Reestructuración de capital

Deoleo entierra los últimos restos de SOS y los Salazar tras liquidar sus preferentes

Los bancos acreedores y CVC ejecutan la liquidación en vísperas de que se inicie el juicio a la familia Salazar por el agujero que causó la ruina.

Línea de producción de Deoleo.
Línea de producción de Deoleo. / Efe

Se acabó lo que se daba. La lenta agonía de Deoleo, la antigua SOS Cuétara, ha terminado con muerte por reducción de capital a cero y resurrección por ampliación con nuevo dinero. Por el camino, los accionistas actuales se quedan prácticamente sin nada. También lo harán los preferentistas de la empresa, cuyas participaciones perpetuas -valoradas en 42 millones- han sido liquidadas debido a las pérdidas de la empresa y la causa mayor de la disolución en caso de no hacerlo.

Esta emisión a perpetuidad se realizó en 2006 por valor de 300 millones de euros antes de la crisis que estalló por el presunto desvío de dinero de las cuentas de la compañía al anterior equipo gestor y principal accionista de la multinacional: la familia Salazar Bello. Deoleo Preferentes fue la última gran operación de los anteriores gestores y era hasta hoy el último reducto que quedaba a los afines al apellido que marcó el ascenso y ruina del grupo por el presunto desvío de 220 millones de euros desde Deoleo (entonces SOS) a sociedades controladas por dicha familia. 

Los Salazar a su vez invertían ese dinero con un alto grado de sofisticación en la propia SOS Cuétara y otras cotizadas como la constructora Cleop o la quebrada Martinsa Fadesa, cuyas caídas acabaron destapando el agujero familiar y, a su vez, el de la compañía. Ahora, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional está a punto de iniciar el juicio contra los Salazar Bello diez años después de la primera querella, y tres después de que finalizase la instrucción del juez Fernando Andreu. Se pedían 40 años de cárcel e indemnizaciones por 250 millones de euros.

Entre noviembre y diciembre de 2006, SOS emitió estás participaciones por valor de 300 millones de euros con un interés del 7,5% anual durante el primer año. Después estaba ligado al Euríbor a 3 meses más diferenciales del 2,5% durante nueve años y del 4% después. Durante sus primeros años, estas preferentes se comían hasta el 40% del beneficio, aunque la crisis de la empresa lo evitó porque, en su letra pequeña, recogían la posibilidad de impago de los cupones y el riesgo de perderlo todo como en las preferentes emitidas por las cajas de ahorro españolas. Deoleo intentó varias veces recomprar esa deuda, aunque solo logró rebajarla desde 300 a los 42 millones que tenía en la actualidad.

Un gigante de galletas, arroz y aceite

La crisis de SOS Cuétara comenzó con la propia actividad bursátil de Jesús y Raúl Jaime Salazar Bello en los años del boom del ladrillo y los máximos históricos del Ibex 35. El grupo familiar llegó alegar ante la CNMV que no actuaban en concertación cuando sobrepasaron los límites de opa vigentes entonces -el 25%- porque sus participaciones estaban separadas. Sin embargo, los dos hermanos codirigían la empresa y eran socios en decenas de sociedades. Detrás de aquellos movimientos estaba su desesperación por encontrar una salida ante sus deudas y la pérdida patrimonial que les ocasionaba el mercado bursátil e inmobiliario.

El estallido de la crisis acabó desguazando un grupo que llegó a valer más de 2.000 millones de euros en bolsa y ahora capitaliza apenas 30 millones. SOS, que cambió su nombre a Deoleo en 2011, vendió el arroz SOS a Ebro Foods y las galletas Cuétara a Nutrexpa, centrándose en el negocio del aceite de oliva. Los sucesivos planes para reflotarla no llegaron a buen puerto, en parte, por la herencia que dejaron los Salazar y la pérdida de credibilidad de una multinacional. En 2011, el fondo de capital riesgo CVC se hizo con el control de la compañía tras comprar un paquete del 29% en manos las nacionalizadas Bankia y BMN (Mare Nostrum) por 131 millones de euros. Posteriormente lanzó una opa y elevó su posición por encima del 50% que controla actualmente.

El sobreendeudamiento que arrastraba la compañía nunca le han dejado respirar y los sucesivos cambios de rumbo tampoco. En ocho años, Deoleo ha tenido seis consejeros delegados, tres de ellos a lo largo de 2019. Ahora bajo la dirección de Ignacio Silva afrontará su enésima reestructuración aunque será mucho más drástica que la anteriores. El plan respaldado por CVC y los acreedores prevé una refinanciación de 575 millones de euros de la deuda que arrastra el grupo mediante tres operaciones en paralelo.

La última esperanza del minoritario

Con la liquidación de Deoleo Preferentes se quitará de encima 42 millones con un alto coste de intereses. Por otro lado, la banca capitalizará otros 284 millones a cambio de títulos que le darán el 49% de la ‘Nueva Deoleo'. El otro 51% será para CVC y los inversores que decidan poner más dinero para la nueva etapa. Además, tras reducir a cero y amortizar las actuales acciones, se llevará a cabo una ampliación de capital de 50 millones que está dirigida que está asegurada por CVC pero que se dirigirá también a los actuales accionistas minoritarios.

Es la última vía por la que los socios de Deoleo podrán recuperar algo de su dinero: seguir en el accionariado y aportar más dinero. Los accionistas de la empresa se verán diluidos a cero, nada, aunque la empresa ha asegurado que entregará una serie de warrants (derivados negociables que dan el derecho a adquirir acciones) de forma gratuita a los minoritarios, excluyendo a los institucionales e inversores profesionales. Estos warrants vencerán en cinco años y su potencial a futuro está ligado a que Deoleo sea vendida a otro grupo por más de 575 millones de euros. No obstante, podrán comprar y vender estos derivados en cualquier momento ya que serán activos negociables.

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