Lunes, 23.09.2019 - 16:13 h
Se mantiene el calendario

Juicio en clave (más) política: el procés respeta la agenda bajo la sombra electoral

El procedimiento no acusa el anuncio de Sánchez y mantiene el calendario de la vista que se reanuda este martes con el interrogatorio a Jordi Turull.

Juicio del procés
Imagen de los miembros de la Sala de lo Penal que integran el tribunal. / EFE

El marcado tono político que ha adquirido el juicio del procés con los interrogatorios a los principales acusados se verá influido irremediablemente por el clima electoral que se va a dejar sentir con más fuerza a medida que se aproxime el 28 de abril; fecha señalada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para celebrar los comicios. No obstante, el Tribunal Supremo no modificará la agenda del procedimiento, que se estima se prolongue unos tres meses con tres sesiones a la semana de mañana y tarde.

Según explican fuentes jurídicas a La Información, el juicio no va a acusar ninguna influencia externa, máxime teniendo en cuenta que se trata de un procedimiento que suma nueve acusados en situación de prisión provisional, lo que implica que debe seguir su ritmo y celebrarse con una determinada celeridad. Con todo, y aunque la parte jurídica seguirá su cauce, el ambiente electoral se notará casi con total seguridad en los interrogatorios; de hecho, el exvicepresidente de la Generalitat Oriol Junqueras ya hizo referencia a la votación en el Congreso de los Diputados de los Presupuestos en su declaración ante los magistrados del alto tribunal.

El tono político predominó durante toda su intervención antes incluso de que arrancara el interrogatorio realizado por su abogado, Andreu van den Eynde. Tras acogerse a su derecho a no responder las preguntas de la acusación, Junqueras -que se enfrenta a una petición de la Fiscalía de 25 años de cárcel- advirtió que estaba sentado en el banquillo por sus ideas y que el trasfondo de este procedimiento es claramente político. Este apercibimiento dejó clara la línea por la que discurrió toda su intervención, en la que hizo mención constante a la actuación de su partido (de quien dijo que en más de 80 años de historia no ha tenido un solo caso de corrupción), a la legitimidad de su gobierno y a la problemática sobre el referéndum de Cataluña. 

Tanto es así que sobre este punto echó la vista al frente para pedir diálogo futuro; es más,dijo que su apuesta por esta vía para solucionar el conflicto "sigue absolutamente vigente" y la mantendrá igualmente desde prisión. Unas soflamas que, de no ser por las intervenciones del presidente de la Sala de lo Penal, Manuel Marchena, y de las preguntas de su letrado, bien podría parecer que se pronunciaron desde el Parlament catalán. Se trata de una estrategia de defensa que siguió en la línea con la marcada por su letrado el primer día durante la exposición de cuestiones previas. Ya entonces Van Den Eynde apuntó directamente a Estrasburgo al denunciar una constante vulneración de los derechos de su cliente en el marco de una causa que, lejos de ser constitutiva de la comisión de delitos de rebelión y sedición, tiene un tinte exclusivamente político, dijo entonces.

Más comedido estuvo el exconseller del Interior Joaquim Forn, quien tampoco escondió en ningún momento su ferviente respaldo a la causa independentista así como su compromiso político con la celebración del referéndum. De hecho, el fiscal del Tribunal Supremo Fidel Cadena destinó gran parte del interrogatorio a intentar desmontar la justificación que hizo Forn de defensa del 1-O, por un lado, y de cumplimiento de la legalidad en lo que respecta a las instrucciones de los Mossos, por otro. Tal fue la insistencia sobre este asunto que, ante la confesión de Forn de que no tuvo ningún tipo de problema para nadar entre estas dos aguas, la abogada del Estado Rosa María Seoane le espetó un: "Pues yo sí lo tendría".

También tuvo un cierto tinte político la férrea intervención del que fuera fiscal jefe de la Audiencia Nacional Javier Zaragoza. Su alocución, cuanto menos intensa, desgranó punto por punto los motivos por los que queda legitimada la apertura de una causa penal contra los acusados, a quienes reprochó intentar romper el orden constitucional con sus actuaciones al margen de la Ley y de presentarse, además, como víctimas de un procedimiento que la Justicia, de no haberlo iniciado, habría incurrido en "un grave ejercicio de irresponsabilidad".

Aunque el juicio se está celebrando en un tono mucho menos bronco de lo que en un principio de se podía esperar (de hecho, Marchena solo pidió en una ocasión que cesaran las risas durante el interrogatorio a Puigdemont), es posible que, a medida que avancen las jornadas, aumente la presión. Ello va a depender en gran medida de la mayor o menor intervención que puedan tener a lo largo de esta parte del juicio los letrados Javier Ortega Smith y Pedro Fernández que representan a Vox; partido que se personó como acusación popular casi al inicio de esta fugaz instrucción.

Así pues, y de mantenerse el orden establecido por el escrito de acusación del Ministerio Fiscal , este martes se reanudan los interrogatorios con Jordi Turull exconsejero de Presidencia del Gobierno de Carles Puigdemont y continuará con los también exconsejeros Raül Romeva (Exteriores), Josep Rull (Territorio), Dolors Bassa (Trabajo), Meritxell Serret (Agricultura), Carles Mundó (Justicia), Santi Vila (Empresa) además del exlíder de ANC Jordi Sànchez; el líder de Òmnium, Jordi Sànchez y la expresidenta del Parlament Carme Forcadell. Tras ellos llegará el turno de las pruebas periciales y testificales.

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