Gastos a tener en cuenta

Los dos elementos de un préstamo para no endeudarte de por vida: TIN y TAE

Es importante conocer todos los factores que influyen en el coste final de un préstamo. 

El TIN y la TAE determinan el coste final de un préstamo.
El TIN y la TAE determinan el coste final de un préstamo.
©[stevanovicigor de Getty Images] a través de Canva.com.

Si a la hora de solicitar un préstamo es fundamental el equilibrio entre ingresos y gastos, en el momento de petición y de la gestión del préstamo también tendremos que fijarnos en el coste final para garantizar su devolución.

En este punto, el consumidor se encuentra en muchas ocasiones con un problema importante al no saber identificar este coste correctamente por presentarse en dos formas diferentes: el TIN y la TAE, ambos regulados por la normativa española.

TIN y TAE, qué refleja cada uno

El TIN o Tipo de Interés Nominal determina el interés que pagaremos por nuestra financiación, ya sea un préstamo o una tarjeta de crédito, por ejemplo. Es un elemento importante, ya que se utiliza para determinar las cuotas de un préstamo, pero ¿es el único gasto de un préstamo?

En la mayoría de los casos no, aquí es donde entra en juego un componente tan importante como es la TAE o Tasa Anual Equivalente. Se calcula de acuerdo con una fórmula matemática en la que, además del TIN, se tienen en cuente el resto de gastos obligatorios, como las comisiones.

Un ejemplo muy claro lo tenemos en cierta financiación al consumo que se comercializa sin interés, pero cuando se comprueba la TAE, esta refleja un resultado positivo. Esto es así porque, aunque no tenga interés, se cobra una comisión por esa financiación y, por tanto, un coste añadido.

En el caso de las hipotecas, la TAE se suele diferenciar del TIN por la aplicación de comisiones de apertura y/o estudio y, a la hora de elegir una hipoteca con vinculación, por ser un instrumento para reducir el diferencial mediante la inclusión de otros costes, como seguros. Por tanto, la TAE es la variable que permite comparar entre financiaciones análogas y la que mide todos los gastos que puede tener un préstamo.

La cara B de los costes ocultos de un préstamo

Aunque la TAE es la mejor forma de determinar los costes de financiación, no debemos olvidar que hay algunos conceptos que tampoco se ven reflejados en ella por su carácter de “opcional”. Estos pueden ser muy importantes e, incluso, condicionar la devolución de la cantidad que se debe y reducir así la velocidad de amortización del préstamo.

Un claro ejemplo está en los seguros de amortización de tarjetas de crédito, cuya cuota se calcula mes a mes según las cantidades pendientes a devolver. Por ejemplo, si se deben 5.000 euros el coste mensual por este seguro rondará los 35-40 euros. Si tenemos en cuenta que en muchos casos se pagan cuotas de importe similar al mes por el propio valor de la financiación, estaríamos reduciendo a la mitad la velocidad de devolución del préstamo.

Por tanto, la TAE es la medida a la que deberemos prestar mayor atención para saber el verdadero coste que tendrá nuestro endeudamiento, ya que incluye muchos más gastos y permite comparar entre préstamos.

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