Sábado, 16.11.2019 - 02:07 h
REE recoge un fuerte retroceso de la demanda en agosto

¿Enfriamiento económico o neumonía? El consumo de electricidad se desploma

La demanda eléctrica de las grandes empresas e industrias ha caído un 4% en el último año, con el sector del automóvil a la cabeza del retroceso.

Gráfico REE.
Gráfico REE.

La economía se está frenando. Lo ha certificado el Banco de España al ajustar en cuatro décimas (del 2,4% al 2%) la previsión de crecimiento para este año. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha calificado el parón de "enfriamiento", pero los datos de consumo que recoge cada mes Red Eléctrica de España (REE) apunta a neumonía. En el último año, la demanda de electricidad de las grandes empresas e industrias ha caído un 4%. En agosto, el desplome -corregidos los efectos de laboralidad y de temperatura- superó los cinco puntos porcentuales. Es un derrumbe en toda regla. A la cabeza del ajuste están el sector del automóvil, con un 10,6% de caída en los últimos doce meses.

"Los registros brutos de agosto" explican los técnicos de REE "han retomado los fuertes ritmos de caída que venían manteniendo en los meses precedentes, retrocediendo en algo más de cinco puntos con respecto al mismo mes del año anterior". "Estos ritmos de caída" prosiguen "apenas son matizados por el efecto negativo de la laboralidad, con lo que el indicador corregido vuelve a acelerar sus ritmos de descenso interanual, tanto en el agregado general, como en cada uno de sus componentes". En suma, el desplome de agosto no se debió a la menor actividad por vacaciones, sino al brusco frenazo que ha encendido las alarmas en el Banco de España.

El sector del automóvil está a la cabeza del ajuste en la demanda. No está sólo. Las refinerías y las acerías también han reducido el consumo en el último año por encima del 10%. Sólo el transporte y el sector servicios sostienen la demanda, con incrementos moderados de en torno al 2%. Si la tendencia se mantiene, la demanda puede registrar la evolución más negativa de la última década, como ya apuntaron los fuertes descensos de la pasada primavera.

El canario en la mina

La evolución de la demanda de electricidad es el canario de la mina. Advierte que acecha un riesgo cierto. Lo esbozó el director general de Economía y Estadística del Banco de España, Óscar Arce, al dar cuenta de la rebaja de estimaciones de crecimiento. "Si se materializan todos los riesgos que están sobre la mesa y de una forma radical" aseguró "no podemos asegurar que España no pueda entrar en una recesión, pero no es ni mucho menos nuestro escenario central y creemos que la probabilidad de que ocurra es muy remota". Remota sí, pero las empresas no la descartan.

Además del parón de actividad, los técnicos explican el desplome del consumo por otras razones añadidas: el ahorro y las mejoras tecnológicas que aumentan la eficiencia de los procesos de producción. La crisis que estalló en 2008 obligó a particulares, a empresas a cambiar de hábitos y a modificar normas para ahorrar en energía. La demanda lo acusa.

Se rompe el lazo

Se ha roto el lazo tradicional entre crecimiento económico y consumo. Los datos de REE para el año 2018 mostraron que la demanda eléctrica aumentó un 0,4% -0,3% descontadas laboralidad y la temperatura- mientras que la economía creció un 2,6%. Si se amplía el foco, el cambio es más evidente aún. España registra cinco años de crecimiento del PIB y cuatro años de aumento de la demanda. Pero con un detalle importante: consumo y PIB se han desacoplado. Pese al crecimiento continuado, la demanda eléctrica es todavía un 4,6% inferior a la registrada en 2007.

Los números reflejan que algo ha cambiado en los hábitos de consumo y que el fenómeno no es pasajero. Las grandes y medianas empresas ya consumieron un 1,8% menos de electricidad el pasado año. Muchas pymes y consumidores domésticos, además, han revisado la potencia contratada con el suministrador.

La crisis dejó su poso y los usuarios, grandes y pequeños, según las organizaciones de consumidores, prestan cada vez más atención a sus contratos y tarifas. La reforma del sector en 2013 (PP) prácticamente duplicó el precio del término fijo de la factura eléctrica -la potencia contratada-. Sólo se podía modificar en tramos de 1,15 kilovatios y no era una opción atractiva. Pero desde octubre de 2018 (Real Decreto-ley 15/2018), se puede modificar la potencia contratada en múltiplos de 0,1 KW. Las distribuidoras han tenido que adaptarse a la nueva normativa y muchos usuarios están siguiendo la recomendación de revisar la potencia para reducir la factura. Nuevos hábitos.

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