Cuidado con el IRPF reducido

El grave error de los autónomos que sale muy caro en la declaración de la Renta

Los autónomos están sujetos a los mismos tramos del IRPF que los trabajadores por cuenta ajena. Si se aplican una reducción menor más tarde deberán dar cuentas por ello de manera acumulada.

El IRPF reducido puede jugar una mala pasada a los autónomos en la declaración de la Renta.
El IRPF reducido puede jugar una mala pasada a los autónomos en la declaración de la Renta.
©[ptnimages] a través de Canva.com.

Al igual que los trabajadores por cuenta ajena, los autónomos deben hacer frente al pago del IRPF y, por supuesto, a la declaración anual de la Renta, aunque de una forma un poco diferente… Mientras los empleados ven cada mes como su empresa retiene un porcentaje de su nómina en función de lo que ganan, los autónomos deben retirar un porcentaje de cada factura que emiten. Eso sí, hay excepciones.

Un autónomo no tiene que retener IRPF en sus facturas cuando ofrece servicios y productos empresariales, ni cuando el cliente es un particular. Llevado a la práctica, si tiene una frutería, una carnicería o una librería no debe retenerse el IRPF. Del mismo modo, cuando emite una factura a un cliente de un taxi, o vende un kilo de naranjas a un particular tampoco debe hacer esa retención, pero en todos los demás casos sí.

En concreto, debe aplicar, por norma general un 15% de IRPF en todas sus facturas, aunque, tal y como explica Adolfo Seguí, asesor fiscal de TaxScouts, presente en la plataforma de asesores de Finect, los autónomos que se hayan dado de alta por primera vez tienen la posibilidad de acogerse a una reducción y retenerse únicamente un 7%. “Esta retención a tipo reducido se puede aplicar durante el año que el autónomo se da de alta, hasta el 31 de diciembre y los dos años siguientes completos”, concreta Seguí.

Para ello deben comunicar a todos los clientes que estén obligados a retener que están aplicando este porcentaje reducido en sus facturas. Además, tienen que enviarles sus datos identificativos, la fecha de alta de la actividad para poder justificar que es un nuevo autónomo y el tiempo durante el cual se aplicará la retención reducida.

El error que sale caro en la Renta con el IRPF reducido

Pero lo cierto es que, aunque se tenga derecho a esta bonificación, no existe la obligación de aplicarla. Los autónomos están sujetos a los mismos tramos del IRPF que los trabajadores por cuenta ajena. Es decir, aunque puedan retener un 7% en las facturas si lo recaudado es una cantidad alta y requiere una retención mayor más tarde deberán dar cuenta a Hacienda del importe que falte. Y este es el error que muchos autónomos suelen cometer.

“Si la previsión de ingresos es elevada no se recomienda aplicar el IRPF reducido. Esta cantidad es un anticipo a Hacienda y si no se paga antes por lo recaudado se terminará pagando después de una forma acumulada”, advierte Seguí. Es más, aunque existe la creencia de que todos los autónomos deben realizar la liquidación trimestral del pago fraccionado del IRPF (modelo 130), según el experto fiscal solo se está obligado si menos del 70% de sus ingresos han estado sujetos a retención.

Por poner un ejemplo, si un autónomo ingresa 35.000 euros anuales y se retiene únicamente un 7% estará reteniéndose 2.450 euros, menos cantidad de lo que le corresponde en realidad. Ya que, al igual que un trabajador por cuenta ajena, debería pagar 8.665,50 euros. (El 19% por los primeros 12.450 euros, (2.365,5 euros); el 24% por la diferencia entre el primero y el segundo tramo (1.860 euros); el 30% por la diferencia entre el segundo y el tercer tramo (4.440 euros). Es decir, estaría reteniéndose 6.215,5 euros menos, y, por tanto, más tarde tendrá que dar cuentas por ello.

El problema se complica cuando la cantidad es todavía mayor. Para unos ingresos de 500.000 euros, con los nuevos cambios efectuados el 1 de enero por el Gobierno en las Rentas altas, debería retenerse 94.000 euros, frente a los 35.000 que estaría reteniéndose de utilizar la bonificación del 7%, o los 75.000 si escogiese el tipo del 15%.

Ahora bien, la buena noticia es que, además de las deducciones a las que cualquier trabajador tiene derecho, como lo aportado a los planes de pensiones, los autónomos tienen más posibilidades de deducir gastos, y, por lo tanto, de pagar menos IRPF. Por ejemplo, la cuota de autónomos, el alquiler del local donde esté ubicado el negocio, o los gastos que conlleve la actividad empresarial, como la luz, el internet, o los gastos financieros, entre otros.

¿Qué casillas tengo que utilizar en mi declaración de la renta?

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