Martes, 21.05.2019 - 21:26 h
¿Puede la filantropía frenar la desigualdad?

Bill Gates se convierte en defensor de los millonarios: “Ganáis más con nosotros”

El fundador de Microsoft ha concedido una ronda de entrevistas en EEUU en las que aborda de lleno la problemática de la desigualdad.

Bill Gates
Bill Gates / Cordon Press

Como advirtió el último informe al respecto de la ONG Oxfam, la desigualdad crece sin freno en el mundo. En 2018, 26 multimillonarios acumularon más dinero que la mitad más pobre del planeta, esto es, 3.800 millones de personas.

Uno de estos 26 súper ricos es Bill Gates. De hecho, el fundador de Microsoft, hoy centrado en exclusiva en su labor filantrópica, podría convertirse de nuevo en la persona más rica del mundo, después de que Jeff Bezos haya anunciado su divorcio –lo que le obligará a dividir su fortuna–.

Como todos los años, Gates ha escrito junto a su esposa Melinda una carta abierta en la que explican los logros de su Fundación, y aprovechando este esfuerzo por comunicar su labor filantrópica ha concedido varias entrevistas a medios estadounidenses en las que no ha rehusado hablar del debate sobre la acumulación de la riqueza.

En primer lugar, Gates reconoce que las personas muy ricas como él deberían pagar más impuestos. “He pagado más impuestos que cualquier otra persona, más de 10.000 millones de dólares, pero el gobierno debería exigir a las personas en mi posición que paguen impuestos significativamente más altos”, ha reconocido en una entrevista con Fareed Zakaria en la CNN.

El millonario reconoce que la desigualdad es un problema. “Creo que es fascinante que por primera vez en la vida la gente diga: ‘De acuerdo, ¿debería de haber multimillonarios?’ ¿Debería haber un impuesto a la riqueza?’ Creo que es una buena discusión”, ha reconocido en una entrevista con Forbes.

La mayoría de los súper ricos están en contra de las subidas de impuestos, que permitirían tener unos servicios públicos más eficaces, y prefieren dar su dinero a fundaciones privadas, lo que les exonera de cualquier tipo de culpa y, además, desvía la atención de un problema que es sistémico. La desigualdad ha crecido al mismo ritmo que las acciones filantrópicas.

Pero, pese a estar de acuerdo con algún tipo de aumento en los impuestos, el millonario sigue insistiendo en la misma entrevista en que las grandes fortunas como la suya son beneficiosas para la humanidad: “La idea de que no debería haber multimillonarios... Me temo que, si realmente implementara algo así, lo que ganaría [el mundo] sería mucho menor que la que perdería”.

Fotografía de Bill Gates junto a su mujer Melinda en 2009.
Bill Gates junto a su mujer Melinda en 2009. / Wikimedia Commons.

¿Filantropía contra la desigualdad?

Pese a estar a favor de algún tipo de subida de impuestos, Gates sigue considerando que un sistema de impuestos que pasa de progresivo a confiscatorio genera menos riqueza e innovación en general. Como insiste en recordar siempre que puede, su fundación invierte decenas de miles de millones en todo el mundo en programas que, asegura, los gobiernos son incapaces de realizar o, sencillamente, rechazan abordar.

“La filantropía está ahí porque el Gobierno no es muy innovador, no prueba proyectos arriesgados y, en particular, las personas con antecedentes en el sector privado, en términos de medición, seleccionan grandes equipos de personas para probar nuevos enfoques”, dice Gates. “La filantropía hace eso”.

En su opinión, de hecho, los propios súper ricos pueden luchar contra la desigualdad mejor incluso que los gobiernos que, como explicaba en la CNN, no están haciendo gran cosa: “Todavía hay aproximadamente una sexta parte de la población que vive en condiciones que deberían ser muy decepcionantes para nosotros, y las políticas del gobierno deben realmente pensar: ¿por qué no estamos haciendo un mejor trabajo para esas personas?”

Gates cree que los políticos que más insisten en abordar el problema de la desigualdad, a base, claro, de una mayor presión fiscal a las grandes fortunas, harían bien en reconocer el valor de la filantropía.

“Cuando me reuní con Jeremy Corbyn por primera vez, ¿pensó que era un tipo multimillonario que acumula más dinero, del que en su opinión nadie debería atesorar?”, se pregunta Gates en Forbes. “¿O me vio como el filántropo que está ayudando a mejorar África y que, con suerte, aprende sobre educación? Afortunadamente fue muy amable, y me vio como lo segundo. Pero estoy seguro de que tuvo que pensar: ‘Este tipo es una de esas personas de las que tal vez no debería haber ninguno’”.

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