Sábado, 21.09.2019 - 11:59 h
No responderá a las preguntas de  Vox

Junqueras se escudará en la 'vía política' para esquivar su responsabilidad penal

Tras las cuestiones previas, la vista acoge ahora los interrogatorios a los doce líderes independentistas. Junqueras afronta hasta 74 años de cárcel.

Juicio del procés
Oriol Junqueras mira al frente mientras Torra saluda al banquillo de los acusados / EFE

Aunque el juicio por el procés suma ya dos intensas sesiones en las que acusaciones y defensas han evidenciado sus diferencias acerca del fondo del procedimiento, la jornada de este jueves se perfila crucial puesto que el Salón de Plenos escuchará por primera vez el testimonio en primera persona de los líderes independentistas. La ronda de interrogatorios arranca con todas las miradas puestas en el exvicepresidente del gobierno catalán Oriol Junqueras, considerado por la Fiscalía como el principal artífice de la rebelión contra el orden institucional. 

El que fuera 'número dos' de Carles Puigdemont encauzará el interrogatorio hacia una vertiente más política y menos judicial, en línea con la primera intervención de su letrado (y el del también acusado Raül Romeva), Andreu van den Eynde. Con todo, y según las fuentes consultadas, se negará a responder a la batería de preguntas que ya tiene formulada la acusación popular que ejerce Vox. Precisamente, la formación que lidera Santiago Abascal pide para él la pena más alta del procedimiento; en concreto, solicita que se le impongan 74 años de cárcel al imputarle además el delito de organización criminal.

Con el arranque de los interrogatorios, el juicio inicia una nueva fase en la que los acusados responderán en primera persona por su responsabilidad penal en todo el proceso de deriva independentista catalana. En concreto, se pone el foco en tres hechos determinados: las concentraciones de septiembre de 2017 frente de la Consejería de Economía ante los registros que se estaban produciendo dentro, la aprobación de las 'leyes de desconexión', la celebración del referéndum del 1-O y, finalmente, la Declaración Unilateral de Independencia (DUI).

Si hay algo que ha trascendido de estas dos primeras jornadas dedicadas a las cuestiones previas es que el juicio discurre por dos vertientes: la política y la judicial. El tono empleado por las defensas de los doce acusados evidenció un trasfondo político y hasta social -como fue en el caso del presidente de Òmnium, Jordi Cuixart- para denunciar, casi al unísono, vulneración de sus derechos y garantías más básicos a todos los niveles. Precisamente, el letrado de Junqueras apeló en reiteradas ocasiones a la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) para enfatizar que se deben proteger y no castigar las protestas vividas en Cataluña en favor del derecho de autodeterminación.

También hizo de su intervención un alegato contra la causa que se juzga en el Tribunal Supremo la cual, según expuso, se ha convertido en un procedimiento contra el independentismo catalán como resultado de "la acción más dura" del Estado. Sin olvidar que, en su extensa alocución, hizo referencias continuas a la imagen que se ha ofrecido de los exmiembros del gobierno de Carles Puigdemont, la Mesa del Parlament y los líderes soberanistas Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, equiparable a "nazis", "terroristas" o "delincuentes golpistas".  

Junqueras ante Llarena: "Soy un hombre de paz"

A falta de saber cómo transcurrirá el interrogatorio al líder de ERC, cabe recordar que, en sus declaraciones durante la fugaz instrucción de la causa ante el magistrado Pablo Llarena, Junqueras expuso que convocar un referéndum no es un hecho delictivo; es más, se presentó como un hombre de paz que rechaza la violencia, en sintonía con su letrado que el primer de juicio expuso que la autodeterminación "es sinónimo de paz y no de guerra". Se trata de un argumento clave en su defensa puesto que la Fiscalía le considera el máximo responsable en calidad de exvicepresidente de la Generalitat de todos estos hechos que han terminado derivando en el gran juicio de la democracia española. 

Tanto es así, que en su escrito de calificación del pasado mes de noviembre, los fiscales al frente del caso le pusieron en la diana junto con los denominados 'Jordis' y la expresidenta del Parlament Carme Forcadell. Les considera máximos artífices de un plan en el que "pretendían orillar la aplicación de la legalidad" burlando el control estatal de las cuentas de la Generalitat. De hecho, de forma muy similar se mostraron los fiscales del alto tribunal Javier Zaragoza y Fidel Cadena en su intervención este miércoles.  

Apenas diez minutos le bastaron al que fuera fiscal jefe de la Audiencia Nacional para desmontar los argumentos de las defensas, a quienes les afeó que se presentaran como "víctimas" de lo ocurrido cuando lo que hicieron fue "atacar el orden constitucional". Además, tanto Zaragoza como Cadena apelaron a la vía violenta del entonces gobierno y del cuerpo de los Mossos d'Esquadra la jornada del referéndum para apuntalar su acusación, despejando así cualquier duda acerca de que el Ministerio Público pudiera virar en sus calificaciones penales contra los acusados.

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