Sábado, 16.02.2019 - 12:45 h
Polémica por un nombramiento

La SEPI pone un 'cerrojazo' a las puertas giratorias en su filial del sector nuclear

La empresa del uranio (Enusa) anunció el fichaje de Antonio Munuera cuatro días después de la jubilación del directivo en el CSN.

Fábrica de uranio en Juzbado (Salamanca).
La SEPI pone un 'cerrojazo' a las puertas giratorias en su filial del sector nuclear. / CSN

La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) mantiene congelado el nombramiento del exdirector técnico de Seguridad del CSN, Antonio Munuera, como responsable de la fábrica de la Empresa Nacional del Uranio (Enusa) en Juzbado (Salamanca). En la práctica, la SEPI -que controla un 60% de Enusa-frena en seco la puerta giratoria abierta en el sector nuclear. 

Munuera se jubiló en el CSN -el regulador- en diciembre, cuatro días antes de que se anunciara su incorporación a Enusa -el regulado-. Aunque la empresa pública justificó el nombramiento y detalló que contaba con el visto bueno de la Oficina de Conflicto de Intereses, la polémica desatada ha frenado la contratación.

Tanto la SEPI como la propia Enusa aseguran que la contratación de Munuera está siguiendo el procedimiento y los plazos establecidos en la Administración. Pero fuentes al tanto del proceso dan por hecho que Munuera no se va a incorporar a la empresa que preside José Vicente Berlanga, un hombre próximo al ministro de Fomento José Luis Ábalos, cuyo nombramiento también fue polémico por su falta de experiencia en el sector nuclear. Berlanga es Licenciado en Filosofía y Letras.

Un hombre clave

El nombramiento de Munuera para dirigir la fábrica de Juzbado en Salamanca provocó un alud de críticas en el CSN. Munuera ha sido una pieza clave en la posición del presidente del Consejo, Fernando Marti, en el debate sobre la prolongación de la vida útil de las centrales nucleares más allá de los 40 años. Entre otras cosas, el director del CSN fue decisivo para que el consejo aprobara en febrero de 2017 la polémica renovación de la licencia de actividad de la central de Garoña. El Gobierno decidió el cierre de la instalación seis meses después.

En el Consejo de Seguridad Nuclear no se vió con buenos ojos la puerta abierta por Enusa entre regulador y regulado, que la compañía -participada en un 60% por la SEPI y en un 40% por el Ministerio de Ciencia- justificó por la necesidad de "fomentar la cultura de seguridad".

La Asociación Profesional de Técnicos de Seguridad Nuclear y Protección Radiológica (ASTECSN) cuestionó el nombramiento porque, en su opinión, comprometía la imagen de integridad del cuerpo técnico del organismo. El sindicato de técnicos recordó, además, que el Estatuto del CSN de 2010 (artículo 27) equipara al presidente del Consejo, a los consejeros y a los directores técnicos en el régimen de incompatibilidades. Dicho régimen prevé que "al cesar en su cargo y durante los dos años posteriores no podrán ejercer actividad profesional alguna relacionada con la seguridad nuclear y la protección radiológica".

Toneladas de uranio

La fábrica de Juzbado que iba a dirigir Munuera fue creada en el año 1985. Fabrica y suministra elementos combustibles para reactores de centrales nucleares. La producción media anual de la instalación es de entorno a 300 toneladas de uranio. Un 60% lo destina a la exportación.

Además de producir, gestiona la compra del material radiactivo y  se ocupa de la logística de los movimientos de uranio desde su lugar de origen hasta la entrega a las fábricas de combustible. Con ese fin logístico, Enusa cuenta con una empresa, llamada ETSA, de transporte de material nuclear y mercancías radiactivas por vía terrestre, marítima y aérea.

Enusa paga bien. Según el portal de transparencia, el presidente de la empresa del uranio está entre los tres mejor pagados del sector  público, al nivel del presidente de la SEPI y del presidente de Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (Cesce): con complementos, más de 200.000 euros.

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