Entrarían en vigor el 15 de diciembre

China ataca ahora a Trump con HP, Dell y Microsoft para evitar nuevos aranceles

Pekín y Washington parecen cerca de un pacto, pero la desconfianza entre sus gobiernos les lleva a adoptar medidas para protegerse por si fallan.

EL presidente de China, Xi Jinping, en una reciente visita a Rusia / Kremlin
China ataca ahora a Trump con HP, Dell y Microsoft para evitar nuevos aranceles./ Kremlin

El toma y daca en la guerra comercial entre Estados Unidos y China es constante desde el año pasado y viene siendo especialmente intenso desde el verano. Por un lado, las dos potencias parecen estar más cerca de lograr lo que han denominado acuerdo inicial o de "fase 1", pero al mismo tiempo, la desconfianza entre sus dos gobiernos es tal que no dejan de adoptar medidas con las que protegerse en caso de que las negociaciones se rompan. Así y pese a que el ejecutivo chino ha vuelto a manifestar en las últimas horas su intención de alcanzar un pacto "lo antes posible", también ha ordenado a todas las oficinas gubernamentales e instituciones públicas que eliminen los equipos informáticos y el software extranjeros de aquí a tres años. Esta medida supone de hecho un 'golpe' directo a firmas estadounidenses como HP, Dell y Microsoft.

Tras el veto por parte de EEUU y de buena parte de sus aliados al gigante tecnológico chino Huawei, al que acusan de espionaje, ésta es la primera iniciativa explícita del gobierno de Xi Jinping destinada a que los compradores chinos apuesten por proveedores de tecnología nacionales, tal y como avanza hoy el diario Financial Times.  La medida se enmarca en una campaña mucho más amplia que pretende que China dependa menos de las tecnologías extranjeras y que vaya produciéndose un "desacoplamiento" en las cadenas de suministro de las dos potencias.

El mes pasado el propio Gobierno de Estados Unidos dio permiso a Microsoft para que venda su 'software' a Huawei. Lo hacía pocos días después de que la tecnológica china recibiera una moratoria de 90 días sobre el veto para hacer negocios con empresas norteamericanas. Esa prórroga, que hubiera finalizado en febrero de 2020, tiene la misma duración que la anunciada en agosto pasado, y supone la tercera ocasión en que EEUU aplaza su decisión de prohibir a las compañías estadounidenses hacer negocios con Huawei tras anunciarla el pasado mes de mayo.

Pero, como decimos, los movimientos son contradictorios, puesto que hace solo unas horas el viceministro de Comercio asiático, Ren Hongbin, ha declarado a la prensa que el deseo de su gobierno es que "ambas partes puedan, sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo, impulsar las negociaciones y, en consideración de los intereses centrales de cada uno, llegar a un acuerdo que satisfaga a todas las partes lo antes posible", informa Reuters. Sin embargo, mensajes como éste apenas despejan las dudas de unos inversores que cada vez ven más alejada la posibilidad de que ese pacto pueda llegar a corto plazo

El ambiente se ha enrarecido después de que Trump haya firmado hace unos días la ley que respalda las protestas en Hong Kong. Esta decisión ha llevado a Pekín a amenazar a Washington con represalias al considerar que, pese a que el texto podría resultar solo simbólico, supone una injerencia sin justificación en la soberanía de su país. A raíz de este anuncio y de las subidas de aranceles a Brasil, Argentina y la amenaza de aplicar también un alza de tasas a Francia, las autoridades del gigante asiático han movido ficha. 

Por qué la próxima subida de aranceles es tan importante

La subida de aranceles que aún le queda por ejecutar a Donald Trump y que, si nada lo remedia, entraría en vigor el próximo domingo, grava a productos de consumo final (textil, juguetes, accesorios o mobiliario de hogar), pero también a productos electrónicos cuyos componentes se fabrican en EEUU y se ensamblan en China para volver de nuevo a EEUU, como es el caso de los iPhone, cuyo principal proveedor es Hon Hai Precision Industry (Foxconn).

En general, hay un sector importante del mercado que ve poco probable la entrada en vigor de los aranceles el 15 de diciembre porque enviaría un mensaje nefasto respecto a la disposición de negociar. Son quienes recuerdan que estas nuevas tasas tendrían un impacto muy negativo en el bolsillo de los estadounidenses. "No se dejó este último paquete para el final por casualidad, ya que estos aranceles gravarían productos de consumo e importaciones de productos elaborados o ensamblados en China por empresas estadounidenses, incidiendo directamente en su competitividad (un ejemplo es Apple, a la que Trump ya ha insinuado que podría dejar fuera del paquete arancelario)", apuntan desde la consultora de análisis de mercado MacroYield.

Sus expertos inciden en que la escalada en la guerra comercial podría incidir de una manera mucho más clara en el sector de manufacturas de EEUU. "China también tratará de evitar la entrada de los aranceles, por temor a que se 'rompa la baraja' y se recrudezca la escalada de tensiones comerciales, que tienen un impacto económico determinante en su país, muy expuesto todavía al comercio exterior", añaden.

Los mercados permanecen expectantes. Cualquier síntoma de que EEUU va a retirar su intención de imponer las tarifas adicionales mencionadas "será muy bien acogido por parte de los inversores, ya que será interpretado como un paso adelante en la firma del acuerdo comercial de 'fase uno', mientras que cualquier signo en caso contrario, provocará un giro a la baja de los mercados de renta variable, ya que se interpretará como un alejamiento del mencionado acuerdo", apunta Íñigo Isardo, analista de Link Securities.

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