Martes, 26.05.2020 - 20:41 h
Hoy estará en Aranjuez, Madrid

Así va a vivir el rey Juan Carlos tras su silencioso adiós a la vida institucional

Desde la abdicación, ha protagonizado 119 actos oficiales, entre ellos nueve viajes a Iberoamérica. Ahora, empieza una nueva etapa a sus 81 años. 

El Rey Juan Carlos acude a la misa funeral de Miguel Primo de Rivera
Así va a vivir el Rey Don Juan Carlos, tras su silencioso adiós a la vida institucional. / EP

Juan Carlos I (81) se dará un baño de masas este domingo. Pero no será en el Congreso de los Diputados, ni en los salones de Audiencias de Zarzuela, ni en El Pardo, ni ante el Ejército. Este domingo el padre de Felipe VI ha elegido estar en un acto público al que acude con carácter privado. La fecha tiene una tremenda carga emocional ya que el día que ha elegido para despedirse de la vida institucional en el Reino España, cinco años después de la abdicación en su hijo Felipe VI, son las fiestas de San Fernando en Aranjuez, una localidad muy querida por el monarca y por su madre, doña Mercedes de Borbón, asidua a los toros de esta localidad. 

Como si fuera una coincidencia programada, Juan Carlos I presidirá una corrida de lujo en la Real Plaza de Toros de esta localidad ribereña. No se sabe aún si acompañado por la Infanta Elenasu fiel escudera en eventos taurinos junto con Victoria Federica y Froilán. La terna de oro será José Antonio Morante de la Puebla, Julián López ‘El Juli’ y José María Manzanares ante reses de la divisa Jandilla, de Juan Pedro Domecq. Una corrida, fuera de la fuerte competencia del abono isidril del 30 de mayo, que además tiene el gran valor para el monarca de hacerse en homenaje a Doña Mercedes de Borbón.

Un evento que, según cuenta Vanitatis, irá precedido de un almuerzo en la histórica localidad madrileña, en el Jardín de Oñate, al que acudirán unas 50 personas, entre ellas Froilán, Victoria Federica, las hermanas del Rey y a la que están convocados también Don Felipe y Doña Letizia. Por cierto, la finca en la actualidad pertenece a Pedro Trapote, y es escenario de numerosos actos y fiestas de la alta sociedad.

Desde la abdicación, el Rey emérito ha protagonizado 119 actos oficiales, entre ellos nueve viajes a Iberoamérica, que ha trufado con una activa vida privada. A partir de este domingo, no tendrá audiencias, pero Felipe VI seguirá contando con él cuando lo necesite, es decir, que podríamos verle en determinadas ocasiones, como en algún viaje oficial. Tal vez por eso, hasta los próximos Presupuestos Generales del Estado no sabremos su asignación anual bruta, que actualmente asciende a 194.232 euros y que seguramente destinará alguna partida para estos actos ocasionales.

Su última aparición pública pero de carácter privado tuvo lugar ayer, 30 de mayo, en la plaza de toros de Las Ventas para presenciar una corrida de la feria de San Isidro. Acompañado de la infanta Elena, el padre de Felipe VI disfrutó desde el tendido de un cartel de lujo compuesto por Manuel Escribano, Román y Roca Rey.

Adolfo Suárez y el Rey Juan Carlos en la casa de La Florida, Madrid, del expresidente.
Adolfo Suárez y el Rey en la casa de La Florida del expresidente. / A.Suárez Illana

Su refugio gallego

La salud de don Juan Carlos no ha tenido nada que ver en su decisión y lo cierto es que, aunque tiene unos obvios problemas de movilidad, sigue viajando por tierra y por aire. Desde su abdicación ha focalizado sus viajes en dos destinos: su amada Galicia y Londres. En el norte de España conserva su 'pandilla' de fieles en la localidad de Sanxenxo, en Pontevedra, donde navega con Pedro Campos, en el Bribón, el barco que patronea don Juan Carlos. 

Campos es el presidente del Club Náutico de Sanxenxo, además de su amigo del alma. Tal vez por eso siempre que va a Galicia se aloja en el pazo de los Campos. El padre de Felipe VI ha cambiado el Mediterráneo por el Atlántico. Desde su abdicación se prodiga menos por Palma y cada vez más por Galicia. Que Juan Carlos I no asistiera a la pasada Misa de Pascua, celebrada en la Catedral de Palma de Mallorca, empezaba a no sorprender a nadie.

También tiene activo un grupo de amigos internacionales, entre los que destaca el exGoldman Sachs y nuevo dueño del hotel Villamagna Allen de Jesús Sanginés-Krause, a cuyo sesenta cumpleaños en Irlanda asistió a finales de abril. Una fiesta que se celebró en el castillo de Killua, una parroquia civil en el condado de Westmeath, en Irlanda. Al monarca le encanta comer en Londres, cenar en París y desplazarse en helicóptero. 

En efecto, al Rey emérito le gustan los aviones y ha demostrado más de una vez sus competencias como piloto. Tiene casi 4.000 horas de vuelo en varios tipos de aeronaves y helicópteros. También dispone de las licencias de vuelo necesarias y, por eso, ha pilotado helicópteros Tiger y aviones de transporte cuatrimotor del tipo A400M. Los que le conocen dicen que considera los aviones su propia casa y que echa de menos la familiaridad que tenía volando exclusivamente en los del Ejército.

Desde el 1 de febrero de 2013, Defensa puso punto y final a los vuelos privados desde la pista compartida de la Base Aérea de Torrejón de Ardoz, en Madrid. Ni vuelos comerciales ni de aviación general ni diplomáticos ni nada que no sean vuelos militares, y con autorización previa. El uso de jets privados allí para transportar a Don Juan Carlos no es factible tras el cierre del aeropuerto. Especialmente porque Torrejón es, desde esa fecha, uno de los dos Centros de Operaciones Aéreas Combinadas de la OTAN en Europa. Ahora sus vuelos son más cortos, ya no hay viajes a caza a Asia y África, pero sí en Europa. 

Su entorno asegura que su carácter confiado le ha jugado más de una mala pasada, pero que detrás siempre ha habido un hombre de Estado que buscaba lo mejor para España. "Nunca olvida a nadie que ha trabajado con él. Tiene una enorme cercanía", aseguran e inciden en lo que "le disgustó a su majestad, por ejemplo, que no se le hubiera invitado a los actos oficiales que conmemoraron hace ahora dos años el 40 aniversario de las primeras elecciones democráticas".

El rey juan carlos y la infanta elena en sanxenxo
El Rey Juan Carlos y la infanta Elena en Sanxenxo. / EP

Lo cierto es que Don Juan Carlos ya no tendrá que 'ocultarse' en las numerosas visitas que hace a su hija, la Infanta Cristina y a sus nietos. Ni en eventos como el que salió la luz a final de abril, cuando con la Reina Sofía viajó a Hannover para animar a su nieto, Pablo Urdangarin, de 18 años, que juega en el equipo juvenil de balonmano TSV Hannover-Burgdorf. Don Juan Carlos nunca ha perdido su fuerte ligazón con la Infanta Cristina, aunque era doña Sofía la que aparecía en las fotos en Ginebra. Jubilarse le permitirá recuperar la normalidad en este aspecto.

Lo que es cierto es que esta retirada no obedece a motivos de salud, está plenamente activo, viaja y le gustan los reconocimientos, como el que tendrá hoy en la Real Plaza de Toros Aranjuez. Cada tarde, en Las Ventas le han brindado la faena los matadores. Y este sábado no será distinto. Un acto emotivo para un monarca necesitado del cariño del pueblo donde reinó casi 44 años. 

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