Lunes, 19.11.2018 - 17:01 h
Los empleados trabajan con graves lesiones

La clínica de Tesla diseñada para ignorar los accidentes laborales de su fábrica

Cuando un trabajador tiene un accidente grave se evita por todos los medios llamar a la ambulancia, todo por no tener registros públicos

Imagen de la fábrica de Tesla en Fremont, California / Maurizio Pesce
Imagen de la fábrica de Tesla en Fremont, California / Maurizio Pesce

Cuando un trabajador tiene un accidente en la cadena de montaje de la fábrica de los coches Tesla el personal médico tiene prohibido llamar a Urgencias sin permiso. Si el accidente es grave se le lleva al hospital en Taxi (en realidad, en VTC), y si no lo es tanto, se le trata en la propia clínica de la compañía, y en un santiamén está de vuelta en la línea de producción, aunque apenas pueda caminar.

Es la dura conclusión a la que ha llegado una investigación de The Center for Investigative Reporting publicada en 'Reveal' que incluye un análisis de los registros médicos y testimonios de trabajadores, tanto de la cadena de montaje como de la propia clínica.

Es el caso de Anna Watson, una auxiliar de Medicina que trabajó en la clínica de Tesla durante tres meses en agosto y fue despedida después de que se quejara de lo que estaba viendo. “El objetivo de la clínica era mantener a la mayor cantidad posible de pacientes fuera de los registros médicos”, apunta Watson. “Todas las compañías en las que he trabajado están motivadas para mantener los accidentes fuera de los registros, pero nunca he visto a nadie hacerlo a expensas del tratamiento al paciente”.

Según testimonios de antiguos empleados de Tesla, los trabajadores con dolor en el pecho, problemas respiratorios o dolores de cabeza extremos han sido despedidos por tener problemas no relacionados con su trabajo, sin haber sido evaluados por completo o considerar las posibles exposiciones laborales.

Ya en abril el mismo medio publicó un artículo en el que denunciaba que Tesla estaba priorizando la velocidad en la cadena de montaje sobre la seguridad, había dejado de registrar numerosos accidentes de trabajo y había desoído las preocupaciones de sus propios responsables de seguridad.

Las nuevas revelaciones sobre la clínica que Tesla tiene en su fábrica demuestran, según Reveal, que mientras la empresa rechazaba enérgicamente estas informaciones se estaban duplicando los esfuerzos para ocultar lesiones graves a la opinión pública.

La fábrica de Tesla es muy moderna, pero no en lo que respecta a seguridad laboral. / Jakob Härter
La fábrica de Tesla es muy moderna, pero no en lo que respecta a seguridad laboral. / Jakob Härter

“Hay una gran presión para no llamar nunca a la ambulancia”

Reveal cuenta la historia de Stephon Nelson, un trabajador de la compañía que en un turno de noche se le cayó la puerta de un maletero encima de la espalda. “No podía caminar, no podía sentarme. Ni siquiera podía estar de pie”, asegura Nelson que, como es lógico, pidió una ambulancia.

Cuando un trabajador tiene un accidente grave se evita por todos los medios llamar a la ambulancia: se les lleva al hospital en Lyft, una compañía similar a Uber con la que trabaja Tesla.

“Hay una gran presión para no llamar nunca a la ambulancia”, asegura Watson. No esta claro, en cualquier caso, porque hay tanta presión para no llamar al 911 (nuestro 112). Algunos exempleados piensan que es para ahorrar dinero, pero es más probable que Tesla lo haga para ahorrarse accidentes en las estadísticas. Todas las llamadas al 911 quedan anotadas en registros públicos y el personal de las ambulancias, a diferencia de un conductor de VTC, deben reportar las lesiones laborales graves a la agencia estatal de seguridad laboral.

Esta prohibición velada, asegura la investigación, es especialmente preocupante en el turno de noche, cuando la fábrica sigue operando a pleno rendimiento, pero no hay médicos ni enfermeros que atiendan las lesiones.

El doctor Basil Besh, propietario de Access Omnicare, la empresa que dirige la clínica de Tesla, niega todas acusaciones, y asegura que todas las decisiones se toman en base a criterios médicos. Por supuesto que un trabajador puede llamar al 911, ellos solo recomiendan que, para las lesiones menos graves, se utilice Lyft.

Besh pone como ejemplo de un trabajador al que le cortaron la parte superior del dedo. Necesitaba ir al hospital, pero no en ambulancia. Compara la situación con las personas que vna al hospital en coche cuando tienen un problema, y no necesariamente es una emergencia.

“Ajustamos el tamaño de la atención”, apunta. “Obviamente, se trata de la atención adecuada brindada para la situación apropiada”.

Elon Musk se sitúa de nuevo en el ojo del huracán.
A Elon Musk no dejan de crecerle los problemas. / EFE

A trabajar, aunque estés lesionado

Son de sobra conocidos los apuros que está sufriendo Tesla para sacar adelante los pedidos de su Model 3. Su CEO, Elon Musk, asegura dormir en la fábrica, pero según el reportaje de Reveal, no es el único que está allí cuando no debería estar.

Se supone que los trabajadores demasiado lesionados para hacer su trabajo normal realizan algún otro que no suponga un peligro para su salud, pero en la clínica de Tesla existe la máxima de mandar de inmediato a todos los trabajadores de vuelta a su puesto.

Por ley, las lesiones relacionadas con el trabajo deben registrarse en los registros de lesiones si requieren tratamiento médico más allá de los primeros auxilios, unos pocos días de baja o ciertas restricciones laborales. Las prácticas de la clínica fueron diseñadas para evitar esos desencadenantes. Según Watson, la extrabajadora de la clínica de Tesla, se hace lo posible o lo imposible para evitar estos registros: si la lesión no es extremadamente grave se manda al empleado a su puesto normal.

No es de extrañar este comportamiento dado que la propuesta que Tesla envió a Access Omnicare para que se hiciera cargo de la clínica, a la que ha tenido acceso Reveal, incluye como una prioridad reducir el registro de lesiones y las visitas a emergencias.

“Vas a Tesla y crees que será un lugar innovador, genial, maravilloso para estar, un tipo de compañía futurista”, concluye Watson. “Y creo que es un poco decepcionante que ese sea nuestro futuro, uno en el que, básicamente, el trabajador sigue sin importar”.

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