Finanzas

Cuenta en números rojos: cómo evitar descubiertos para no acumular deudas

Los bancos suelen cobrar intereses cuando la cuenta se queda sin saldo o en números rojos.

Estar en 'números rojos' en la cuenta bancaria implica el pago de comisiones e intereses.
Estar en 'números rojos' en la cuenta bancaria implica el pago de comisiones e intereses.
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Cuando nuestros gastos superan nuestros ingresos o el saldo total que disponemos en la cuenta del banco, llegamos a la temida situación conocida como los números rojos. Tener un descubierto en la cuenta puede estar provocado por muchas causas: una mala gestión del dinero, una falta de ingresos, un exceso de gastos o un despiste a la hora de traspasar dinero de una cuenta corriente a otra. 

Esta situación, que tiene solución, conlleva siempre el cobro de una comisión por parte de la entidad bancaria. Algunos bancos consienten descubiertos hasta un límite de cantidad y permiten que el pago se realice, siendo el propio banco el que adelanta el dinero para pagar; mientras que en otras situaciones el cobro del gasto será automáticamente rechazado. 

Otras entidades conceden el plazo de unos días para regularizar la situación de la cuenta sin el cobro de esta comisión, aunque es cierto que una vez que el banco nos contacte y efectúe lo que se conoce como reclamación de la posición de deuda nos cobrarán un recargo por haber adelantado ese dinero. Existen los intereses de demora, la comisión por descubierto (de un tanto por ciento sobre el importe del descubierto) y la comisión por reclamación (de entre 5 hasta 45 euros).

Cómo evitarlo

Para evitar llegar a una situación de descubierto y no tener que lidiar con las consecuencias de tener la cuenta corriente en números rojos, se pueden seguir varios consejos empezando por llevar un exhaustivo control de de nuestros gastos, bien sea guardando recibidos o través de las aplicaciones móviles de las entidades bancarias. Así, se podrá prever cuándo nos pasarán los recibos o los cobros para tener suficiente dinero en la cuenta.

También es aconsejable disfrutar de varias cuentas a las que atribuir diferentes pagos. Por ejemplo, tener una para los gastos de la casa, otra para los caprichos o el ocio y una de ahorro. Lo mejor sería mover mover el dinero entre ellas de manera sencilla y gratuita.

Por último, utilizar las tarjetas de crédito para aplazar los pagos es cómodo ya que permite espaciar los gastos de mes a mes, aunque es importante no abusar de ellas y tener siempre en mente cuánto adeudamos y cuándo se nos cobrará el recibo.

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