Jueves, 12.12.2019 - 23:30 h
Primeras líneas rojas en la coalición

'Plan Amancio': Sánchez evita líos con el Ibex y avisa a Iglesias que manda Calviño 

El PSOE quiere priorizar la economía durante la próxima legislatura y deja claro a sus socios que la Comisión Delegada de Asuntos Económicos es suya.

Firma del acuerdo entre Sánchez e Iglesias
Sánchez tranquiliza al Ibex y advierte a Iglesias: el área económica es de Calviño. / EFE

El área económica del posible Gobierno de coalición la dirigirá el PSOE. En concreto, Nadia Calviño. Esta es la línea roja que ha fijado Pedro Sánchez en su negociación exprés con Pablo Iglesias. Fuentes del entorno directo del presidente del Gobierno en funciones explican que el poder económico va a estar reservado para los socialistas y que los futuros ministros de Unidas Podemos, a lo sumo, podrán realizar meras aportaciones en este ámbito. Pero no tendrán capacidad de veto ni serán decisivos en las cuestiones más profundas. Con esta decisión Sánchez intenta mandar un mensaje al Ibex 35 y a los mercados, que han recibido el preacuerdo con frialdad.

En la gran empresa y en los despachos del poder económico existe, efectivamente, preocupación por este posible Gobierno que pueda surgir. Unidas Podemos y el Ibex son como el agua y el aceite, como ha quedado demostrado en la campaña electoral. Los dirigentes morados, especialmente Iglesias e Irene Montero, han repetido una y otra vez los nombres de Ana Botín, Florentino Pérez, Amancio Ortega o Juan Roig para demonizar a una parte del empresariado español. Por eso desde estos sectores siempre se ha deslizado que su opción preferida no pasaba por la presencia de los dirigentes morados en el Consejo de Ministros.

Preacuerdo cerrado, Calviño es la elegida por Sánchez para manejar todo el poder económico del futuro Gobierno, siempre y cuando logre los apoyos necesarios. El líder del PSOE quiere que la actual ministra de Economía en funciones sea su vicepresidenta económica con galones y ejerza de contrapeso ante las andanadas que pueda protagonizar los ministros de Unidas Podemos, según explican las mismas fuentes. No parece que vaya a ser sencillo combinar las políticas de la formación morada con las que ha venido defendiendo Calviño. Solo dos ejemplos: la derogación de la reforma laboral, que los de Iglesias consideran que es una medida urgente a acometer, y la mochila austriaca, que es defendida por la ministra gallega.

Si Sánchez logra la investidura y puede conformar Gobierno, su plan pasa por entregar todo el poder de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos a Calviño. Ya ostenta la presidencia del organismo, pero ese papel se hace aún más importante en un Gobierno de coalición. Sánchez tiene claro que su hoy ministra de Economía seguirá conservando esta posición y que, además, ejercerá de muro de contención ante las propuestas que lleguen a este órgano decisivo en la política económica del Gobierno. Hay que recordar que cuando Sánchez anunció en el debate a cinco el papel preponderante que tendrá Calviño en la próxima legislatura la reacción de Podemos fue negativa, acusando a los socialistas de protagonizar un "giro a la derecha" y un guiño a los poderes económicos. La 'vía Calviño' tampoco gusta en un sector del PSOE: la califican de "liberal".

En el PSOE no descartan, no obstante, que dirigentes de Unidas Podemos puedan desembarcar en algún ministerio del área económica, según fuentes del partido. La situación ahora es muy diferente a la de abril y Sánchez ya ha tenido que dar marcha atrás a alguna de sus posiciones. La principal, levantar el veto a Iglesias. Hay que recordar que uno de los escollos que impidió la formación de un Gobierno de coalición en verano fue la negativa de los socialistas a entregar el Ministerio de Trabajo a Unidas Podemos. Tal y como desveló Cristina Alonso en La Información, la CEOE se opuso a dicha cesión y ello fue lo que finalmente dinamitó las negociaciones. Ahora podría darse entrada a algún responsable morado en el departamento que a día de hoy ocupa Magadalena Valerio, aunque siempre controlado por Calviño. Todo se decidirá, eso sí, después de una posible sesión de investidura en diciembre.

Sánchez también se reserva el control del Departamento de Asuntos Económicos de La Moncloa. El equipo de análisis dirigido por Manuel de la Rocha que reporta a diario al presidente y que mantiene contacto directo con los inversores extranjeros seguirá estando bajo su responsabilidad y alejado de la órbita de Unidas Podemos. Todo ello, claro está, si logra cerrarse el Gobierno de coalición.

Estas decisiones de Sánchez en el ámbito económico buscan calmar mercados y a los grandes inversores. La alarma por este posible Gobierno de coalición se pudo comprobar ayer, cuando los bancos se desplomaron en bolsa y perdieron 3.221 millones de su valor. Fue una jornada complicada en el parqué para las ocho entidades cotizadas: Santander, BBVA, Caixabank, Bankia, Bankinter, Sabadell, Liberbank y Unicaja.

Los ocho bancos en Bolsa.

Las matemáticas para lograr una investidura de Sánchez no van a ser sencillas. A día de hoy la situación es la siguiente: PSOE y Unidas Podemos ya tienen el 'sí' de Más País (3 diputados) y el más que posible apoyo de PNV (7). A ellos no sería complicado sumar el voto afirmativo de PRC (1) o incluso del BNG (1). ¡Teruel Existe! (1) tampoco debería ser un problema. Sumarían 168 síes. Para conseguir desatascar el bloqueo haría falta la colaboración de ERC o de Ciudadanos, formaciones que a día de hoy se mantienen en el no, según anunciaron ayer. También de EH Bildu (5). En el voto negativo se sitúan desde ya PP (88), Vox (52), JxCAT (8), NA+ (2) y CC (2). Con estos números Sánchez podría ser investido en segunda vuelta, con mayoría simple.

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