Estudio del BdE

¿Es más rentable retrasar la jubilación o jubilarse a la edad legal con 65 años?

Los trabajadores tienen la opción de alargar su vida profesional a través de la jubilación parcial, flexible o demorada que presenta incentivos en el cálculo de la pensión.

Jubilarse a los 65 o retrasar la jubilación influye en el cálculo de la pensión.
Jubilarse a los 65 o retrasar la jubilación influye en el cálculo de la pensión.
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La jubilación es un derecho de los trabajadores, pero no una obligación. Una vez cumplida la edad legal, 65 años o 65 y 10 meses, según el periodo cotizado, se puede solicitar y acceder a la pensión pública, siempre que se haya cotizado un mínimo de 15 años a la Seguridad Social. No obstante, los trabajadores tienen más opciones, jubilarse antes de tiempo, a través de la jubilación anticipada que supone una penalización a la pensión, o retrasar la jubilación, una opción que, al contrario de la anterior, favorece el cálculo de la pensión. 

La elección del momento de jubilación depende en muchas ocasiones de la pensión que se vaya a obtener, pero también se debe tener en cuenta la rentabilidad resultante de las cotizaciones aportadas. Lejos de lo que se pudiera pensar por el incentivo en el cálculo de la pensión que implica retrasar la jubilación, la jubilación ordinaria es con la que se obtiene mayor rentabilidad. Un artículo publicado este martes por el Banco de España señala que jubilarse a los 65 años es más rentable que retrasar la jubilación

En concreto, el informe establece que los trabajadores que se jubilan a la edad legal obtuvieron en 2017 una rentabilidad media de 4,11%. La rentabilidad en caso de la jubilación demorada es inferior, tanto si se opta por la jubilación parcial (3,69%) como la demorada a tiempo completo (3,9%). En caso de anticipar la edad de jubilación, la penalización sobre la pensión queda reflejada en la rentabilidad que se obtiene, 2,82%, siendo la más baja. De media, el sistema de pensiones de jubilación reporta una rentabilidad financiera de un 3,5%.

Para poner en contexto estos porcentajes, el Banco de España también aporta un análisis del cotes de pensión unitaria (CPU), que de media implica que cada euro aportado a la Seguridad Social reporta 1,74 euros, aunque de nuevo existe "una amplia heterogeneidad tanto a lo largo de la distribución como por clase de pensión". El sistema proveería de 2,03 euros por cada euro de cotización aportado en el caso de la jubilación ordinaria. 

Por tipo de pensión, el CPU más bajo correspondería a las jubilaciones anticipadas (1,39 euros de pensión por euro de cotización). Las pensiones demoradas voluntariamente, así como las procedentes de jubilación parcial, no tienen efectos positivos en este sentido y se obtiene de media 1,89 y 1,74, euros, respectivamente, por cada euro entregado a la Seguridad Social.

La explicación de la diferente rentabilidad entre la jubilación ordinaria y la demorada radica en el tiempo que se cobra la pensión y no tanto en el importe de la pensión. Prolongar la vida laboral permite incrementar la prestación pública hasta un 4%. Sin embargo, "la recibiría durante un período de tiempo esperado más corto, por lo que la rentabilidad no aumentaría con respecto a la jubilación a la edad ordinaria", explica el informe.

A mayor base de cotización la rentabilidad sube en la anticipada

Los porcentajes anteriores hacen referencia a rentabilidades medias, pero los perfiles de los pensionistas son muy variados. Además del periodo de cotización y de la edad a la que se jubilan, la base de cotización de los trabajadores también influye en la rentabilidad obtenida. En ese sentido, cuanto más alta sea la base de cotización, es más rentable retirarse antes de la edad legal. Entre los pensionistas con rentas más altas, la rentabilidad que ofrece el sistema es mayor si se anticipa la jubilación que si se decide prolongar la vida laboral. 

Según el informe, los trabajadores con bases reguladoras altas tenderían a encontrar un atractivo, con más frecuencia que aquellos otros con bases más bajas, en anticipar el momento de abandonar el mercado laboral. Así, la decisión de prolongar la vida laboral solo resultará más rentable entre los pensionistas con rentas más bajas.

Trabajar más allá de los 65 años

Continuar trabajando más allá de los 65 años es posible ya sea a través de la jubilación 'demorada', la jubilación flexible o la parcial. La primera opción permite una subida extra de hasta el 4% de la pensión. En concreto, se reconoce "un porcentaje adicional por cada año completo cotizado, entre la fecha en que cumplió dicha edad y la del hecho causante de la pensión, en función del número de años cotizados que se acrediten en la primera de las fechas indicadas". Será del 2% cuando el interesado hubiera acreditado hasta 25 años cotizados al cumplir dicha edad; del 2,75 %, entre 25 y 37 años cotizados; o del 4 %, en caso de tener más de 37 años cotizados.

No obstante, la cuantía final no podrá ser superior, en ningún caso, al límite máximo establecido para las pensiones contributivas. En la actualidad, la pensión máxima está fijada en 2.683,34 euros mensuales o 37.566,76 euros anuales.

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