píldora ha penetrado en la profesión, que necesita exclusivas diarias, directos, noticias al minuto... Sí, hay que ser rápido, breve, sustancioso y atractivo, pero sin pasar líneas rojas. Una imagen valdrá más que 1.000 palabras, pero no puede ser un reclamo obsesivo porque donde antes había que leer ahora se echa un vistazo.

El Instituto Reuters para el Estudio del Periodismo, de la Universidad de Oxford, en colaboración con la Universidad de Navarra, percibe en la sociedad la necesidad de confiar en las noticias de los profesionales como efecto de las 'fake news', aunque por ahora solo un 34% de los menores de 24 años se fían de ellas. Los periodistas logran un aprobado raspado aunque suspenden en independencia (4,2). Los males son conocidos: sensacionalismo (52,2%), falta de rigor (42,4%), intereses económicos (42%), falta de objetividad (41,8%) y los tertulianos (35,5%). Es hora de volver al periodismo minucioso, preciso, que vea más allá, que sea exhaustivo y que pida disculpas cuando se equivoque. No es imposible y, sobretodo, es necesario. Para su supervivencia y para la sociedad.

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